Sociedad

Reflexión De Cuando Conocí A Las Ex-Novias Feministas De Mi Novio



Reflexión De Cuando Conocí A Las Ex-Novias Feministas De Mi Novio - Sociedad

Algunos días atrás, asistí a una fiesta con mi pareja. A dicha fiesta también asistieron una de sus ex-novias y otra chica con la que salió mi novio en algún tiempo. No estaba muy segura de como iban a darse las cosas, me encontraba un poco a la expectativa. En el transcurso de la fiesta, la ex-novia se acercó para saludarnos y conversamos un poco. En algún momento ella y yo terminamos bailando juntas en la pista, platicamos e incluso pactamos en salir algún día (y juro que en ese momento no había bebido tanto alcohol).  Por otro lado, la otra chica con la que salió, también se acercó a platicar con mi novio y conmigo, además estuvimos bromeando. Al final de la fiesta, ambas chicas fueron a despedirse de nosotros de abrazo y todo fluyó natural. Mis lectores y lectoras: esta anécdota no fue normal. Es decir, ¿cuántas veces les ha pasado o han escuchado que novias y ex-novias o ex-dates podemos convivir en un mismo espacio (incluso abrazarnos sinceramente)? Esas cosas no suceden comúnmente, pero a mi me pasó.

Lo normal (estadísticamente hablando) es que haya rivalidades, incomodidades y resentimientos en contra de las ex-parejas, sin importar que sea la ex-pareja de hace mil años. Sé que las rivalidades ocurren en ex parejas de hombres y de mujeres, pero en este artículo me enfocaré en nosotras las mujeres. Al día siguiente tenía un buen sabor de boca, recuerdo que lo primero que pensé fue: «¡Que hermosas fuimos de nuestros feminismos!«.  Y no, estas chicas no navegan constantemente con bandera de «soy feminista» (como incluso yo si lo hago, ya saben, uso t-shirts con leyendas feministas). Me di cuenta de que el feminismo esta reconstruyendo nuestras redes de una forma interna y no sólo superficial, al fin pude sentir lo que es la sororidad. Ninguna de las tres nos dijimos explícitamente el mensaje, pero estaba ahí: La relación con el mismo hombre en tiempos diferentes NO va a definir nuestra relación, te respeto.

Las mujeres en especial, y dentro de una sociedad heteronormada, estamos acostumbradas y educadas inconscientemente para estar en constante rivalidad con nuestro mismo sexo para ser objeto de atención del sexo contrario. Pasa algo curioso con las ex parejas. ¿Han escuchado la frase: «lo que no fue en tu año, no te hace daño»? Pues no es tan sencilla de asimilarla en cuestiones de pareja. Parece que estamos condicionadas a compararnos con las parejas anteriores o actuales para rebajar o alimentar nuestra autoestima, buscando las diferencias que nos puedan hacer sentir peor o mejor con nuestra persona. Como si la elección de una persona hacia nosotras nos diera un puntaje alto en esta vida. Amigas, no, no lo hagamos. Si, todas somos diferentes y somos especiales, nuestras características pueden hacer que en determinado momento atraigamos a ciertas personas. Sin embargo, no giremos en torno a sentirnos atractivas para una pareja, no vinimos al mundo a eso. En serio, ¿quién nos dijo que era una competencia? Nuestras familias heteronormadas, la televisón, los concursos de belleza y un sin fín de estereotipos sociales. Yo también crecí con esas ideas sin darme cuenta, pero es elección propia cambiar estos paradigmas.

El mensaje no es que vayamos por el mundo abrazando a las ex parejas de nuestras parejas actuales, además sería complicado si aquellas mujeres no estuvieran en la misma sintonía. El mensaje es que hagamos un trabajo personal, que nos perdonemos y hagamos las paces con otras mujeres por tratar de ganar en una competencia inecesaria e inexistente. Competir desgasta nuestra autoestima. No tratemos de darle una valoración a nuestro físico , intelecto, personalidad, etc. de acuerdo a las características de otras mujeres. Trabajemos en nosotras mismas sin tratar de ser mejor que terceras personas, y si nos vamos a comparar que sea con nuestras yo’s de hace 1 o 5 años, vamos a transformarnos y convertirnos en una mejor versión de nosotras mismas. El objetivo final no es gustarle a una pareja, es gustarnos a nosotras mismas. El hecho de gustarnos a nosotras mismas hará que sepamos que nos gusta y que no nos gusta, y si en algún momento decidimos tener pareja,  sabremos definir las características que buscamos en una persona para compartir y amar. Pero nota, la pareja no fue la motivación, la motivación fue estar modelandonos a nosotras para estar orgullosas de las mujeres que somos, completitas, así como somos.

Entre mujeres hay que respetarnos, no necesitamos desvalorizar a alguien más para sentirnos bien con nosotras mismas. Si hacemos eso, es hora de echarnos un clavado en nuestro interior y ver qué carencias hay por ahí. Las responsables de llenarnos de amor somos nosotras. Hay que respetarnos como somos y así automaticamente dejamos de compararnos con terceras, las aceptamos y respetamos. Construyamos redes, no las destruyamos.

 

 

 

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Acerca del autor

Romina González

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