Literatura

Relato # 7 Comportamiento

Relato # 7 Comportamiento - Literatura

Relato n° 7

En ocasiones es difícil predecir el comportamiento humano, en la naturaleza por ejemplo; cada animal tiene establecido  ciertas normas y comportamientos que en la suma de todas ellas, se manifiestan de maneras hermosas y perfectas como una sinfonía en cada ecosistema. No así el ser humano, tantas veces podemos  ser tan inconscientes con nuestro entorno, que la maravillosa manifestación de la creación se ve opacada  por el accionar del hombre, esto lo comprendió Ángel Villar, un pequeño adolescente que vivía  junto con su madre, en una pequeña casa ubicada a unos cuantos kilómetros del pueblo.

Sucedió que unos meses atrás, el pueblo empezó a despertarse entre melodías celestiales y  cánticos angelicales, al principio quizás no fue la gran cosa, pero con el transcurrir de los días todos en el pueblo comenzaron hablar de ello, sin importar donde se estuviera, la gente con un entusiasmo inusitado se  le escuchaba decir lo maravilloso y poderoso de las melodías, lo inefable y particular de los agudos y graves, de los tonos altos y bajos. Por esta época el sordomudo del pueblo dejo de pedir limosnas, porque el mismo se pillo hablando de las melodías, las  familias que se encontraban en disputas desde hace tiempo se reconciliaron con tal de hablar del misterioso  asunto, y fue precisamente ese misterio lo que avivo el debate,  comenzaron los rumores de que era algún tipo de animal, pero ¿Qué clase de animalejo podría cantar así? Y si era una animal ¿Cómo era la forma de este ser? Y ¿Por qué nunca se le había escuchado antes? como nadie sabía exactamente que o quien era, lo apodaron  presidente, haciendo honor a un candidato que un día llego a su pueblo prometiendo cosas bellísimas, pero que una vez elegido, no se sabe nada de él y no se dejó ver jamás.

En ocasiones al presidente se le oía entre los parques, otras veces se le escuchaba muy cerca a algunas casas,  y otras veces parecía que el cielo se inundaba de sus melodías, los habitantes se sentían muy orgullosos y más aquellos que presumían favores milagrosos, Don Orlando decía por ejemplo, que el señor presidente le bendijo su negocio porque desde que canto cerca de su patio, la tienda que estaba casi en quiebra hecho para arriba, Juan el policía decía que no podía tener hijos , pero desde que el señor presidente canto en aquella noche de pasión con su esposa, ella había quedado embarazada, y hasta el sacerdote Camilo  decía que se había curado el sordo mudo, aunque esto último en realidad nadie lo creía. Así  como si nada cada persona del pueblo le atribuía a Presidente un milagro, esta fama origino una angustioso y desesperado afán por cazarlo, cada vez que se le escuchaba, turbas de gente salían en busca del misterioso animal y  en la locura se casaron todo tipo de aves, monos, tigrillos, perros salvajes y callejeros, un oso y hasta cerdos salvajes, hubo además heridos por las trampas que se instalaron por todas partes  y los disparos que hacían a cualquier señal de vida.

Ángel Villar no podía entender toda la insensatez que estaba presenciando y más cuando comenzó a notar que las melodías de presidente comenzaron a menguar, primero se dejó de escuchar de un día para otro, luego  pasaron algunos días y después  semanas, de pronto la gente  dejo de hablar del tema, el hecho de mencionar algo relacionado con melodías y canticos era motivo de amargura y enojo, no se volvió a escuchar música de ningún tipo, los instrumentos típicos de la región se almacenaron en una bodega, las bandas de música popular se fueron del pueblo, las familias volvieron a las antiguas disputas y hasta el mendigo volvió a pedir limosnas, pues nadie se atrevía hacerle algún reclamo por la amargura que sentían al recordar el supuesto milagro, solo Ángel Villar se mantuvo cuerdo ante la situación, el pueblo alegre, familiar, lleno de naturaleza, se había convertido en todo lo contrario.

Un día mientras Ángel Villar volvía de la escuela le pareció escuchar la antigua melodía de la alegría, corrió y corrió persiguiendo el sonido, hasta que llego a un pequeño manantial cerca a su casa,  no podía creer lo que veían sus ojos, mientras se escuchaba la melodía los peces danzaban en el agua cristalina, animales voladores y terrestres reunidos alrededor del agua todos a una sola voz  emitían la canción más hermosa que ningún hombre escucharía jamás,  mientras todo esto sucedía él no pudo más que sentarse a llorar, de tristeza y  felicidad.

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