Literatura

RAYO DE LUNA DE BECQUER



RAYO DE LUNA DE BECQUER - Literatura

En la leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer diferenciamos claramente un modelo, sobre el que se construye el el escrito, cuatro tendencias que dan decoro y belleza a la obra y una filosofía que da sustento a la trama.

Todo el escrito es un desarrollo moderno del mito griego de Diana y Endimión, el joven griego de terrible belleza que se enamora de la luna-Diana, y que no le es permitido amarla eternamente  a menos que eternamente duerma y en sueños tiene lugar ese amor ¿Y acaso no es la la locura como el sueño? ¿No acaba viendo Manrique otra cosa que la luna en su locura como Endimión no sueña con otra diosa más que con Diana? Las tendencias del amor romántico son las bodas entre lo caballeresco y lo poético, hombre de armas que es hombre de versos. La naturaleza convertida en dios, en un conjunto de dioses, como el Duero es transformado en casa líquida de espíritus antiguos, herederos de antiguas diosas griegas. El fuego de su chimenea gótica es sacado de lo inerte y convertida en animales que roen la madera. Nada muerto hay en el romanticismo, incluso el poeta vigila las tumbas para capturar el diálogo eterno de los muertos.
Las derruidas almenas aún son monjes armados que chupan nueva savia de vida del verdor que la naturaleza desenfrenada les presta, viviendo más cuanto más son destruidas por la vida. En el romanticismo el amor acaba siempre en desgracia, porque ocupa el extremo de un infinito que se persigue entre parajes sombríos donde la naturaleza triunfa sobre el arte y la muerte decora los bosques como si los alimentara para que sean exuberantes. Imposible determinar la edad precisa de la acción , se sitúa en una geografía temporal de antiguos hidalgos donde aún resuenan las antiguas gestas caballerescas. El tiempo huye, los mitos se eternizan, el pensamiento del protagonista es moderno. La fantasía para el romántico no es una función del pensamiento: es el lenguaje de la naturaleza misma, depósito de dioses susurrantes donde es cierto lo que es posible y es real lo que es imaginado. La locura final de Manrique parece un desprecio a la naturaleza que le reprocha a ella no haber sabido ser tan hermosa como su ardiente pensamiento. El modelo de lo creado está en el yó, arquitecto único de todo lo real, soberano reconstructor de la realidad para que ésta adquiera la forma del alma y pagar con la demencia el fracaso de tan sublime proyecto.Lo soñado es preferido a lo vivido, ¿Cómo si no, se explica que Manrique persiga una sombra, la identifique con lo sublime, lo convierta en lo real, y al perseguirla por senderos vacíos y selvas impenetrables, les de nueva forma, les confiera sentido? Lo externo no es posible si  no es divino, no es noble si no es inalcanzable.. el amor es mayor que el universo pues lo saca de sus límites angostos y hace que todo parezca un aspecto del yó sacado del material inagotable de la fantasía.
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Acerca del autor

Amilcar Hamilton

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