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Prensa Subjetivamente Objetiva

Prensa Subjetivamente Objetiva - Sociedad

Todo medio de comunicación que se tercie, suele esgrimir con intensidad un atributo con el que, sin dudar, califican su desempeño: la objetividad. Este artículo no va a tratar sobre quién controla los medios de comunicación, o qué empresas forman parte de su capital social, o qué marcas anunciantes van a ser protegidas hábilmente mientras los financian, etc. Lo que sí podemos suponer, es que ser objetivos -si es que en algún momento han querido serlo- cuando se está sometido a tales conflictos de intereses, es muy complicado.

 

De hecho, como personas individuales, ya nos resulta prácticamente imposible ser objetivos. Solemos escuchar contradicciones tales como:

 

– “Objetivamente, ese tipo es un caradura”.

 

– “Objetivamente, esto es una vergüenza”.

 

– “Objetivamente, este es sin duda el mejor coche del mercado. Es un hecho objetivo, los datos hablan, no se puede negar”.

 

– “Te aseguro que soy objetivo, no me mueve ningún sentimiento en su contra. Merece lo que le ha ocurrido”.

 

Los anteriores ejemplos están cargados de subjetividad, aunque el 100% de la población planetaria estuviese de acuerdo con lo que dicen. Acompañar nuestras opiniones o percepciones con la palabra “objetivo”, está de moda, porque le da más fuerza y empaque a lo que decimos.. Pero lo cierto es que la objetividad es algo mucho más “aburrido”, y se parece más a esto:

 

– “Objetivamente, aquí hay 2 manzanas”.

 

– “Objetivamente, en este instante está lloviendo”.

 

– “Objetivamente, esta persona ha muerto”.

 

Sin embargo, los medios de comunicación, tras prometer total objetividad, nos hacen llegar noticias como:

 

– “La terrible situación de inseguridad que se vive, tiene en vilo a los vecinos”.

 

– “Las desafortunadas declaraciones que hizo, le podrían suponer una sanción”.

 

O directamente, tal y como se ha dicho anteriormente, anuncian que van a exponer una opinión desde la mayor objetividad, lo cual es absolutamente contradictorio. Relatar los hechos (fríamente y sin calificativos) es objetivo; opinar, es subjetivo. Simple, ¿verdad? Una vez tenemos esto claro, si realmente queremos dejar de ser manipulados, acabaremos desarrollando la habilidad de desechar los adjetivos que hábilmente van adjuntados en las noticias que recibimos, y nos encargaremos de ser nosotros quiénes los pongamos a nuestro gusto y siguiendo nuestro criterio (subjetivo, claro está). Es grandioso ver cómo una noticia puede ser interpretada de manera opuesta, partiendo de los mismos hechos objetivos, simplemente gracias a los diferentes adjetivos, tono, cara del presentador, etc, que le aplica cada medio de comunicación.

 

Pensamos de manera subjetiva, pero la clave para ser menos manipulables es partir de una base objetiva, justo lo que no suelen darnos. Si la base que nos dan, ya es subjetiva de inicio, entonces lo mejor es apagar el televisor. Mucho mejor no conocer un hecho, que conocerlo falsamente. El Mundo cambiaría mucho si lográsemos adquirir este hábito.

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arolod

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