Humor

Reflexiones De Una Dependienta

Reflexiones De Una Dependienta - Humor

Reflexiones de una dependienta

 

Trabajar tras un mostrador puede llegar a ser una tarea tediosa, aburrida e irritante a veces, pero también divertida, intensa e inesperada.

A diario vivo situaciones en mi trabajo, muchas de ellas surrealistas, en las que me pregunto si de verdad están ocurriendo o se trata de una broma de cámara oculta tipo inocente inocente y en cualquier momento aparecerá Toñi Moreno par entregarme un enorme ramo de flores y diciéndome eso de “eres una persona maravillosa”, porque otra cosa a lo mejor no, pero paciencia gasto un rato largo.

No lo he dicho aún, pero trabajo en una tienda, en un pueblo. En un pueblo donde todo o casi todo el mundo se conoce, en un pueblo donde mi jefe, para bien o para mal, es muy muy conocido. Y ¿no dicen que hay que tener amigos en todas partes?, pues mi jefe es de los que tienen amigos hasta en el infierno, pero no amigos de los que te llaman para preguntarte como estas o para invitarte a una cerveza, o de los que vienen a tu negocio a comprar, porque para que se lo lleve un desconocido, que se lo lleve mi amigo. No, estos amigos son de los que piensan que como conocen al dueño, se creen en el derecho de pedir un descuento y no llegan a entender que la tienda no es mía, y que a mi me marcan los precios, y yo cobro lo que pone en la etiqueta,ni más  ni menos.

Y una cosa que me revienta, me repatea y mucho es cuando vienen y me dicen, hazme una rebajilla que en internet está más barato. Pues caballero si quiere que le diga la verdad, cómprelo por internet, páguelo por internet y que se lo lleven a su casa, si a mi internet no me quita el pan,( por suerte aún queda gente que sabe que sólo ayudándonos entre nosotros saldremos adelante) pero cuando tenga algún problema, soluciónelo también por internet, y no venga buscando ayuda de manera gratuita. Porque otra cosa, que pasa muy mucho es que vienen a solucionar algún problema tipo: no me suena el WhatsApp, he perdido la cuenta de gmail, o el teléfono me dice que no tengo espacio, y se escandalizan cuando le pides uno o dos euros por solucionarle el problema. 2 euros, que si, que por dos euros no me hago rica, pero tú tampoco pobre, y mi tiempo vale dinero, y más que por el tiempo (que también) se paga por el conocimiento 

Otro tipo de cliente muy habitual en las tiendas de pueblo (demasiado habitual para mi gusto), es el que cree que trabajo allí por amor al arte o que me alimento del aire. Aún no he escuchado a nadie que le diga al del corte xxx “la tele me la dejarás más baratilla,¿no?” O mi frase favorita “me regalarás algo, ¿no?”. Que digo yo, señora si voy por ahí regalando cosas ¿para que pone mi jefe una tienda?, ya son ganas de tirar el dinero. Un día voy a probar en la charcutería, voy a comprar queso y le diré al dependiente, me regalarás una patilla de jamón ¿no?, a ver si cuela, oye por probar….

Un cliente que me hace mucha gracia es el que viene, y no sabe lo quiere, casi tienes que ir adivinando tú lo que quiere con los pocos datos que acierta a darte: “ponme 10€ en el móvil”, que te quedas ahí de pie, mirándolo, esperando a que te de algún dato más, pero no, se hace el silencio, hasta que le pregunto ¿con que compañía?, algunos más o menos te la dicen, pero está el que te dice, “la de aquí, ahí (señalando con la mano el ordenador ) te tiene que salir”, como si el ordenador los reconociera por los andares y me mostrara hasta la fecha en la que se le cayeron los dientes de leche. Empiezo a nombrarles compañías telefónicas, hasta que me dan el teléfono y acabo averiguándolo mirando la cobertura que tienen. Con suerte llevan el número de teléfono apuntado en alguna parte, y el trabajo se hace mas fácil, pero muchos no se saben su número, para que se lo van a aprender, total si no se llaman a sí mismos…..

También es habitual el que viene pidiendo algo inexistente. Porque claro, todos pensamos que todo está inventado y muchos se niegan a aceptar que hay cosas que son incompatibles, acéptalo nunca podrás conectar tu smartbox en tu telefunken de culo gordo, no queda más remedio que cambiar de televisor. Y algunos aún se niegan a sumarse al progreso, a  aceptar que los componentes tienen una durabilidad y una fecha de caducidad, y siguen con sus teles sin tdt o sus teléfonos de teclitas y los llevan a reparar una y mil veces. Que si por ellos fuera, anda que iban a ver un euro los de las grandes compañías.

Y quien no conoce al típico o típica que va a comprar y aprovecha para hacer terapia, y ya te cuenta que el miércoles sólo cenó un yogur, porque lleva varios días con diarrea, y no se le pasa, pero que no va al médico porque no le manda nada más que dieta blanda, que seguro es un virus que hay por ahí, porque le ha dicho la vecina,( esa que se ha sacado la carrera de medicina entre puchero y puchero) que en la clase de su nieto hay varios chiquillos que no van a clase porque están malitos del estómago, pero ella cree que es de los nervios, porque la cosa está muy mala en casa, que su niño (con cerca de 40 años ya) no encuentra trabajo, que le ha quedado una pensión con la que no llegan a final de mes, porque ella se ha dedicado siempre a su casa y sus niños y ahora no tiene pensión que cobrar y están tirando con la del marido, que era fontanero, pero claro ya sabes cómo eran antes las cosas, que se cobraba bien, pero que su jefe  era un “negrero” y no lo tenía asegurado todas las horas, y ahora pues claro, le ha quedado una pensión ridícula, que ya quisiera ella ver a más de un político viendo cómo viven ellos en su casa, que solo le falta tener que separar las capas del papel higiénico a ver si así  se ahorran un durillo. Que su marido está malo con depresión, porque siempre ha estado trabajando y verse ahora metido en casa… y para colmo la empresa del wifi no tiene bastante cobertura y el señor se pasa el día protestando porque no puede ver documentales de pesca del “yutú” y a ella la tiene negra. Así que creo que viene a la tienda a desahogarse, a que alguien le diga que todo se pasa y que se coma una tortillita que a base de yogur no puede estar, total que al final le arreglo el whatsapp, y le llamo a la compañía para hacerle el favor, y no le cobro, porque si encima le digo que me dé dos euros es capaz de volver a contarme que en el banco no tiene un duro.

