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Sabes que es un Ooparts

Sabes que es un Ooparts - Tecnología

sabes que son los Ooparts?

Un Oopart (Out Of Place Artifact), es un objeto descubierto correspondiente a diferentes épocas antiguas y su misterio radica en que estos objetos, tecnológicamente hablando no se corresponden con dicho periodo. Es definición, una denominación que los amantes del misterio dan a objetos que no parecen encajar con su momento histórico.
Explicándolo de una manera mas sensillas, piezas arqueológicas que no encajan tecnológicamente, con el periodo de la historia del que proceden o corresponden, muchas veces las explicaciones de su existencia, usos o aplicaciones, rayan el area de la seudo ciencia o la ficcion, existen casos que no tienen ningún soporte histórico de ningún tipo es como si simplemente alguien los coloco en un lugar en el pasado, y este se convierte en un quebradero de cabeza para la ciencia, esto lo hace terreno fértil para especulaciones fantásticas para la seudo ciencias, a continuación leerán unos ejemplos de algunos de estos Oopart.

1.- La pila de Bagdad

En 1936, durante unas excavaciones en una colina de Kujut Rabua, una aldea al sureste de Bagdad (Irak), los trabajadores del Departamento Estatal Iraquí del Ferrocarril descubrieron una vieja tumba cubierta con una losa de piedra. Durante dos meses, el Departamento Iraquí de Antigüedades extrajo de allí, figurillas de arcilla, ladrillos cincelados y otras piezas. Fueron fechados en el período de los partos (casi quinientos años entre 248 a. C. y 226 d. C.). También hallaron unos recipientes muy singulares de arcilla, con forma de jarrón y de color amarillo claro. En su interior había un cilindro de cobre, fijado con asfalto a la embocadura del cuello. Dentro del cilindro había una vara de hierro.
El recipiente medía 14 cm de alto por 4 cm de diámetro, mientras que el cilindro de cobre medía 9 cm de alto por 2,6 cm de diámetro. La vara de hierro sobresalía 1 centímetro y daba la impresión de haber estado revestida de una fina capa de plomo.
El arqueólogo alemán Wilhelm König, entonces a cargo del Laboratorio del Museo Estatal de Bagdad, lo identificó como una probable pila eléctrica. Describió su hallazgo en el 9 Jahre Irak, publicado en Austria en 1940. El primer análisis de este objeto consistió en introducir en su interior un electrolito, y conectarle una lámpara, que se encendió muy débilmente. El informe oficial que se redactó después decía que este objeto se comportaba exactamente igual que una pila eléctrica moderna.
En el museo Berlín (Alemania), König relacionó el descubrimiento con otros cilindros, varillas y tapones de asfalto similares provenientes de Mesopotamia; todos ellos con varillas delgadas de hierro y bronce. Le pareció que estas “baterías” se habrían podido unir en serie (una detrás de otra) para aumentar el voltaje producido.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Willard Gray, ingeniero en electrónica del Laboratorio de Alto Voltaje, de la General Electric Company, de Pittsfield (Massachusetts, EE. UU.), fabricó un duplicado de estas baterías y las llenó con sulfato de cobre (aunque declaró que se podría haber usado otro líquido electrolito al alcance de los habitantes de Iraq de la época: zumo de uva corriente). La pila funcionó y generó entre uno y dos voltios.
Gray dijo que introdujo además una estatuilla de plata, que en dos horas se volvió dorada. Según él, había demostrado que la batería funcionaba, y que su probable uso era de restaurar objetos de plata.

Saber sin entender

En la historia de Medio Oriente, el periodo sasánida marca el final de la era antigua y el comienzo de la era más científica medieval.
¿Podría la ciencia de la antigua Persia haber captado los principios de la electricidad y llegado a este conocimiento?
Tal vez no. Muchos inventos son concebidos antes de que los principios subyacentes se hayan entendido correctamente. Los chinos inventaron la pólvora mucho antes de que se dedujeran los principios de la combustión, y el redescubrimiento de viejas medicinas herbarias ahora es un suceso comúnm. Uno no siempre tiene que entender por qué algo funciona para saber que funciona.

