Política

Queridos Dictaduras

Queridos Dictaduras - Política

 QUERIDOS DICTADORES
A veces queremos razonar nuestras acciones cuando en realidad solo estamos justificándola, cualquier acto violento puede ser reconocido como algo bueno. De hecho, los mayores genocidios de la historia se han perpetrado en nombre de alguna “noble causa”.

Hoy les describiré un experimento social realizado por el profesor Ron Jones, en el cual se demuestra cómo surge un sistema totalitario y de hecho un dictador.

Este maestro decidió realizar un ejercicio donde las calificaciones serían colectivas y todos obtendrían las mismas notas. Unos estuvieron de acuerdo, otros no del todo, pero al final todos aceptaron.

El primer día, el maestro les explicó que debían cumplir con ciertas normas de disciplina como sentarse con la espalda recta o ponerse de pie al contestar una pregunta, con el fin de que comprendieran la necesidad de honrar sus obligaciones sociales. Entre las prácticas más relevantes realizadas por los estudiantes estaba que ellos tenían que salir y entrar corriendo del aula en el menor tiempo posible, y así lo hicieron muchas veces, hasta que el maestro les comunicó que había sido suficiente. Una alumna se dirigió a él y le manifestó que todavía lo podían hacer aún mejor. Todos estuvieron de acuerdo, se levantaron y lo realizaron en un tiempo récord. Fue así que todo comenzó a cambiar para ellos, sus conductas y forma de pensar. Ya estaba plantada en sus mentes una idea, y concluyeron que mediante la fuerza del grupo se logra la disciplina, tomando como consigna, En la Unión del Grupo está la Fuerza.

El segundo día, el maestro cambió la frase por otra, “Fuerza Mediante la Comunidad”. Explicó que todos unidos lograrían más cosas que por separado e insertó en los estudiantes la idea que la comunidad es más importante que el individuo.  De lo que no se dieron cuenta fue de que trabajar unidos como un colectivo o comunidad puede funcionar, pero era contraproducente en tanto aísla al hombre y lo convierte en algo de menor importancia, con una carencia total de poder. El maestro demostró así que es más fácil manipular a un colectivo que a cada individuo por separado, pues ellos mismos son un factor de influencia entre el resto, lo que facilita el control al que dirige o manda. Otras cuestiones como tener el mismo saludo y usar el mismo tipo de ropas también contribuyeron grandemente al reforzamiento de las doctrinas, mientras que la práctica de marchar al unísono les hizo sentir cada vez más fuertes y potentes.

Para lograr otros patrones de conducta el maestro repartió unas planillas las que según él serían al azar y personalizadas. Ningún compañero podría conocer el contenido de la del otro, pero al que le tocara la que tuviera una X sería el informador oficial, a este le correspondería un alto nivel de responsabilidad. Solo el profesor sabía que todas las boletas tenían una X.

Mientras las horas transcurrían, esta práctica se realizaba hasta fuera del centro escolar, los estudiantes se saludaban todos de la misma forma y se defendían entre ellos. Los alumnos que no estuvieran de acuerdo o no cumplieran con las reglas, eran retirados del ensayo.

Este experimento coincide con las conductas practicadas con la realidad nazi y otros estados totalitarios del mundo, como Corea, Venezuela, Cuba, Nicaragua y China. Que hacen creer que tienen en su poder toda la verdad y hacen ver a todos que se comparte una sola idea. Sino estás a su favor estás en su contra.

Para el tercer día, el maestro detectó a otros alumnos uniéndose a este grupo. Se generaron peleas. Ellos sintieron que todo aquel que generaban las riñas estaban equivocados y que ellos tenían la razón, todo les parecía que solo era energía y que estaba todo bien. Sin darse cuenta el maestro contó con guarda espaldas que él ni siquiera había seleccionado.

