Sociedad

Propósitos Razonables

Propósitos Razonables - Sociedad

Muchas personas hemos dejado de hacernos propósitos maravillosos para el año que inicia: aprendimos que no tiene sentido vivir la decepción de haberlos abandonado antes de terminar el primero de los doce meses para los que habíamos hecho planes. Sin embargo, los buenos propósitos nos conducen hacia la vida que queremos disfrutar, cuando son realistas y los equipamos con estrategia: básicamente, con actividades concretas a seguir, con los recursos necesarios para realizarlas y con tácticas para sortear los obstáculos previsibles.

Una de las categorías favoritas de propósitos de año nuevo es la de “autocuidado”. Conforme vamos alejándonos de la primera juventud -cuando el cuerpo se portaba de lo mejor aunque no nos portáramos bien con él-, nos proponemos hacer ejercicio, comer de forma más saludable, visitar al dentista, cuidar el aspecto de nuestra piel o cabello, etc. La mayoría de estas cosas implica invertir los dos recursos por excelencia: tiempo y dinero. Hacer ejercicio, por ejemplo, puede ser gratis y puede hacerse durante quince minutitos al día; sin embargo, funciona mejor inscribirse a un gimnasio y dedicarle a eso cuarenta minutos (desde salir de la casa hasta el regreso).

Como, en muchos casos, el dinero compra tiempo, a menudo los propósitos se abandonan por no haber considerado que la situación económica iba a absorber toda la atención y gran parte de la energía, con lo que iba a mermar el entusiasmo y poco a poco, a terminar con la motivación. ¿Quién tiene ganas de hacer meditación, después de haber llegado a recoger la casa, tras dos jornadas laborales? Aunque la persona entienda que le conviene, que le va a redituar, que lo necesita: difícilmente tendrá ganas. Y no somos robots: necesitamos las ganas.

Una forma de hacer propósitos razonables es empezar por valorar qué es realmente posible, considerando nuestra situación familiar, de salud y económica. Los propósitos más importantes, sin embargo, son los que se encaminan a cambiar esas situaciones que en el presente son relativamente limitantes. Como dicen por ahí: “los ojos en el cielo y los pies en la tierra”.

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Silvia Parque

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