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Relaciones De Pareja

Relaciones De Pareja - Sociedad

No se puede iniciar una nueva relación pensando en compensar las propias limitaciones, las relaciones de pareja no son complementarias, son participativas.

Entender esto cuesta mucho trabajo y no pocas parejas llegan a perderse en una maraña de equivocaciones, porque llegan a la relación con expectativas infundadas y como es lógico terminan exigiendo de la pareja lo que no encuentra en sí mismos.

Parece ser que este problema cultural está muy arraigado en la sociedad, tanto como lo expresa ese dicho tan común: “su media naranja”, usado para definir a la pareja como si las dos partes de la relación compusieran una naranja completa. Pero las relaciones nunca pueden provenir de personas carentes, que aún no han completado sus déficits emocionales. Si personas en esta condición inician una relación, lo normal será que compartan sus déficits.

La persona con déficits emocionales siempre demandará por lo que necesita, estará a la expectativa por recibir en lugar de dispuesta a dar, con lo cual la expectativa siempre girará en torno a lo que el “otro” pueda aportar a la relación, serán personas exigentes, con una seguridad muy pobre, continuamente demandarán comprensión y llegado el conflicto, pedirán disculpas prometiendo cambiar, pero sin poder en realidad logar hacerlo.

Una persona con déficit emocional es un minusválido porque su condición emocional es limitada, tendrá una autoestima dañada y la relación lejos de ayudarlo a construirse a sí mismo, lo confrontará y saldrán a relucir sus limitaciones, con lo cual sufrirá cada vez más su autoestima hasta que sea muy difícil que se pueda reconstruir.

Las relaciones sanas son aquellas en las que dos personas se unen para compartir lo que cada uno tiene y aporta a la relación, en este tipo de relación no se pierde la identidad, no existe dependencia y cada quien se desarrolla aprendiendo nuevas cosas de sí mismo y de su pareja, a medida que la relación les permite transponer fronteras. No existen complejos de superioridad o inferioridad entre ellos y más bien están dispuestos a usar en su propio desarrollo lo que la pareja les aporte o enseñe.

Las notas amorosas que mencionan, por ejemplo: “Lo eres todo para mí”, “Sin ti no soy nada”, “Eres mi vida”, son ejemplos clásicos de la dependencia y grafican muy bien el tipo de relación deficitaria a la que me referí anteriormente. Nadie es dependiente de nadie, por mucho que se le ame. El amor sano no castra, por el contrario, quiere la realización de la persona amada, sin robarle un ápice de identidad.

Otra característica que casi siempre está presente en relaciones deficitarias, es la demanda por “cambios” en la pareja. Las personas deficitarias siempre están pendientes de exigir cambios a la pareja por comportamientos que no se adapten a ellas, esto en general proviene de la falta de seguridad que tienen como personas y la necesidad de controlar la relación, que nada se les escape a su “control”. Las personas en relaciones sanas por el contrario están dispuestas a conocer cada vez más a la pareja en todas sus características, aprecian a la pareja como es y comparten lo que reciben preocupándose por corresponder con lo mejor de sí mismos. Están basadas en una mutua admiración y respeto.

Las relaciones sanas se basan en amores sanos, las relaciones deficitarias se basan en “necesidades”. No es lo mismo “necesitar” una pareja, que disfrutar de su compañía. Las relaciones deficitarias nunca habrá forma de satisfacerlas, porque lo que buscan está en el pasado, el déficit proviene de algo que faltó en su momento, están desfasadas y por mucho esfuerzo que se le ponga, nunca se podrá llenar sus vacíos. El déficit del que hablamos también es afecto, la gasolina que mueve al hombre es el afecto y si no recibió lo que necesitaba en sus etapas más vulnerables, esta carencia lo llevará a buscar siempre una compensación, será como una eterna queja por el vacío inconmensurable que esta falta de afecto formo y la pareja ocupará el rol de eterno proveedor del afecto faltante.

El consejo entonces cuando se inicia una relación siempre será el autoanálisis y si no se tiene la humildad suficiente, mejor buscar ayuda externa que nos permita tener una buena imagen de lo que somos, lo que podemos aportar a una relación y la forma como debemos sanar nuestras propias heridas y llenar nuestros vacíos, nunca la pareja podrá ser la responsable por este aporte y nunca deberemos hacernos expectativas de que la relación nos hará cambiar, más bien el riesgo es que nos pueda llegar a destruir por completo.

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Acerca del autor

Jorge De la Barra

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