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Reencuentro (Relato Erótico)



Reencuentro (Relato Erótico) - Literatura

Reencuentro
Ángela y yo nos conocimos durante la adolescencia y en la misma compartimos intimidad hasta el cansancio. Luego de un tiempo, no nos volvimos a ver y cada quien tomó su camino hasta que por cosas del destino nos reencontramos.

Conseguí su número telefónico y al llamarla, no pude evitar los nudos en mi garganta reaccionando a su voz. Temblaba, pero supe como disimularlo. En su hablar podía percibir felicidad y sorpresa. Decidí invitarle a tomar unos smooties que estaban situados muy cerca de mi hogar. Acordamos la hora y al siguiente día a eso de las 3:00pm pasé por ella en mi Optra del 2009. No es un carro muy impresionante pero al menos nos transporta.

Llegué a su casa y la vi salir con una blusa amarilla que permitía ver sus senos y supe que se había vestido dispuesta a cautivarme. O quizás no, quizás sólo se había vestido así para ella, pero su sensualidad era tanta que independientemente de sus intenciones, logró cautivarme de igual manera.

— Hola. Dijo Ángela con su voz chillona.

— Hola, amor. Respondí con la misma confianza que nos teníamos durante la adolescencia.

No sé si ella percibió lo mismo pero por mi parte no había hielo que romper. Inmediatamente sentí que estaba hablando con la misma persona con la que compartí intimidad hace tanto tiempo.

Actualizamos resumidamente nuestras vidas en la conversación dada durante el trayecto de su casa a la tienda de smooties. Luego de eso, fuimos a mi casa y como de costumbre nos encerramos en mi cuarto y nos acostamos en mi cama a simplemente hablar.

Ella y yo siempre hacíamos esto, hablábamos hasta que ambos percibimos el momento en que nuestros besos comenzarán a darse por sí solos.

Sus suaves manos comenzaron a acariciar mi barba durante un beso apasionado que nos llevó atrás en el tiempo. Me empalmé rápidamente. No hay otra boca con la que logre conectar más que con la boca de Ángela, es como si estuviera hecha para mí.

La mano de Ángela viajó disimuladamente desde mi barba hasta mi pene y tuvo el atrevimiento de desabrochar mi pantalón, tal cual como en los viejos tiempos. Siempre me había gustado la manera en la que Ángela me tocaba, pero esta vez tenía algo especial. Creo que se trataba de la experiencia que ella había obtenido en el sexo o quizás de las ganas acumuladas que tuve durante todo el tiempo que no mantuvimos contacto. Me gustaría pensar que fue una mezcla de ambas.

Ángela apretó con sutileza mis testículos y esto me hizo sentirme suyo. Enseguida me incline hacia su oído para obsequiarle un gemido de esos que sé que le gusta oír. Cuando ella me hace gemir, sabe que no hay vuelta atrás, ya caí en su juego sexual. Y vaya que quería jugar.

Comenzó a masturbarme mientras yo sujetaba su mejilla derecha con mis ojos cerrados dejándole saber con cada uno de mis gestos que de ahí en adelante, mi cuerpo era suyo. Me tenía tan excitado que mi mente estaba en blanco y era sólo mi cuerpo el que sensiblemente recibía todo el placer.

Comencé a acariciar sus senos con algo de fuerza y propiedad, se sentían prensados y suaves a la vez. Siempre me sentí atraído hacia la piel de Ángela, se podía sentir que estaba fervientemente humectada.

Acerqué mi boca a los senos de Ángela y comencé a besarlos, mi lengua pudo hacerse con la redondez de ellos, a ojos cerrados los devoré y haciendo contacto con la vagina de Ángela, pude sentir lo húmeda que estaba. Bajé al pozo y comencé a darle placer. Sus manos halaban mi cabello con descontrol y suavidad al mismo tiempo, en un momento adecuado, Ángela levantó mi cabeza para hacerla mirar hacia ella y me dio una bofetada que no me esperaba. Nuestros encuentros en la adolescencia eran más románticos que violentos, pero al parecer Ángela había obtenido nuevos gustos. Y para mi suerte, eran gustos que comencé a compartir. Luego de esta bofetada me sentí tan suyo que comencé a hacerle sexo oral de una manera mucho más apasionada que anteriormente.

Luego de haber estado ahí el tiempo suficiente, Ángela me dijo

— Fóllame.

Me acosté en la cama boca arriba con mi pene notoriamente erecto y Ángela se montó encima de mi para comenzar a cabalgarme con determinación y rapidez, mientras me ahorcaba. Yo estaba anonadado ante su imperante imagen, veía como se daba placer a si misma encima de mi a la par que sus senos saltaban hacia arriba y hacia abajo, fue una sensación increíble que me quiso hacer venirme rápidamente pero logré contenerme.

Comencé a deslizar mis manos por sus nalgas y de pronto ella agarró mis dos muñecas con mucha fuerza, juntó ambas de mi manos y presionándolas contra mi pecho y comenzó a subir la intensidad.

Le regalé mi gemido más fuerte del momento y a la par que yo me vine, ella tuvo un orgasmo que pude notar en sus ojos cerrados y su boca entre abierta.

Con mi pene aún dentro de ella, nos abrazamos y nos dimos un beso sabor a todo, a reconciliación, a deseo, a ganas de seguirnos matando mutuamente en el acto sexual.

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BenditasProsas

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