Literatura

Pensamientos Desde La Habitación De Al Lado



Pensamientos Desde La Habitación De Al Lado - Literatura

REALIDAD DISTORSIONADA

La naturaleza del hombre no ha cambiado demasiado en estos miles de años. Sus instintos, sus pasiones, continúan siendo las mismas que las de nuestros ancestros más antiguos. No obstante, en el hombre del siglo XXI todo es diferente, pues en esencia, todo ha cambiado. En la mayoría de los lugares del planeta, y principalmente en los denominados países del primer mundo (aunque siempre haya gente que escapa de estos convencionalismos), vivimos en una gran burbuja creada por los grandes valedores del capitalismo más agresivo, los cuales, con sus visionarias consignas e inservibles necesidades, han convertido a las masas sociales en obedientes consumistas, imponiendo un sistema que beneficia a unos pocos en contra de los demás. La gente vive ajena a las desigualdades, pues para mantener en forma al sistema, nos dan las migajas de su gran pastel, para hacernos creer que formamos parte del todo, que estamos a años luz de esos pobres desgraciados que vemos morir a través de las pantallas de nuestros televisores. La gente vive ajena a las desigualdades cada vez más acuciantes que existen entre los que mueven las piezas del tablero y los que, como simples piezas, formamos parte del juego.
No existimos para ellos, así como tampoco nuestra desaprobación por sus incompetencias, errores, y negligencias criminales. Todos nuestros esfuerzos, se pierden en las discusiones semanales sobre si esa jugada fue penalti o no. La gran burbuja que nos separa de la realidad, está patrocinada por las grandes compañías, garantes de nuestras necesidades; grandes conocedoras de las pasiones humanas. Todos hablamos, nadie hace nada (o al menos muy pocos lo hacen). Los males que ocurren en lugares lejanos, los cuales muchos no sabrían ni situar en el mapa, zonas desfavorecidas e infectadas por guerras, hambrunas, epidemias, etc.…, no nos afecta demasiado, pues todo ocurre tras la protección de nuestra ignorancia. Pero la Tierra y sus recursos no son eternos, y el planeta no podrá aguantar demasiados años así.
Es de esperar, que entre toda esta desidia, surjan personas valerosas, generosas, desinteresadas en prestar ayuda (pues las hay, aunque por desgracia demasiado pocas). Hombres y mujeres que despierten a las aletargadas masas, que muevan pueblos, ciudades, naciones enteras para acabar con un sistema que solo beneficia a unos pocos a costa de la voluntad de los demás, jugando en demasiadas ocasiones con la vida de las personas. Una vez, me dijeron que yo era clase media y sonreí, pues esto no es más que un invento de los poderosos para separar todavía más a los hombres y mujeres que conformamos los diferentes pueblos del planeta Tierra.

 

REDISTRIBUCIÓN JUSTA

Debemos dejar a un lado la visión individualista de la sociedad, y enfocar la mirada hacia la colectivización de los recursos. Una agricultura, ganadería e industria sostenible es posible. La consignas capitalistas que inundan los medios, nos corrompen el enfoque de la realidad social, y por lo tanto, la única manera de evitar la esclavitud del capitalismo es sociabilizando los medios productivos, capitales y sociales de las naciones. Si nos movemos con suficientemente fuerza, podremos escuchar como truenan las cadenas que nos atan, y así, descubrir el modo de romperlas definitivamente.

 

PEDAZOS DE MÍ

(Cuatro pequeños pensamientos que dicen mucho de mí).

No busco la fama, prefiero ser eterno como los poetas.

Quiero mi bastilla, mi dos de mayo, mi palacio de invierno; quiero que el pueblo jamás vuelva a ser esclavo. Porque un pueblo oprimido tiene el deber de levantarse contra el opresor.

¿Y ahora qué? Vivimos en una sociedad dormida, esclava de inservibles necesidades que el consumo nos impone. Títeres de quien nos vende todo lo que compramos, olvidando que todo lo que importa no puede comprarse: Amor, amistad, salud, tiempo, respeto, honor, vida, etc…. Somos esclavos en una aparente libertad.

Otra vez lloran los poetas desde el vergel divino, al contemplar un inmigrante ahogado en el mar o un niño muerto entre los escombros de un edificio derruido por las bombas de los adalides que pregonan la falsa libertad. Otra vez lloran los poetas mientras sonríe el terror.

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miquelangelo

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