Literatura

Prólogo «sombra De Sangre»



Prólogo «sombra De Sangre» - Literatura

¡Hola!

Os invito a leer las primeras páginas del libro. Aquí podréis leer hasta el 4º capítulo y aquí, podréis buscar el libro.

Espero que os guste!


Todo estaba muy oscuro y el aire era cada vez más denso. Respirar cada vez se le hacía más difícil.
No sabía cuánto más tiempo perseveraría allí, pero esperaba morir pronto. No quería sufrir más. Le dolía todo el cuerpo. Cada cierto tiempo sentía cómo una puerta se abría y oleadas de dolor se le abalanzaban, arrancándole gritos de auxilio y sufrimiento.
Hacía tiempo que había renunciado a gritar. Además, se le había ido la voz por completo. Ahora tan sólo oía cada vez la puerta abriéndose y unas manos duras como el acero provocándole dolor y, incluso a veces, algún que otro metal fuerte torturándola. Después su agresor desaparecía y ella se quedaba sola de nuevo en la habitación, esperando a que su vida terminara pronto.
Una vez llegó a preocuparse por la comida, ya que, si permanecía sin comer mucho tiempo, el sufrimiento sería aún mayor, pero ese mismo ser inmundo que la torturaba sin cesar también le traía comida y agua, un sándwich acompañado de un vaso de agua que después desaparecía sin dejar rastro.
Hubo un tiempo en que fue muy feliz, que vivió junto a sus padres y pudo tener éxito. La gente la adoraba por cómo era y por cómo hacía las cosas. Pero llegó a cansarse, ya que el mundo le exigía cada vez más y se olvidaban de que tan sólo era una niña de trece años. Así que, cuando vio su oportunidad, trató de huir con un chico que había conocido para vivir su vida. Lamentaba haberse parado a pensar que debía parar en su casa para hacer algunas pequeñas maletas, coger dinero…, porque cuando despertó se encontraba en esa habitación oscura, sin poder ver nada, sin poder sentir nada. Tan sólo soledad, dolor y miedo. No sabía cuánto tiempo había pasado desde entonces.
Algunas veces escuchaba una dulce música, algo lejana pero lo suficientemente clara como para poder oírla entera. Era una melodía procedente de una caja de música que primero denotaba felicidad, luego la música se oscurecía un tanto y cuando se suavizaba de nuevo, se paraba antes de que la melodía terminara dulcemente como un cuento de hadas que siempre acaba bien. Y entonces la infundía el terror. Porque sabía que su agresor quería que se fijara en la parte oscura, como para advertirla de que su suplicio no había terminado.
También le contaba una historia peculiar. Primero empezaba relatándole la historia de un muchacho que tenía un rebaño de ovejas que abandonaba en medio del bosque y del que luego se olvidaba por completo. Entonces llegaba el lobo. Éste no se comía a ninguna oveja, pero sí las controlaba para infundirles terror. Finalmente, el cuento siempre terminaba igual, junto con una melodía que tomaba un tono melancólico y dramático:
<< No te muevas, no te muevas.
Vigilia diaria, vigilia nocturna,
obedece y serás duradera.>>

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Acerca del autor

Livia Andersen

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