Hay días buenos, muy buenos, en los que todo sale a pedir de boca, todo son ventas y más ventas, que como me descuide mi compañero termina vendiéndome a mi, o cambiando de compañía telefónica al representante de la competencia. Hay días tan buenos que hasta a mi jefe le parecen poco malos.

Pero también hay días malos, que todo no iba a ser un camino de rosas en el mundo del comercio. Y hay días tan malos, tan malos, que piensas que si te hubieras quedado acostado, la mañana hubiera sido más productiva. Y no hay peor día que el día en que no haces ventas, que todo son problemas, que la gente viene y te medio amenaza por cualquier chuminada. En el tema de las amenazas hay que tener especial cuidado, mantener la calma e intentar dominar la situación para rebajar el nivel de estrés del cliente y medio llevártelo a tu terreno, pero claro después de los dos primeros berridos del cliente, tú te animas y acabas alzando la voz un poco, porque claro la otra parte no amenaza en voz baja, y como no se calla pues no te escucha, y a la tercera vez que te dice que va a ir a la policía , acabas diciéndole que ya está tardando, porque sabes que al final no va a ir, ¿que les va a contar que le quieren cobrar por un trabajo que le han hecho?.

En el pueblo también los hay que tratan de aparentar lo que no son, que vienen con teléfonos de alta gama, que piensas tú (porque ya los vas conociendo) ¿cómo lo habrá pagado?, o ¿cuantas papas fritas va a tener que comer para terminar de pagarlo?. Pero ahí viene el tío, con su iPhone triple xl, (porque eso sí, para que se vea que hay poderío, el teléfono tiene que ser visto a una distancia de lo menos 700 metros), buscando una fundita y un cristal protector, porque el teléfono cuesta mil euros y no es plan de que se caiga y se rompa, que digo yo, lo que le ponemos es un cristalito que protege de arañazos y alguna que otra caída de poca altura y poco más. A lo que iba, que cuando le dices que son nueve euros, parece que le estas pidiendo que  rehipotequen  su casa, y algunos hasta te preguntan que si no hay una funda más barata, ¿más barata?, yo me compro un teléfono de mil euros y soy capaz de no sacarlo ni de la caja, no vaya a ser que las partículas en suspensión del aire me lo estropeen.

Algo que tú supones que la gente sabe es el tema de las garantías, que la garantía sólo cubre defectos de fábrica, y que la proporciona la marca, no la “tienducha” donde la compraste, porque si la “tienducha” tiene que cubrir los gastos de reparación de los defectos de fábrica de las grandes marcas, estarían arruinadas. Pues eso que se supone tan obvio, para la gran mayoría no lo es. Que te viene la gente al cabo de casi dos años con un teléfono semirreventado, (porque aunque te lo nieguen el teléfono se ha caído 200 veces y se les ha mojado otras 50), porque el altavoz no va, o la bateria no carga bien. Que cuando tú ves el teléfono te entran ganas de decirle que ya va siendo hora de comprar otro, que el pobre ya ha cumplido su función. Y van y te dicen que todavía está en garantía y cuando le pides el tícket (ese que tanto le recalcas a la hora de la compra que no pueden perder, que es la garantía, que sin eso, NO hay garantía), te dicen que después te tanto tiempo, vete tú a saber donde estará, pero que lo compraron aquí, y que en el ordenador tiene que estar. Bueno, hacemos el primer intento, ¿recuerda cuando lo compro?, pues sería más menos para navidades, para noviembre o diciembre te dicen (muy buena fecha para buscar un ticket, en la mejor época de ventas del año). Eso es como buscar una aguja en un pajar, buscar un ticket entre cientos y cientos de ticket, y revisarlos casi uno a uno, que gracias al creador, el programa te deja buscar por precio, y cuando lo filtras solo te salen 937. Segundo intento ¿sabe si lo compró por la mañana o por la tarde? Y te sueltan, pues no lo sé, porque fue un regalo. Que ya te ves tú buscando entre 937 tickets uno en concreto con la tienda llena de gente, con más prisa que calma, porque eso sí, poca gente he conocido que vaya a comprar con un poco de tiempo, que es verdad que a nadie nos gusta esperar, pero si no hay más remedio pues te esperas.

Pero aquí no, aquí hay gente que te ve hablando por teléfono y escribiendo en el ordenador y te suelta un “¿te queda mucho?”, o la mejor “porque no me miras esto ahora que no estás haciendo na”, que te quedas con la cara partía y levantas la cabeza, te entran ganas de preguntarle si piensa que estas jugando al solitario, pero bueno, le preguntas que quieres, y lo que quiere es una recarga de 5€ a un número que se supone mi ordenador tiene que saber y en una compañía de las mías.

 

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

5.00 - 3 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

Irina81

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información