Medio Ambiente

Peligro Crítico Del Cardenalito (Carduelis Cucullata)

Peligro Crítico Del Cardenalito (Carduelis Cucullata) - Medio Ambiente

El Cardenalito (Carduelis cucullata)

Hoy en día es lamentable el aumento de las cifras de animales en peligro de extinción, como es el caso del cardenalito de Venezuela (Carduelis cucullata) pues es una de las especies que no solo está amenazada de extinguirse, sino que se sitúa entre las especies que se encuentran en peligro crítico, lo que quiere decir que para esta población de aves existe un riesgo de extinción extremadamente alto en el futuro inmediato.

El Cardenalito (Carduelis cucullata), es un ave de aproximadamente 10 cm, de cuerpo rojo y cabeza, alas y cola negra, pertenece a la familia Fringillidae y forma parte de uno de los 6 cardenalitos existentes en Venezuela. Fue descubierto en 1810 por el ornitólogo Swainson, quien localizó poblaciones a lo largo de toda la franja norte de Venezuela, a diferencia de los demás carduelidos se determinó que “El Cardenalito” es un endémico de Venezuela, es decir, no se localiza en ningún otro país del mundo de manera silvestre, de allí su denominación como Cardenalito de Venezuela.

Cabe resaltar que, como la mayoría de los fringílidos, es una especie de un dimorfismo sexual muy marcado de mucha importancia y significación en el ciclo reproductivo y en la conservación de la especie; La hembra es la única responsable de llevar a cabo todo el proceso y desarrollo de la incubación. Esta con más de dos años de edad, tiene la coronilla y la parte dorsal superior de un color gris ceniciento, esta última salpicada de pequeñísimas manchas rojizas. La garganta, el pecho y la rabadilla son de color rojo naranja y la parte ventral inferior de un blanco sucio. La cola y las alas son negras como en el macho, pero la banda que atraviesa las rémiges anteriores y posteriores son de un color rojizo claro, mientras que los ojos, las patas y el pico son muy similares a los del macho. Dichos colores cenicientos y opacos, semejantes al colorido de la Barba de Palo (Tillandsia barbata y T. usnioides) material con que construye el nido, y en general con muchos otros elementos del ambiente que le rodea, le permiten pasar desapercibida entre sus depredadores naturales, cuando ella se encuentra echada y escondida dentro del nido.

El plumaje del macho durante la época de celo, tiene un color negro azabache que le cubre toda la cabeza, la mitad del cuello y la garganta. Presenta un rojo vivo brillante en la región ventral y en la rabadilla, tornándose en rojo oscuro y opaco en la parte dorsal, con una pequeña mancha blanquecina en el centro del vientre. La cola y las alas son negras y en estas últimas se observa una banda de color rojo fuego que las atraviesa. Las rémiges interiores tienen unas pequeñas manchas blancas en su región distal. Los ojos son brillantes y de color negro azabache, mientras que el pico y las patas tienen un color gris oscuro. Sin embargo, en algunos ejemplares las patas son de un gris blanquecino.

Los pichones se parecen mucho a las hembras cuando éstas aún son adultas jóvenes, aunque la mayoría de los juveniles masculinos desde temprana edad se les puede diferenciar por presentar un color gris dorado en el pecho y en la región dorsal. Así mismo, después de las primeras 4 semanas de nacimiento, les empiezan a aparecer unos puntos negros en la cabeza. Estas primeras puntuaciones, por lo general, se observan en la frente muy cerca de la base del pico. A las 5 ó 6 semanas les aparecen unas pequeñas manchas negras en la barbilla, acompañadas con frecuencia de otras de color rojo, las cuales se distribuyen irregularmente en el pecho y en la región dorsal. A los 2 meses aproximadamente, surgen un mayor número de manchas negras por las mejillas y la coronilla; en tanto que en la región ventral y principalmente en la dorsal, se multiplican las manchas rojizas.