Los usos posibles

Hay quienes han sugerido que las pilas se podrían haber utilizado con fines medicinales.
Los antiguos griegos escribieron sobre el efecto analgésico de peces eléctricos al aplicarlos a las plantas de los pies.
Pero la corriente era tan baja que probablemente era ineficaz contra los dolores fuertes, y casi una pérdida de tiempo en comparación con otros analgésicos en el mundo antiguo, como el cannabis, el opio y el vino. Otros científicos creen que las baterías se utilizan para la galvanoplastia -la transferencia de una capa delgada de metal a otra superficie de metal- una técnica que todavía se utiliza hoy en día.
En la fabricación de joyas, por ejemplo, una capa de oro o plata se aplica a menudo para realzar su belleza en un proceso llamado dorado. El problema con esta hipótesis es la falta de artículos encontrados en ese lugar y esa época en los que se haya usado la galvanoplastia. Otra teoría es que fuera utilizado en rituales mágicos.
Podría haber sido sólo un contenedor en el que, gracias a la corriente que le pasaba al merodeador, mantenía secretos a salvo. Como los que guardan sobre sí mismas, hasta el día de hoy, las llamadas pilas de Bagdad.

Desaparición envuelta en el misterio

El 11 de abril de 2003, durante la Invasión de Irak, el Museo Nacional de Irak en Bagdad, fue asaltado y saqueado. Durante aproximadamente tres días muchas de las piezas de incalculable valor histórico fueron destruidas o robadas. Este es el caso de las «baterías de Bagdad».
Algunas versiones afirman que estas pudieron ser retiradas para su protección por el mismo gobierno iraquí como medida de protección ante los bombardeos, los más escépticos consideran que estas pasaron a formar parte del tráfico ilegal de antigüedades mesopotámicas.

2.- El ave de Saqqara

El ave de Saqqara es un objeto tallado en madera de sicómoro y hallado en 1891 en la tumba de Pa-di-Amón en la antigua necrópolis egipcia de Saqqara, que se asemeja a un aerodinámico avión en miniatura. Datado hacia 200 a. C. (durante la dinastía ptolemaica), se encuentra en el Museo egipcio de El Cairo. Fue clasificado como objeto de culto por sus descubridores.

Mide 15 cm, posee una envergadura de 18,30 cm y pesa 39 gramos; fue pintado originalmente para asemejarse a un halcón. En Egipto perduran dibujos grabados de veletas con formas similares al pájaro de Saqqara

Existen varios relieves que se encuentran en el templo de Jonsu en Karnak, fechados a finales del Imperio Nuevo. Muestran veletas situadas en la parte superior de los mástiles de tres barcos, todos ellos utilizados en los festivales de Opet. El primero está sobre el mástil de un barco de Ramsés III, el segundo sobre el mástil de un barco del reinado de Herihor, y el tercero en una nave de Mery-Amón.

Consideran el objeto como una evidencia de que los principios de la aviación eran conocidos desde muchos siglos antes de lo que generalmente se cree. Hay quien asegura que las dimensiones y la forma del pájaro lo asemeja a una maqueta de planeador; el médico y parapsicólogo egipcio Khalil Messiha ha especulado que los antiguos egipcios desarrollaron la primera aeronave. Messiha escribió en 1983 que la figura …representa el modelo a escala de un monoplano todavía presente en Saqqara. Aseguró que podría funcionar como un planeador si tuviese un estabilizador horizontal que él supone «que se ha perdido»,? señalando que los egipcios colocaban con frecuencia miniaturas de su tecnología en las tumbas-

Messiha explica que el pájaro de Saqqara se diferencia perceptiblemente de otras estatuas y modelos de pájaros expuestos en el museo de El Cairo. Según Messiha, el pájaro de Saqqara tiene un estabilizador vertical que difiere de la forma horizontal más frecuente en la cola de pájaros reales. Además, el hecho de que no tenga patas y el ángulo de sus alas que considera similar al de un avión moderno sería un intento de conseguir una sustentación aerodinámica según su teoría.

