Historia

Revelación de Gabriel



Revelación de Gabriel - Historia

Siempre me había extrañado este pasaje del Evangelio de Lucas: el camino de Emaús. Dos viajeros, que no reconocen a Jesús, le cuentan a un caminante los sucesos recientes en Jerusalén, la muerte del nazareno, a quien creían el mesías. El caminante les dice: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?» El problema es que casi ningún pasaje de los profetas habla de la muerte del Mesías. No obstante, en el 2000 fue descubierta una piedra, la revelación de Gabriel. Escrita en el siglo I a.C., antes del nacimiento de Jesús, contiene 87 líneas en las que el arcángel Gabriel, el mismo de la anunciación evangélica, habla con un supuesto Mesías que deberá morir y a quien resucitará al tercer día. El estudioso Israel Knhol nos dice que una palabra clave, en la línea 80, que significa señal o resurrección, permite “identificar una idea judía no reconocida anteriormente: que la sangre del Mesías es necesaria para lograr la redención nacional. La idea de un torturado Mesías que es resucitado tres días después de su muerte fue adoptada por el judaísmo antes del nacimiento de Jesús”. Y agrega: ‘He descubierto aquí una nueva percepción en el judaísmo, que la sangre del mesías es requerida para la redención nacional… es como el eslabón perdido entre el judaísmo y el cristianismo, esta teoría ofrece nuevas ideas sobre el personaje histórico de Jesús, no como redentor de la humanidad como lo concibe el cristianismo, sino como un mesías cuyo único objetivo era redimir al pueblo al que pertenecía, el pueblo de Israel’.

El hombre de Emaús parece aludir a estas tradiciones cuando habla de un mesías doliente. Parece que estas inscripciones fueron hechas por esenios, los hombres a quienes se atribuye la creación de los rollos del mar Muerto, los mismos que hablan de un misterioso maestro de sabiduría, tal vez un mesías al que llaman Hijo del Altísimo. Lo raro es que los escritos del mar Muerto también son de unos 50 años antes de Cristo, aunque abarcan un periodo posterior al nacimiento de Jesús. Todos estos textos vinculan al cristianismo con los esenios y complican, por las fechas, la datación de los principales hechos narrados en los evangelios

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Acerca del autor

Luis Alberto Solórzano Sojo

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