Sociedad

Romantizar Es Un Peligro

Romantizar Es Un Peligro - Sociedad
“Un amor que exija en contraprestación el propio sacrificio intelectual, emocional e incluso existencial no es amor,
sino esclavitud disfrazada de exigencia romántica”.
– Álex Rovira

 

 

En esta ocasión quiero escribir sobre el afán de romantizar todo. Romantizar la soledad, el amor, los vicios del hombre o la mujer que te gusta, tu propio comportamiento… en fin, todo. Considero que no es un problema que solo unos cuantos tengan, porque he llegado a pensar que el romantizar es un mecanismo de defensa que cubre nuestros miedos y temores. Al igual, también podría ser visto como una herramienta interna que nos motiva a sentirnos conformes con algo que no está bien.

Creo que esto último sucede mucho en las relaciones. En mi caso, he conocido parejas en las que él o ella es alcohólica, o adicta al tabaco, y la otra persona romantiza ese vicio, creyendo que es usual. Esto pasa también en lo que ahora llaman “relaciones tóxicas”, en las cuales el uso de violencia, en cualquier aspecto, es vista como normal. Precisamente por esta romantización que hacen las personas sobre su pareja es que les es tan complejo darse cuenta del infierno en el que están.

 

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Pienso que una de las razones por las que que pasa esto porque aún está vigente la imagen del “fuckboy” o “chico malo”. La idea del hombre fumando, con ojeras y ojos perdidos, sigue siendo fascinante para algunas. O también el hombre crudo y con el cabello despeinado, parece que aún es visto como sexy. Bueno, esto pasa solo si ese hombre fumando o crudo te parece físicamente atractivo (no aplica siempre).

Ahora bien, aterrizando las ideas, ¿cuál es el riesgo de romantizar? Para contestar esto me enfocaré solo en la romantización del amor y en la romantización de la soledad. Posiblemente para muchos romantizar sea algo normal, que no afecta para nada. Sin embargo, cuando lo hacemos de una manera exagerada o extrema, llegamos a pensar, por ejemplo, que es común que el amor duela, que lastime. Vemos las muestras de violencia como parte de una relación, cuando no es así.

 

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También sucede cuando estamos solteros. Comenzamos a “amar” tanto la soledad, que criticamos a los que no están solos, acusándolos de ser dependientes y de necesitar amor para ser felices. En lo personal, he llegado a ver esto como una proyección de uno mismo. Tal parece que estamos tan enfocados en dejar en claro que nuestro deseo es estar solos, que exponemos que el estar acompañados es algo malo. No quiero que estos dos últimos ejemplos sean tomados como una generalización, porque no lo son.

Hay casos en los que las personas solteras hacen este tipo de comentarios porque les es complicado aceptar que no están bien sin pareja. Y es que se ha comenzado a ver como algo negativo la idea de buscar novio o novia. Tal parece que para mucha gente este tipo de actos son vistos como una urgencia amorosa, o urgencia de afecto, cuando no es así. Hay quienes desean estar con otra persona para complementarse, para compartir logros y momentos juntos, no precisamente para solo ser amados, ya que ya se aman a sí mismos.

En sí, lo peligroso de romantizar está en que llegamos dañar a otros, o incluso, nos herimos a nosotros mismos. Cuando romantizamos el amor, no vemos los defectos que hay en la otra persona, y cuando romantizamos la soledad, ocultamos nuestros verdaderos sentimientos.

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Quiero destacar que este escrito es solo una reflexión de lo que he observado en mis amigos o allegados, pero estoy consciente de que no siempre funciona de la misma manera. Por otro lado, también me gustaría recalcar la idea de que veo la romantización como algo negativo porque, para mí, es una idealización de algo que no es correcto, que no es sano. Incluso, creo que cuando dejamos de romantizar las cosas o las personas, y vemos lo que son en realidad, nos llevamos una decepción dolorosa.

Por esta razón, estoy de acuerdo con que son buenas las ilusiones, porque, de alguna manera, son las que nutren nuestra esperanza y nuestras expectativas. No obstante, existe un límite entre estar ilusionado y romantizar las emociones o los sentimientos. Aunque sé que la tristeza es un sentimiento como cualquier otro, no creo que debería normalizarse el estar llorando o sufriendo todo el tiempo. Esta es precisamente el arma de doble filo de la romantización: cuando la utilizamos, todo parece estar bien, pero cuando “desromantizamos”, nos damos cuenta de que nada era como creíamos.

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Acerca del autor

Jeimmy Nava Ibarra

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