A pesar de estas conjeturas, no se ha encontrado ningún avión del Antiguo Egipto ni existe alguna otra evidencia que sugiera su existencia. Consecuentemente, la teoría de que el pájaro de Saqqara es un modelo de máquina voladora no es aceptada por los egiptólogos.

Kahlil Messiha construyó un modelo del Pájaro de Saqqara para probar su eficacia aerodinámica. Su modelo era seis veces más grande y le añadió un estabilizador horizontal, que consideraba un elemento perdido en el original. Messiha aseguró que pudo hacer volar su modelo.

Martin Gregorie, constructor y diseñador de planeadores de vuelo libre, construyó una maqueta en madera de balsa a partir de la figura de Saqqara para intentar probar sus posibilidades de vuelo. Después de probar la réplica, Gregorie concluyó que «el Pájaro de Saqqara nunca voló. Es totalmente inestable sin un estabilizador… Incluso cuando se le ajustó un estabilizador el desarrollo del desplazamiento fue decepcionante». Y añade «En mi opinión, el pájaro de Saqqara probablemente era un juguete para un niño o una veleta.»

El experto en aerodinámica Simon Sanderson probo otra réplica del pájaro en un túnel del viento, sin añadir el estabilizador, sostenido con cables, y dijo que producía cuatro veces el peso del modelo en sustentación. Tras esto, lo analizó en la Universidad de Liverpool, por medio de un moderno simulador de vuelo, que simulaba el paisaje y condiciones de la meseta de Saqqara, añadiendo, como había hecho Messiha, un estabilizador de cola que no existe en el original. Los resultados fueron positivos, lo que llevó a Sanderson a afirmar que «alrededor de 2000 años después de que los egipcios tallaran este misterioso pájaro, la tecnología moderna ha probado sin lugar a dudas que podría haber volado»

3.- Las Lamparas de Dendera

Dendera es una ciudad egipcia a 70 km de Luxor. Donde se sitúa el famoso zodiaco de Dendera.
Las lámparas de Dendera es el nombre que reciben, en medios pseudocientíficos, varios relieves de piedra (solos o en doble representación) esculpidos en los muros del templo de Hathor de Dendera, en Egipto, iniciado por Nectanebo I (siglo IV a. C.) y terminado en época romana. Los bajorrelieves son interpretados por los egiptólogos como una serpiente surgiendo de una flor de loto, un símbolo de carácter mitológico.
Entre los relieves del templo encontramos una curiosa representación de lo que parece una bombilla, lo que nos lleva a preguntarnos ¿usaban los egipcios luz artificial para moverse en el interior de las pirámides?
Muchos de los pasajes de estas construcciones se encontraban en total oscuridad. Sin embargo, no se han encontrado restos ni marcas de antorchas o candiles en techos y paredes. Otras posibilidad son los espejos, que podían reflejar la luz, pero, aunque ya existían en esa época, la técnica no estaba tan perfeccionada como para permitir iluminar áreas tan oscuras.

Rich Von Däniken, en su libro Los ojos de la Esfinge, describe esta «bombilla» interpretando la serpiente como un filamento y el pilar djed como un aislante, asegurando que es una bombilla eléctrica antigua. De este modo, se explicaría la ausencia de hollín en el suelo. A comienzos de los años ochenta, los investigadores Peter Krassa y Reinhard Habeck, dieron la voz de alarma al lanzar una hipótesis revolucionaria basada en la utilización de la energía eléctrica en el Antiguo Egipto. Así parecían atestiguarlo numerosos relieves esculpidos sobre las paredes de distintos templos, como los de Edfú, Kom Ombo y Dendera.

Pero los egiptólogos afirman que este grabado representa a Harsumtus, denominación griega del dios egipcio «Hor-Sema-Tauy» (Horus unificador de las Dos Tierras), que adopta diversas formas en las representaciones, entre ellas, la de serpiente emergiendo de un loto, como ocurre aquí. Y la explicación para la ausencia de hollín en los techos es que esta era la última parte que se pintaba, por tanto, se cubrían las manchas con pintura.
En la época en que se grabaron varias de tales supuestas «lámparas», ya existía la Biblioteca de Alejandría, donde muy probablemente acudirían los mejores pensadores del mundo helénico (Arquímedes, por ejemplo), pero ningún autor de aquellos tiempos de acuerdo a los escritos que íntegra o parcialmente han llegado hasta nuestros días- dejó constancia de la existencia de lámparas egipcias que funcionaran con alguna forma de energía similar a la eléctrica.

