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Medio Ambiente

Problemática ambiental en Venezuela y el Acuerdo de Escazú.

Problemática ambiental en Venezuela y el Acuerdo de Escazú. - Medio Ambiente

El Desarrollo sustentable, la participación pública, Nicolás Maduro, el arco minero, la iguana, el ataque cibernético y el colapso de los servicios de agua y electricidad.

El reciente apagón nacional sufrido en Venezuela y la crisis del servicio de agua en este país hoy son noticia, y claro que deben serlo, ¿pero qué pasará después? Cuando ya se hayan “normalizado” estos servicios.

En las próximas dos entregas, comentaré mi percepción de este contexto desde una dimensión particular: el acceso a la información y la participación pública, por eso discutiremos el Acuerdo de Escazú.

Electricidad y agua, un problema sistémico, muchas razones y más intereses.

Ya es conocido por muchos, que las diferentes variables ambientales están interconectadas, son interdependientes, desafortunadamente, esto todavía no es del dominio público, o al menos la sociedad no pareciera estar consciente.

Por tal razón, la deficiencia ya crónica del servicio de agua en Venezuela, suele atribuirse, y con razón, a la pésima política pública al respecto, esto incluye, corrupción, falta de inversiones, migración y perdida de talentos, etc.

Igualmente, ante el reciente apagón, y la vulnerabilidad e ineficiencia del servicio eléctrico, unos culpan, nuevamente con razón, al gobierno nacional, y otros acogen el discurso del ataque terrorista, o la iguana que se comió los cables.

Antes de seguir, permítanme un inciso, aun cuando se demostrara que el apagón fue producto de un ataque, la principal responsabilidad de la vulnerabilidad del país en ese sentido corresponde al gobierno nacional… ¡punto!

 Retomando, si bien las políticas públicas en materia de servicios son responsables del colapso de estos en Venezuela, también lo son aquellas responsables del resguardo y protección de los recursos naturales, fuentes de estos servicios.

Así, tenemos un conflicto ambiental latente en el país, es decir hay un choque de intereses, por un lado quienes mantienen la situación actual,  y  por otro quienes quieren tener agua y electricidad, pero no saben cuál es su responsabilidad en ello.

Sin embargo, hay quienes entendemos que el problema va, desde el irracional e irresponsable uso del agua y la energía por parte de la sociedad, hasta la deforestación de las cabeceras de ríos y contaminación de los cuerpos de agua.

Es responsabilidad nuestra entonces advertir, informar e instruir a quienes no lo saben, que son responsables tanto quienes dejan abierto el grifo mientras se enjabonan como quienes negocian áreas naturales ricas en recursos hídricos.

Es responsable el que no arregla el bote de agua, o deja la luz encendida sin estar en el cuarto, y el que teniendo la posibilidad de solucionar, sigue manteniendo más del 80% de la generación energética de un país sobre el recurso hidroeléctrico, pudiendo desarrollar otras opciones desde hace 18 años.

Todos somos responsables, pero hay unos más responsables que otros.

Una premisa del desarrollo sustentable, es la participación ciudadana, por eso la agenda 2030 establece como una prioridad  “El acceso a la información y la participación ciudadana”.

Mas esta participación, publica, ciudadana o popular, como quieran llamarla, será efectiva en la medida en que sea organizada e informada, pero sobre todo consciente, y es ahí donde entra el Acuerdo de Escazú.

Ya hemos comentado como otros documentos importantes han enfatizado la necesidad de formar e informar a la gente, empoderarlas para la toma de decisiones en materia de gestión ambiental y sustentabilidad, (véase  https://www.nocreasnada.com/carta-de-la-tierra-o-de-como-necesitamos-que-nos-recuerden-no-quemar-la-casa-con-nosotros-adentro/ ).

Pero el Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, firmado el 4 de marzo de 2018en Escazú (Costa Rica) es vinculante.

Así, este acuerdo, derivado de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20), tiene carácter obligatorio e impositivo para los países firmantes.

En la próxima entrega profundizaremos sobre este documento, y desarrollaremos como puede ayudar en la actual crisis venezolana, mientras tanto te invito a dejar tus comentarios para iniciar la discusión.

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Acerca del autor

Joel Campuzano Mejías

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