Literatura

Por Favor No Te Rindas!!! (relato de Manuel Andrea Cervantes)

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novela corta

Por Favor No Te Rindas

     Mi mirada se ensombreció, perdí la razón de lo que pasaba a mi alrededor, escuche sus gritos desgarradores, veía su rostro en una agonía insoportable, sentí tristeza, sentí nostalgia, mi melancolía empezó a hacer que me doliera la cabeza, mi respiración se agito y mis manos no reaccionaban como yo se lo ordenaba, me levante de mi asiento con una inexplicable flacidez en mis rodillas, observe sin mas el techo, escuche su llanto y empezó a suspirar.

Dirigí mi mirada a donde se encontraba, mis ojos empezaron a gotear, mis mejillas hormigueaban, como si lo que brotaba por mis ojos fuera mi alma, que desgarrada, se deslizaba por mi rostro hasta dar un enorme salto suicida, muriendo al impactarse contra el suelo.

Hice un esfuerzo sobrehumano para ponerme de pie, camine hasta mi madre que veía su telenovela;  -necesito ayuda-, dije perdiendo el sentido de la orientación, -¿Qué te sucede?- me pregunto, -estoy muriendo-, se acerco a mi, me encamino hacia el sillón, mando a mi hermana por agua y a mi hermano por una manta para cobijarme, yo temblaba y no sabia lo que me ocurría, bebí el vaso de agua y empecé a llorar.

Una enorme ansiedad se apodero de mí, la sensación de algo en mis piernas era por demás frustrante, mi madre se asusto, le dije a algo dentro de mí: no puedes vencerme.

Fue algo tonto, es como si me hubiese retado, vi mi propia muerte, mi cadáver mostraba daños físicos hechos por mi mismo, mi madre me intentaba tranquilizar, pero era en vano, mi mente se encerraba a si misma, no quedaba espacio para mas, un escalofrió me recorrió todo el cuerpo, tenia que golpear mi cabeza contra algo, empecé a arrancar mi cabello, la tentación de arrastrarme por el piso era casi incontrolable, apareció de nuevo con un lamento, su cuerpo se retorcía de dolor.

Estallo mi llanto, mi cabeza estaba a punto de explotar, dando vueltas en mi mismo no podía detener mi sufrimiento, mis lamentos aterrorizaban a mi madre y a mis hermanos, entro mi padre asustado preguntando que tenia, mi voz titubeante empezaba a tartamudear y no era claro lo que decía, tomo el teléfono y llamo al medico, me diagnosticaron depresión, supusieron que era por el abandono que sufrí de parte de mi amada, -tienes que olvidarle- me dijeron sin escuchar lo que yo les decía.

No era eso, pero era imposible que no fuera, si, era imposible, pero estaba pasando, sobreviví al amor y lo que me mataba era lo cotidiano de mi vida, nadie me creyó y no los culpe, tal vez ni yo lo hubiese creído, todo mi cuerpo temblaba, mi corazón corría tan veloz como una maquina de vapor, se adormecía mi cuerpo.

No le encontraba el más mínimo sentido a lo que me pasaba, sentía la necesidad de despedirme, observe a mi familia llorar mi agonía, caían en la desesperación de no poderme ayudar, cayeron mis brazos estirados junto a mi cuerpo, mis ojos se elevaron a ver el infinito, escuche claro como mi corazón se detenía lentamente, mi madre soltó un llanto desgarrador, mi padre ahogo el suyo, mis hermanos lloraron abrazando a mi mamá.

Llegue a un lugar mágico, se abrieron unas grandes y hermosas puertas ante mi,

-hola- me dijo una voz grave y profunda, de inmediato reclame;

-¿Cómo es que morí?, aun tengo promesas por cumplir-, me encontraba algo exaltado,

-no estas muerto- me dijo la voz –te traje para decirte que no desistas, los árboles mueren de pie y rendirte seria hacer lo que todos hacen-, me quede anonadado,

-¿debo creer que esto es un sueño?-

soltó una pequeña risa y se despidió   -fue un placer saludarte, nos veremos cuando llegue tu hora…

Abrí los ojos, quite la cobija que me cubría y abrace a mi familia, no se explicaban como volví a la vida, pero se alegraron.

 

 

 

 

 

En memoria de todas las lágrimas que cansadas de estar a mi lado han brincado al abismo para morir.

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Acerca del autor

Manuel Andrea Cervantes

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