Literatura

Recuerdos De Mi Navidad

Recuerdos De Mi Navidad - Literatura

Hoy no he visto que pasara mucha gente en la acera frente a la casa, ya los niños de la escuelita no se han hecho sentir y siento un poco de frío a pesar de que estoy bien abrigada sentada en el sofá de la sala, debe ser porque Pacheco está entre nosotros. Ahí está mi hijo armando el arbolito de navidad, que cada año se hace menos alto, recuerdo cuando lo trajo mi hija, creo que fue ella, sus ramas llegaban al techo, ahora es más bajito que José, mi hijo. “No te preocupes, mamá, ya montaremos el nacimiento”, dice José. No puedo imaginar donde montará el Pesebre, puesto que su rincón está, mejor dicho la mitad de la sala está ocupada por el árbol y los muebles. Yo lo armaba con montañas de papel, ríos que desembocaban en el lago (un espejo roto) donde nadaban patitos, caballitos y vacas acudían para tomar agua, y nunca faltaba una mujer lavando a la orilla de uno de los ríos. En un rincón estaban unas mujeres frente a un fogón, cocinando en una vasija de barro las hallacas (como hacemos en el páramo). En otro rincón varios músicos de anime, con ruanas coloridas parecían estar tocando maracas y cuatro animando a los pastores y campesinos en espera de la llegada del niño Jesús. Cubría los caminos y las montañas con el musgo y arbolitos, que Nicolás y yo traíamos del Junquito, por cierto ¿Dónde estará Nicolás?, le preguntaré a José.
“Mamá, ya terminé, dime que te parece el nacimiento”, dice José. No lo podía creer, ahí estaba un portal de lo más sofisticado con san José y María frente a un pesebre, bajo la mirada de un buey y un burro o mula. A los lados, una hilera de casitas cubiertas de nieve, con luces titilantes, dos pastores y una mujer acompañada por unos patos grandes. Nada que me hiciera recordar a mi páramo.
“ Hola abuela”, dijo un niño que entró de repente como un huracán y se sentó en el piso admirando el árbol y el nacimiento. Lo recordaba más grande y de más edad, en eso apareció un joven robusto muy alto y se acercó, me besó en la frente y me dijo “Feliz Navidad, Abuela”. De repente se me nubló la vista, lo abracé, “ Dios te bendiga, mi querido nieto, Feliz Navidad”.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

5.00 - 1 voto
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

isadora 30

Deja un comentario

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información