Literatura

RETALES Y OTROS CANTARES

RETALES Y OTROS CANTARES - Literatura

RETALES DE UN ALMA CIEGA.

* Soñaba y soñaba, en descubrir la mañana en que mis ojos pararan, donde tu cuerpo encontrara.

* ¿Por qué en mis ojos, tus aguas desbordas de salada espuma cuando te escucho nombrar? ¿Por qué en mi pecho, ardiente te aferras desgarrándome el alma al no poderte alcanzar?

* Todos mis enemigos caerán al escuchar el filo de mi espada, cortando el viento, segando almas.

* Y ya llegaron, tarde para quedarse, ajenos a todo lo que acontecía.

* Calor de primavera, luz que cubre la olas del mar, son tus ojos en mi pecho.

* La dureza del camino, la sencillez de la vida, la ilusión de los sueños.

* Quiero invadite con delicadeza. Quiero formar parte de tí. Uno solo, los dos, para siempre.

* Los dioses nos han elegido a ambos. Así pues, honrrémosles y hagamos el amor hasta elevarnos como ellos. Que la eternidad sea testigo de todo.

*Lo teníamos todo para ser eternos; todo para ser la envidia de los mismísimos dioses. Lo teníamos.

*El amor lo encontré en sus ojos, en sus labios mordiéndome el tiempo, entre sus brazos haciéndome eterno.

* Ahora somos amor, mujer. Más fuerte que cualquier poder en este universo.

* Encierra todos tus males; tíralos a lo más profundo del mar, entiérralos, quémalos o haz lo que quieras con ellos, pero hagas lo que hagas, no los vuelvas a dejar salir jamás.

* She is fire in my chest. She is above all, life.

* Que serían las noches sin tu cielo abrazado a mis ojos. Donde el silencio no duerme y los dioses nos arropan con su divina luz.

* No es más grande el que más alto llega, sinó el que con su determinación, lo intenta hasta agotar todas y cada una de sus fuerzas.

* A los que no tienen nada. A los que tienen y no pueden. A los que pueden tener y no llegan.

* Ella alzó su puño. Él, luchó a su lado. Juntos, consiguieron lo que todos daban por imposible.

* Dondé te escondes destino; dime que necesitas de mi. ¿Por qué me reniegas a la nada, a la inocua existencia? Necesito encontrar ese lugar, esa meta, esa empresa que haga brillar mis tristes ojos y ensalzar el corazón dentro del pecho.

* ¡Oh Señor, padre de todos! concédeme la fuerza para continuar; para encontrar mi hado en este mortal mundo

 

CANTO A ATENEA.

Tan bella como Afrodita; tan inteligente como Apolo; tan fiera como Ares. La preferida de Zeus. Diosa de la justicia, la de virginal rostro y niveos brazos. La de rapaces ojos; la de divino semblante. ¡Oh, mi señora Atenea! A tí te sirvo.

 

SUCEDIÓ SIN MÁS.

Sucedió un día cualquiera, como si nunca hubiera importado. Fue algo tan natural y sencillo que pareció que siempre estuvo allí; y realmente así era. Por desgracia, esa evidente igualdad entre hombres y mujeres todavía hay quien se resiste a verla, o simplemente se niega a aceptarla. ¡No existe mayor ciego que aquel que no quiere ver la realidad!

 

COMPRENDER EL PASADO.

Lo que importa realmente es lo que vamos a dejar a nuestros hijos, a las generaciones venideras, y no, por qué se peleaban nuestros abuelos.
Debemos mostrarles lo que ocurrió, como ocurrió, y como pensaban en ese período histórico en cocreto, ya que, resulta erroneo comprender los acontecimientos pasados desde nuestra perspectiva presente.

 

HACE MUCHO, MUCHO TIEMPO…

Hace mucho, mucho tiempo, cuando ni siquiera el tiempo importaba, y donde los Aedas cantaban las hazañas de hombres y mujeres de inigualable valor, existió un lugar perdido en la historia y marcado por un fatal suceso que enfrentó a dos hermanos, provocando la guerra y la desolación a los habitantes de la región. Ninguno de los herederos de los que participaron en aquel fratricida episodio ha querido relatar lo sucedido; hasta ahora.

 

EBRO 1938: SANGRE Y POLVORA.

Llueve acero punzante en el frente, donde la tierra es regada con la sangre de un pueblo que se ha visto obligado a coger las armas por la maldad de unos tiempos convulsos. Jóvenes que juegan a ser soldados, soldados que juegan a ser héroes, donde las madres ya no les esperan a la hora de comer.
Algunas jóvenes estrenan vestidos negros, otras, mueren tras un fusil arengando a sus compañeros a la lucha. Ya nadie sonríe de verdad. Nadie recuerda los tiempos donde la guerra no era más que algo lejano y ajeno a las gentes de España. Pero fue aquí, en España, donde hermanos murieron enfrentados por inútiles banderas y falsos ideales.

DE REPENTE TÚ.

Días que llegaron de repente gracias a los ojos que me devolvieron la vista; junto al corazón que reactivó los latidos de mi pecho, y que resucitó a este pobre mortal que tan solo aspira a vivir con una sonrisa, que le ilumine el espíritu y haga olvidar para siempre las noches oscuras y frias sin ti.

 

CANTO A ATENEA (II).

¡Oh, divina Atenea! la más casta y justa entre las divinidades del Olimpo. La de azabaches ojos; la de yelmo reluciente. Protege a este, tu fiel servidor, de todos sus enemigos, y dame el valor para blandir la espada de la justicia en tu nombre.
¡Oh divina Atenea! la más poderosa de la prole de Zeus.

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miquelangelo

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