Literatura

Pastillas Para Depertar



Pastillas Para Depertar - Literatura

– No va a venir – Piensa para adentro y el miedo le acaricia los huesos. Sentado sólo espera entre las hojas secas.
Sus ojos de búho buscan entre el mar de gente reconocer el rostro de la muchacha – No va a venir – piensa mientras arma otro cigarro y la ceniza y su ansiedad le perforan un trocito del alma.

– ¿Y si no viene? – Se pregunta para adentro – ¿Que hago? – A penas sabe su sonrisa y a penas conocer la sonrisa de alguien en la década del 90 valía madre, no había Internet en los teléfonos móviles que tampoco existían. Era esperar o esperar a que aparezca por esos azares de la vida.

Y la muchacha apareció. Un vestido de flores y una sonrisa. – Está hermosa – Dijo en voz baja. Comenzó a temblar paulatinamente y no dejo de hacelo hasta el día de su muerte. Comenzaron a sudarle las manos. Olvidó todo lo que pensó decirle, su mente en blanco. A penas un hilo de aire lo mantenía en eje. La muchacha se sienta en el banco.

– Estas hermosa – Dijo el.

– Gracias. Tengo que decirte algo – Respondió la muchacha

– ¿Fumas? – Interrumpe mientras prende un cigarro con manos de Parkinson.

– No, gracias. Quería que hablemos – Dijo ella.

– Espera – Interrumpe nuevamente – Tengo algo – (Busca en su bolsillo) – La compre en la feria de los artesanos –

– Es linda ¿Me la puedo poner ? –

– Claro –

– No quiero hacerla muy larga. Si hablamos lo antes posible mejor –

– Si, claro, hablemos de lo que quieras –

– Bueno. Creo que no se como empezar –

– ¿Tenes sed? –

La muchacha mira confundida:

– No tengo sed ¿Podemos hablar? Quiero decirte algo importante –

– Si, si. Perdón, estoy un poco nervioso – Prende otro cigarro.

– Está bien. Son dos minutos nada mas. Espero que me entiendas –

– Claro que te entiendo –

En ese momento el acaricia el pelo de la muchacha y en un acto sin fortuna le mete el dedo en el ojo.

– Estas hermosa – Insistió mientras acariciaba su flequillo.

La muchacha empezó a sentir un ardor en el ojo y este comenzó a irritarse. Para evitar el mal momento aguanto el dolor y una lágrima le empezó a correr desde el ojo por la mejilla, debido al ardor.

– Está llorando – Pensó para adentro – Me muero, está llorando y es mas hermosa aún. Llora por un solo ojo, que raro –

– Quiero decirte algo, por favor – Suplico la muchacha.

– Yo primero – Dijo el y se jugó la vida :- Quiero estar el resto de mi vida contigo –

La muchacha quedó muda. Se levanta, se seca el ojo, media vuelta y se va.
El queda mudo también, prendió un cigarro y continuó esperando.

Solo se sabía su sonrisa y ahora sabe que llora por un solo ojo.
Se queda sentado viendo como la tarde sucede.
Una enfermera le da su medicina y le susurra al oído: -Vamos adentro. El próximo año quizás venga-

Una merienda, más píldoras y la mirada perdida hacia ninguna dirección.

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elartededecir

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