Después de los dos meses, los puntos negros y rojos empiezan a unirse en la cara y el resto del cuerpo, es decir, se observan grandes manchones negros y rojos dispuestos al azar. En dicha fase los pajareros en casi todo el país denominan a los pichones “chorreados”, “caretos”, “tigritos” o “cartiados”. Estos son los Cardenalitos más apreciados y con un gran valor comercial, pues se adaptan más fácilmente al cautiverio y su mortalidad es realmente baja.

Este proceso de cambio de plumaje y de la coloración, varía ampliamente, tanto en el campo como en cautiverio, siendo quizás más regular y normal en el primero. En cautividad este cambio va a depender de una serie de factores como: espacio, alimentación, temperatura, luz, humedad, disponibilidad de agua para bañarse y, sobre todo, del estado de salud en que se encuentren los pichones en el momento de la muda. El cambio de plumaje puede considerarse como un indicador de salud, pues los pájaros que se encuentran sanos y fuertes hacen una muda rápida y uniforme, mientras que en los débiles y enfermos la muda es un proceso algo más lento y difícil de realizar.

Entre los 3 y 5 meses, por lo general, ya tienen el plumaje del pájaro adulto, diferenciándose de éste porque la intensidad y la tonalidad de los colores negro y rojo son más suaves, y porque aún persisten algunas manchas grises y parduscas en la cabeza, en el cuerpo y en las alas. Esto permite establecer algunas diferencias entre los machos adultos aún jóvenes y los viejos.

El Cardenalito en estado natural en el mundo, vivía casi exclusivamente en Venezuela, ocupando menos del 20% de la distribución original, de la cual, actualmente sólo queda un relicto que incluye dos núcleos: uno en los estados Falcón, Lara y probablemente Barinas, y otro en el triángulo formado por Miranda, Guárico y Anzoátegui; sin embargo, existen posibilidades de un relicto en el Distrito Capital y se conoce de otro que fue colectado en el Estado Zulia, sin embargo, la situación es tan alarmante que algunos autores se abstienen de reportar las localidades exactas donde aún se encuentra la especie, por temor a facilitar la acción de los cazadores de aves.

Se puede decir que, sus migraciones y el hábitat que usualmente ocupa está estrechamente relacionado con aquellos tipos de vegetación que le suministran alimento. Las plantas varían en su floración y fructificación de un lugar a otro y hasta dentro de un mismo sitio, según las lluvias o el período de sequía. Lo importante para este pájaro es que, tanto en una zona como en otra, vaya apareciendo un conjunto de plantas que le proporcionen alimento, lo cual va a determinar las migraciones regionales y los movimientos locales durante unas épocas del año, pudiendo observarse en el piedemonte y a orillas de los bosques tropicales secos y subhúmedos, pero tiene preferencia por los campos abiertos con árboles y arbustos, así como por los matorrales poco densos, rastrojos, conucos, valles ondulados y planos con vegetación semiárida.

En la familia de los Fringílidos, el Cardenalito es quizás uno de los pájaros que mejor se ha adaptado a comer la gran variedad de alimentos que encuentra en su medio natural. Estos van desde las semillas que constituyen su principal fuente de nutrición, hasta los frutos, las hojas, los pétalos, el néctar de ciertas flores, y pequeños insectos, estos últimos, especialmente, en la época de la reproducción, sin embargo, su dieta básica la constituyen las semillas por lo que se le considera como granívoro.

Cabe resaltar que, el canto del Cardenalito es parecido a casi todos los del género Carduelis, pero con “llamadas” y trinos que son característicos para esta especie, lo cual permite diferenciarlo e identificarlo con cierta facilidad. También que, relacionado a su longevidad, se han conocido muchos Cardenalitos con un promedio de vida de 10 años, y algunos casos excepcionales, con 15 ó más años de edad, según testimonios de sus dueños.

La posible desaparición del Cardenalito es, en la actualidad, uno de los problemas básicos y prioritarios por resolver en materia de conservación en Venezuela porque, como recurso natural renovable, está condenado a desaparecer. La situación de ésta especie ha sido denunciada desde principios de siglo. A partir de 1952 fue clasificada como amenazada por la Unión Mundial para la Naturaleza, y en la última versión del Libro Rojo se clasifica: En peligro, en situación grave y que requiere de acciones urgentes.