Para el día cuatro ya las cosas se habían salido de control, el maestro los reunió a todos en el salón. Afuera había una gran multitud de otros alumnos, los que creían que aquello era más grande de lo que ellos mismos pensaron. El maestro les dijo que aquello no era un juego y que en ese instante había miles de profesores por toda la nación haciendo lo mismo y que deseaban unirse y a hacer un tercer partido político en el país. Además, informó que se estaban haciendo juicios públicos para expulsar a aquellos que no cumplieran con las normas exigidas. No había internet para ese tiempo, así que nadie le exigió que lo demostrara. El maestro aprovechó esa cobertura para dar a conocer que al siguiente día sería presentado el líder del nuevo partido. Hubo un silencio total, todos pensaron que aquello en realidad iba en serio y ya no se podían salir, ya era un compromiso.

El quinto día el aula principal de conferencias estaba lista, en ella se congregaron, fotógrafos, camarógrafos y periodistas, todos querían ver el evento. Los alumnos enardecidos gritaban. “Fuerza Mediante la Comunidad”. El maestro fue al frente del salón e informó que pronto conocerían al nuevo líder. Salió del salón y dejó una TV prendida por donde supuestamente saldría la imagen del nuevo líder del partido. Se hizo un silencio sepulcral, el ambiente se fue poniendo tenso a medida que pasaba el tiempo y no obtenían noticias del nuevo personaje. El maestro decidió comenzar a repetir las consignas que los había identificado durante esos días; “Disciplina ante el colectivo”, “Fuerza mediante la unión” y “Fuerza mediante la comunidad”. Los alumnos lo decían cada vez en tono más elevado, todos sentados en posición de alerta, con los pies unidos en sus talones y la espalda recta. El televisor ahí, parpadeante, pero no pasaba nada, no aparecía el líder, no pasaba nada. Fue entonces que el maestro Jon comenzó a proyectar un video de Hitler con su acostumbrada concentración de miles de militares marchando juntos y diciendo consignas y saludando todos iguales.

Tras unos minutos, el profesor exclamó: No hay tales movimientos de juventudes, se han creído únicos, mejores que cualquiera, cambiaron su libertad por el lujo de sentirse superiores, aceptaron la voluntad del grupo sin importar a quienes herían, creyeron que transitaban por un nuevo camino y que podían dejarlo en cualquier momento. Todos escuchaban en silencio y el profesor prosiguió: ¿A dónde creían que iban? ¿Cuan lejos hubieran llegado?  Tras una pausa, se escucharon sollozos y murmullos. El profesor se dirigió a ellos nuevamente y les presentó en la pantalla otras imágenes de la juventud nazi, con los gestos similares a los que ellos practicaron hacia solo horas atrás, aquellas imágenes tenían un escalofriante sentido. Les aclaró diciéndoles: El fascismo no acabó está en sus mentes, cualquiera puede despertar ese sentimiento. ¿Nunca se preguntaron si el pueblo alemán no hizo nada mientras millones de personas eran sacrificadas? Muchos manifestaron que no estaban implicados. Continuó en su discurso y aclaró: Si esta práctica hubiera sido real, al final los que no participaron en ella, pero la permitieron, también hubieran dicho que no estaban implicados. El mayor logro de la práctica es que haya tenido éxito y el principal objetivo es que aprendan y que sean responsable de sus acciones, cuestionen antes de seguir a un líder ciegamente y lo más importante, nunca le permitan a un grupo que les usurpen sus derechos individuales. Concluyo el Profesor.

Tras esta historia podemos ver que un individuo en tan solo días puede cambiar la mente de las personas, basta usar sus palabras para influir en su pensamiento, convertir una comunidad o país en un estado totalitario y sembrar en estos un adoctrinamiento total.

Ahora tenemos la oportunidad de hacer nuestras propias reflexiones, comparar incluso desde como pensamos y actuamos, si estamos adoctrinados, hasta notar si nuestros gobiernos son totalitarios o no.

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Acerca del autor

Harold

2 comentarios

  • Interesante artículo. Pienso que en la naturaleza de la mayoría de seres humanos está el abdicar de los derechos a favor de un lider que piense por ellos y resuelva los problemas. Lamentablemente ningún político por sí mismo resuelve los problemas de una nación. Los estados totalitarios toman el control de toda la sociedad. Controlan el sistema político, la economía, los medios de difusión másiva, las organizaciones sociales, todo. En un estado totalitario el individuo es nada, es simplemente un apéndice del estado. Vive en una jaula institucional de la cual no puede escapar.

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