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¿por Qué Ver The X-Files En Estos Tiempos?

¿por Qué Ver The X-Files En Estos Tiempos? - Cine y Televisión

Durante mucho tiempo me negué a ver The X-Files. Creo que por el género. Bueno, le di una oportunidad y puedo decir que vi una serie de los ’90 en estos tiempos.

Siempre me gustaron las series antiguas. Quizás porque las vi en su momento, quizás porque crecí con ellas. Pero a The X-Files no la había visto. Hasta febrero, que comencé a devorar un capítulo tras otro, a pesar de insistir en que no me atraía el género.

Mi principal problema con esta serie era que no quería verla. Pero no de caprichosa, sino porque me parecía totalmente anacrónica. En realidad buscaba excusas, capaz. Pero, desde el piloto, entré en un universo que no se parece a nada que haya visto. Puedo compararla levemente con Charmed o Buffy, la cazavampiros, pero sólo por la temática sobrenatural. Entré a ese universo tan particular que hace de Los Expedientes X, una serie de culto.

El punto de partida de The X-Files

En el primer capítulo te enterás de que existe una división dentro del FBI que investiga los casos paranormales. Y que esa unidad está integrada por un sólo hombre, Fox Spooky Mulder (David Duchovny). A esa unidad unicelular llega Dana Scully (Gillian Anderson), una médica forense y patóloga, que aporta el costado científico a todas las teorías de Mulder. Entre los dos, además de miradas que son fuego, existe una homologación perfecta: el creyente y la escéptica. Todo lo que Scully afirma a través de la ciencia, Mulder lo refuta con hechos paranormales.

Los episodios van y vienen entre tres grandes temas: la conspiración gubernamental, los monstruos semanales y la mitología de Los Expedientes X. Los más interesantes, para mí, son los casos que implicaban la actuación de la unidad como tal, es decir, los casos de monstruos semanales. Luego viene la conspiración gubernamental para ocultar toda información sobre la existencia de seres extraterrestres. Con esta, terminé con la cabeza explotada un par de veces. Y, finalmente, los capítulos aislados, que para mí tenían un atractivo especial. Si estaban bien ubicados, te hacían salir de la trama pesada de la conspiración y respirar un poquito… Y, sobre todo, reír.

Lo atractivo del pasado.

Teléfonos celulares, Internet y computadoras. Todo esto está internalizado en nosotros de una manera increíble. Pero en los años 90 la cosa era bien diferente. No nos olvidemos de que nada de esto existía y, aún así, se hacía TV. Lo interesante de ver una serie vieja en tiempo actual es admirar cuánto cambiaron las épocas. En algunos casos positivos, en otros no tanto.

Lo primero que me llamó la atención es que la serie incorpora, poco a poco y a medida que se va inventando, el uso de la tecnología. Después de investigar un poco, supe que The X-Files fue una de las primeras series en utilizar Internet en sus capítulos. Scully buscaba cada dos por tres algo en su computadora. Por supuesto que los sistemas eran antiquísimos a los ojos de la tecnología actual… Pero, al fin y al cabo, lo hacían. Y empezaron a mostrar un costado de la ciencia que, para ese entonces, era revolucionario.

El lugar de la mujer en la dupla

Ya les hablé de la importancia de los personajes femeninos en las series y que sean creados dotándolos de fuerza. Bueno, Dana Scully es uno de esos. Un gran personaje que representa a la mujer alejándose del estereotipo. 

Investigando un poco para escribir esto, me encontré con un artículo interesante (si quieren leerlo, lo encuentran acá) que habla acerca de cómo este personaje inspiró a muchos durante los años ’90. Sobre todo a las mujeres que decidieron unirse al campo científico “porque Scully lo era”. En realidad, más que porque Scully lo era, es porque Scully contó que había lugar en la ciencia para las mujeres.

Además de inspirar, Dana Scully es un ejemplo de lo que se conoce como badass. Cabrona, jodida, intensa, como quieras traducirlo. El punto es que Scully se hacía escuchar. Sobre todo en una época donde las mujeres estaban más pisoteadas que ahora en la televisión. Recuerdo un episodio donde el comisario le explicaba el caso sólo a Mulder. Y miraba desde arriba a Scully (cosa fácil, porque Gillian Anderson es pequeña al lado de su co-protagonista). Luego de esta escena, Scully toma las riendas del caso y, con ayuda de diálogo y acciones, le da al misógino una lección de feminismo y capacidad.

Dana Scully no se achicaba si había que correr, treparse a rejas, apuntar y matar al malo. Tampoco si la abordaba algún tipo que la doblaba en tamaño o si tenía miedo. Incluso ha salvado de varias a Mulder, que lo noqueaban fácilmente. Y por todo esto, no dejaba de ser una mujer sensible, con aspiraciones de familia y amor. Scully lloraba cuando había que llorar —no porque se le rompía una uña, como las típicas mujeres que muestran las ficciones—, y revoleaba los ojos cuando estaba harta.

¿Por qué ver The X-Files en estos tiempos?

En mi caso, por experimentación. Para conocer cuánto había cambiado la televisión y cuánto habíamos cambiado nosotros, los espectadores. Para conocer otros géneros y otros mundos… que están bien lejos de lo que suelo ver.

¿Por qué deberías verla vos en estos tiempos? Porque, sin dudas, es una gran serie que abrió cabezas y mostró nuevos horizontes en el mercado audiovisual. En muchos aspectos y en muchos órdenes. Cuando la serie traspasa la pantalla de un televisor para, por ejemplo, inspirar a otros a estudiar ciencia, tiene el cielo de las series comprado. Y el corazón de los espectadores que quieren creer.

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Acerca del autor

Mauge Sologuestúa

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