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Políticos desconfiados, políticos que no saben hacer política y políticos cínicos



Políticos desconfiados, políticos que no saben hacer política y políticos cínicos - Política

Mi visión de la política española actual

Parecía que la noche del 28 de abril de 2019 se abría una nueva etapa dentro de la política española. Nos aventuramos a pensar que por fin nos esperaban cuatro años de legislatura. Pero vamos ya camino de los tres meses y aún no tenemos ni gobierno, ni un proyecto de futuro a cuatro años. Y todo por una cuestión sencilla pero significativa: la desconfianza.

Más allá de las estrategias políticas de los diferentes partidos que han obtenido representación en el Congreso, las dos fuerzas políticas que debían cimentar las bases de la próxima legislatura han decidido optar por la desconfianza. Muchos podrán pensar que la estrategia de Unidas Podemos es la de obtener su cuota de poder y que la del PSOE es la de no compartir ese poder. Pero la desconfianza mutua plasmada en las no negociaciones de las últimas semanas tiene, en mi opinión, una base: el PSOE no se fía de Unidas Podemos como socio en el gobierno y Unidas Podemos no se fía del PSOE como gobierno único. Sánchez podrá intuir que el partido de Iglesias puede ser, más que un aliado, un lastre político que ponga palos en las ruedas del gobierno. E Iglesias podrá intuir que el PSOE puede llegar a desviar las políticas progresistas hacia otras más conservadoras o acordes a lo que dicte la UE. Y ambos tienen razón en sus planteamientos. Pero aunque se llegara a un acuerdo, con o sin gobierno compartido, parece claro que la próxima legislatura será corta, porque los dos partidos que debían ponerse de acuerdo, no lo harán, porque no tienen confianza mutua.

En este contexto es muy difícil que un proyecto de cuatro años tenga futuro. Parece que el principal defecto de los políticos españoles no sólo es el del partidismo cerrado, tampoco saben negociar o ponerse de acuerdo, es decir, hacer política. El caso es que oír al presidente en funciones anunciar que da por cerrada la negociación con su principal aliado, no sólo demuestra el fracaso de ambos partidos, sino que también enseña que las estrategias políticas son bastante rastreras: anuncia el órdago esperando el próximo movimiento del adversario que debería ser su socio. Por otro lado Iglesias se limita a lavarse las manos, anunciando que deja a las bases de su partido que elijan que quieran hacer entre dos opciones, como si la democracia consistiera en eso, en elegir entre dos posibilidades cerradas.

Lo que se desprende de todo este sinsentido es que los políticos que dirigen los asuntos de la sociedad española son partidistas, no saben hacer política y se culpan de los fracasos compartidos. No sólo se ha visto en las no negociaciones, se ve también en la actitud del resto de partidos que asisten al combate PSOE-UP esperando que con el fracaso de la investidura, o incluso con el éxito de la misma, puedan sacar unos cuantos votos más. Ahí están esos partidos que se hacen llamar de centro (PP y Ciudadanos), pidiendo por un lado que el PSOE empiece a gobernar con Unidas Podemos y con el apoyo de los independentistas catalanes y nacionalistas vascos y por el otro advirtiendo que gobernar con estos apoyos es llevar a España al precipicio. Es decir que los políticos españoles no solo no saben llegar a acuerdos, hay algunos que también son expertos profesionales del cinismo.

Pues eso mismo.

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perher

1 comentario

  • Hay políticos muy limitados, Sánchez es uno de ellos, pero Casado o Rivera no se quedan atrás. De Iglesias yo diría que al margen de ser algo bocazas, es quizás a día de hoy, junto con Alberto Garzón quien mejor saben ver la realidad social y política de España. Se dan en nuestro país y en toda Europa dos tipos de política. Una sería esa política a pequeña escala, una política de a diario, la que busca el interés particular, que está sazonada con intrigas y sectarismo, politiqueo, política de baja ética. Y luego está la política de Estado, la que está guiada por el bien común, el de toda la sociedad; una política que se basa en el pensamiento crítico, la ética y la transparencia; la democrática, la que lucha por la libertad, la solidaridad, la justicia social. Ahora mismo vivimos una situación crítica, no es la primera vez que esto pasa en España, y nos sirve para conocer la grandeza de nuestros dirigentes. La izquierda debería ser un ejemplo de esta Política con mayúsculas, ahora tiene la oportunidad. Necesitamos ver ahora más que nunca esa ilusión de unidad. Si se quiere impulsar de verdad un proyecto real de progreso, de cambio social que de respuesta a los problemas básicos de la ciudadanía y frenar a la ultraderecha emergente y la falta de escrúpulos del PP y de Ciudadanos para aliarse y formar un bloque tan reaccionario, tenemos la oportunidad, quizás más evidente y necesaria. Sin unidad no hay victoria. Esta lección que, por la experiencia histórica, debería estar aprendida, parece que a la izquierda se le resiste asimilar, sobre todo al PSOE. Cometer repetidamente los mismos errores conduce indudablemente a las mismas consecuencias y casi siempre son muy duras.
    Excelente análisis el que haces en tu artículo. Muy bueno.

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