4.- El Mecansmo de Anticitera

El mecanismo de Anticitera es una computadora analógica (o mecánica) de la antigüedad. Supuestamente construido por científicos griegos, el instrumento data del siglo II ó III a. C. (entre los años 150 a. C. y 100 a. C., o, según una observación reciente, el año 200 a. C.)El componente fue hallado en el Mar Egeo, en el año 1900 de un antiguo naufragio cercano a la isla de Anticitera, Grecia. Este artefacto aparentemente fue diseñado para predecir posiciones astronómicas y los eclipses de hasta diecinueve años con propósitos astrológicos y calendáricos, y predecir también la fecha exacta de seis certámenes griegos antiguos: los Juegos Olímpicos, los Juegos Píticos, los Juegos Ístmicos, los Juegos Nemeos, los Juegos de Dodona y los de la isla de Rodas
Este artefacto fue descubierto “por accidente” cuando un grupo de buzos buscaba esponjas marinas en la isla griega de Anticitera. Su objetivo fue interrumpido por el descubrimiento de valiosos tesoros griegos en estatuas de cobre y mármol, pero lo que más llamó la atención fue esta ingeniosa y muy rara máquina. Incluso se llegó a creer que fue parte de un naufragio suscitado muchos años después y que por coincidencia se alojó en el mismo sitio junto a las esculturas mencionadas. Pero los estudios tan minuciosos coincidían en que no se trataba de un artefacto moderno. A partir de ese momento, nadie se imaginaba lo que estaba por venir.

No se trata de los típicos restos cerámicos que solemos ver en los museos de historia o arte cuando paseamos por las salas dedicadas a la antigua Grecia. Se trata de varias piezas de lo que parece una pasta verde: lo que una vez fueron láminas de metal ahora están pegadas, cubiertas por estructuras calcáreas teñidas por haber pasado dos milenios bajo el mar.

Pero que su aspecto ruinoso no engañe a nadie. El mecanismo tardó más de un siglo en ser desentrañado. Su aspecto es similar al mecanismo que hace funcionar los relojes de pulsera y los expertos lo consideran la primera máquina de computación analógica de la historia.
Se cree que se debía encontrar alojado en una caja de madera con dimensiones 340 mm x 180 mm x 90 mm; el dispositivo es un complejo mecanismo de relojería compuesto de al menos 30 engranajes de bronce. Los restos fueron encontrados como 82 fragmentos separados de los cuales solo siete contenían inscripciones importantes o engranajes. El engranaje más grande mide aproximadamente 140 mm de diámetro y originalmente contaba con 223 dientes.
«Si no lo hubieran descubierto en 1900, nadie se habría imaginado, ni siquiera creído, que algo así existía… ¡es tan sofisticado!», le dice a la BBC el matemático Tony Freeth.
«¡Imagínate: alguien, en algún lugar de la antigua Grecia, hizo una computadora mecánica!», exclama el físico griego Yanis Bitzakis quien, como Freeth, es parte del equipo internacional de investigación del asombroso artefacto.
«Es un mecanismo de una genialidad realmente sorprendente», añade Freeth.

Tuvieron que pasar unos 1.500 años antes de que algo que se aproximara al mecanismo de Anticitera volviera a aparecer, en la forma de los primeros relojes mecánicos astronómicos, en Europa.

Sin embargo, éstas son las conclusiones; entender qué era el misterioso objeto tomó tiempo, conocimientos y esfuerzo. Imposiblemente adelantado a su tiempo. Uno de los problemas era su anacronismo. El primero en examinar en detalle los 82 fragmentos recuperados fue el físico inglés y padre de la cienciometría Derek J. de Solla Price.
Empezó en los años 50 y en 1971, junto con el físico nuclear griego Charalampos Karakalos, tomó imágenes con rayos X y rayos gamma de las piezas. Descubrieron que había 27 ruedas de engranaje adentro, y que era tremendamente complejo.

