Literatura

Relato Corto

Relato Corto - Literatura

Un día miércoles por la mañana había un hermoso sol radiante, decidí visitar a mi madre quien vivía a quince minutos de camino de donde yo vivía. Caminé dos calles antes de llegar a la avenida que dividía los dos barrios, al llegar al puente vi un hombre cuyo físico me resultaba familiar, éste estaba agachado revisando el puente ya que días anteriores habían hecho algunas reformas.

El hombre al ver que me acercaba se incorporó y me saludó. – “Buenos días Maritza” – yo lo recorrí con la mirada e inmediatamente recordé quien era, ¡éste es el novio de mi amiga Orfilia, es José! Ellos estuvieron en mi boda. Me dije a mi misma; entonces le contesté – Hola José, ¿cómo estás?

-Bien y tu? respondió éste, le contesté –  bien gracias – y seguí mi camino sin detenerme.

Al llegar a casa de mi madre le comenté que había visto a José el novio de Orfilia y me preguntaba qué sería de la vida de ella, ya que no la había visto desde el día de mi boda. Su noviazgo con éste hombre era una relación complicada y llena de obstáculos. José era casado y de ese matrimonio tenía un hijo en edad adolescente.

El amor de José pertenecía a Orfilia y éste desesperadamente buscaba divorciarse de su esposa. Yo sólo recordaba que habían pasado tres años que no sabía de ellos hasta ese momento en que casualmente vi a José revisando aquel puente.

Pasé el día entero con mi madre, ya que mi matrimonio también estaba pasando por una etapa crucial; al ver caer la tarde me despedí de mi mamá y le dije que pasaría a escuchar la misa de seis y después volvería a mi apartamento.

La iglesia estaba localizada en la esquina de la casa donde vivía ella, llegué a la iglesia, entré, me senté en la banca de la última fila, empecé a recorrer con la mirada; la iglesia estaba casi vacía, habían unas cuantas personas, pero para mi sorpresa logré ver a Orfilia. ¡Esa es Orfilia! qué casualidad, dije para mis adentros. Ésta se encontraba arrodillada rezándole al señor de los Milagros, pero ésta no se veía feliz, al contrario estaba llorando desconsoladamente, me pregunté que le pasará a Orfi, como cariñosamente yo la llamaba. Al terminar ésta de rezar vi como se dirigía hacía mi, me moví un poco y le permití sentarse a mi lado -¿ Orfi, qué te pasa, porqué lloras así de esa manera tan triste?- Le pregunté.

Entre sollozos me contestó; – “Porque casualmente hoy se cumple un año de la muerte de José”- Mis ojos se abrieron como platos, yo conocía a Orfilia como una de las más seria y madura de todas  mis amigas, pero sentí que me estaba jugando una broma de mal gusto y como mi humor no estaba muy bueno tampoco; le respondí.

-“Déjate de tonterías Orfilia, yo vi a José esta mañana y estaba vivo y coleando y hasta nos saludamos” – Esta volvió a romper en llanto y sus gemidos se hacían más fuerte. Entonces me desesperé por unos minutos, pero logré reflexionar  y me dije a mi misma, un momento aquí debe haber una explicación lógica, por que yo estoy segura de que vi a José y además hablé con él, vestía la misma ropa que usó el día de mi boda, yo tengo la foto de ellos dos bailando.

Entonces yo ya más compuesta y convencida que tal vez éstos se habrían separado, le dije – explicame por favor por qué tu dices que José está muerto? Claro está, los nervios se estaban apoderado de mi. Orfilia entre sollozos me respondió.

-¿Recuerdas el edificio que al construirlo se cayó varias veces?- Preguntó ésta.

-Sí, lo recuerdo, si no estoy mal José trabajó allí y fue el único que logró construirlo sin pérdidas humanas.

-Sí- me respondió y entre sollozos esto fue lo que me comentó. A raíz de ese exitoso trabajo, al terminar decidimos empezar un pequeño negocio de construcción, contratamos ayudantes, nos iba muy bien, yo me encargaba de hacer los pagos. Me tenía viviendo en un apartamento espectacular, me compró un carro; bueno para no alargarte el cuento, tuvimos maravillosos momentos, yo lo adoraba, lo amaba con todo mi corazón.

Sí, eso ya lo se, pero todavía no me explicas ¿ Por qué dices que está muerto? Me estaba desesperando.

Un sábado a la una de la tarde, que era el día que acostumbrábamos a hacer los pagos, yo estaba lista para pagarle a los ayudantes; pienso yo, que alguno de los trabajadores se torció al ver tanto dinero.  De repente llegaron unos hombres pistola en mano y me apuntaron, me dispararon, pero José se metió al medio y fue él quien recibió los tiros muriendo en el acto y hoy es su primer año de muerto.

Al escuchar esto se me pusieron los pelos de punta, los ojos se me abrieron como zabaleta frita y lo único que pude decir fue. Entonces quien es la persona que yo vi esta mañana, me saludó amablemente como acostumbraba él, sería su espíritu? Me quedé pensativa y al terminar la liturgia Orfilia se quedó llorando en la iglesia.

En cuanto a mi, al salir de la iglesia, camino a mi apartamento iba rezando por el alma de éste y por la seguridad mía al volver a pasar por el puente, hasta el día de hoy no le encuentro explicación alguna, cómo pude ver y hablar con José en el primer aniversario de su muerte.

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Ruby Loss

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