Su preservación se hace necesaria porque este pájaro, que vive en la actualidad en estado natural solamente en Venezuela, es un recurso de incalculable valor a nivel nacional y mundial, y es el único fringílido hasta ahora capaz de transmitir genéticamente el factor rojo en el Canario Común (Serinus Canarius) dando origen a los canarios de color rojo, uno de los sueños más anhelados por millones de personas que universalmente cultivan esta afición. Esta fue la razón primordial que despertó a nivel internacional, nacional y regional, la intensa persecución de que ha sido objeto el Cardenalito, desde hace unos 148 años, llevando a las pequeñas poblaciones que aún existen en el país, a un estado de subsistencia realmente crítico.

Esta ave podría extinguirse en vida silvestre en un futuro cercano si no se logra controlar su captura y comercio. Las amenazas se consideran extremas y han causado severos impactos en las poblaciones, estimándose que la mayoría se encuentran extintas y que la distribución actual es sólo un relicto de la pasada.

En la actualidad El Cardenalito se encuentra en el Apéndice I del CITES (convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), de la cual Venezuela es miembro junto con otros 166 países, en el mismo se prohíbe cualquier tipo de comercialización con el espécimen sin el permiso necesario. A pesar de las leyes y reglamentaciones existentes en la actualidad, las poblaciones de Cardenalito siguen en decadencia, a menos que se tomen acciones inmediatas.

Así mismo, existen diversos factores que han acentuado esta problemática de conservación natural, entre ellos destaca la captura y venta indiscriminada de la especie en manos de campesinos capturadores de cardenalitos, pajareros, intermediarios contrabandistas y por supuesto también debemos hacer mención de las personas que compran y coleccionan esta especie. Aunado a estos, encontramos el factor de la tasa de mortalidad en estos pájaros, pues se considera que la misma viene dada por la nidificación, pues en este tiempo son muy vulnerables, también se dice que en las primeras semanas los cardenalitos recién capturados presentan una alta tasa de mortalidad al igual que cuando son pichones.

Por otra parte, el crecimiento de la población ha originado el deterioro ambiental, lo cual ha traído como consecuencia la disminución de los espacios donde habitan estas aves. Además, la inconsciencia del hombre lo ha llevado a eliminar muchas especies para satisfacer sus necesidades ya sean alimenticias o de otra índole.

El futuro de los animales en nuestro planeta se encuentra en las manos del hombre, debido a que este es el que decide como ha de utilizar los recursos naturales para su propio bienestar, afectando el espacio donde se desenvuelven los animales, generando la desaparición de muchas especies.

El tema de animales en peligro de extinción es un conflicto mundial  y nuestro país no se escapa de esta problemática, ya que posee una extensa diversidad biológica, el cardenalito de Venezuela está amenazado y en peligro critico de desaparecer. Por ser una especie que representa un valor incalculable y por las cifras alarmantes respecto al número de su especie que aun existe, es un ave especialmente protegida por las leyes nacionales e internacionales.

La preservación del Cardenalito constituye una de las tareas básicas y prioritarias de este Ministerio en materia de conservación, porque como recurso natural renovable, está amenazado de desaparecer por encontrarse enmarcado en el “Libro Rojo” de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, como una de las primeras especies en peligro de extinción.

De igual forma se han tomado medidas conservacionistas que buscan mejorar este problema, pero la realidad es que Dios creó la naturaleza perfecta y ha sido el hombre quien poco a poco con sus intervenciones ha deteriorado el medio ambiente y los ecosistemas y para afrontar este tema de extinción de la especie cardenalito de Venezuela (Carduelis cucullata) se necesita tener conciencia conservacionista, que el hombre realmente conozca el valor de esta ave, pues solo se cuida lo que nos importa.

 

 

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Acerca del autor

Gabyfuenma2509

1 comentario

  • Desconocía la existencia del Caedenalito. Espero que no llegue a ocurrir y que pueda seguir existiendo siempre. Y ya de paso (que no sea por falta de esperanza) que el hombre empiece a cuidar de una santa vez el planeta en el que vive.

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