Los expertos habían logrado fechar con considerable precisión algunas de las otras piezas encontradas entre el año 70 a.C. y 50 a.C.

Pero un objeto tan extraordinario no podía datar de esa época. Quizás era mucho más moderno y sólo por casualidad había caído en el mismo sitio, pensaban varios. Ha llevado décadas descifrar el significado de este mecanismo. Se ha requerido de expertos en diversas áreas para que analicen minuciosamente cada una de las piezas y sus características, tanto físicas como numéricas.

Al inicio de su hallazgo solo fue considerado un artefacto extraño e incompleto que había sido marcado por el paso del tiempo. Pero tras el tiempo dedicado, se observó que en las piezas había marcas de algo que podría ser más complejo de lo que parecía.

Lo más sorprendente es que tuvieron que pasar alrededor de 1,500 años para que un artefacto parecido al mecanismo de Anticitera se diera a conocer. Es decir, los mecanismos de engranaje se construyeron y se dieron a conocer públicamente como parte de los relojes de la catedral medieval muchísimos años después, por lo que se podría pensar que si este invento adelantado a su época se hubiese exhibido en aquel entonces, la tecnología hoy en día sería otra; hablamos de algo mucho más avanzado de lo que tenemos en estos momentos. Los científicos involucrados en su análisis coincidían en que esta máquina fue creada por una mente brillante.
Se sabe que los griegos fueron parte de una cultura muy adelantada a sus tiempos. Conocían sobre los movimientos de la Luna y del universo en general más que cualquier otra comunidad en el mundo. Sabían calcular distancias y circunferencias, además de que se adelantaban a sucesos astronómicos como los eclipses gracias a sus cálculos y artefactos creados.

Por si fuera poco, los restos en la parte frontal indicaban que había sido diseñado un planetario donde la Tierra iba al centro y 5 planetas se movían a su alrededor. Un anillo exterior está marcado con los días del calendario egipcio de 365 días, pero un anillo interior marca los signos griegos del zodiaco, dividido en grados. A pesar de esta información, se desconoce el propósito exacto del mecanismo.
La parte lateral contenía un botón que al girarlo se accionaba la función de varios engranajes colocados sobre 10 ejes, que a su vez ponían en funcionamiento las manecillas de los círculos del zodiaco y del calendario egipcio. El objetivo era que al rotar el anillo del calendario egipcio, coincidiera con los puntos del zodiaco actual. De igual manera, la acción de girar una pequeña manivela (que hoy en día está extraviada) causaría la rotación de todos los engranajes del mecanismo entero, lo que daría como resultado un cálculo simultáneo de la posición del Sol y la Luna, las fases lunares, los eclipses y muy probablemente las ubicaciones de los planetas.

5.- La columna de Hierro de Delhi

En el patio de la mezquita de Quwwat ul Islam, cerca de Delhi, se alza una columna de siete metros y seis toneladas de hierro fundido que no se oxida. Es una prueba del alto nivel técnico alcanzado por los herreros en las antiguas civilizaciones que poblaron la India.
Tiene 7 metros de altura, 1,5 de diámetro y pesa 6 toneladas. Esta columna se dice que fue erigida en tiempos del rey Chandragupta II Vikramaditya (375–413), aunque otros expertos la datan en fechas anteriores en torno al 912 a.C. lleva una inscripción que indica haber sido un monumento en honor del dios hindú Vishnu y en la memoria del rey Chandragupta II Gupta
Se la conoce por “El Pilar de Hierro” y ha despertado el interés de profanos y especialistas en cuanto a sus cualidades, fecha y rareza.
Tiene por lo tanto más de mil seiscientos años de antigüedad y aunque pueda parecer sorprendente, su aspecto sigue siendo el mismo, pese a ser de hierro. James Prinsep, un arqueólogo británico descifró en 1838 la inscripción que tiene la columna que hace referencia a un rey llamado Chandra, que venció con su espada en la batalla a los países Vangas (golfo de Bengala)y conquistó a los Vahilakas.

Los investigadores indios han propuesto que la columna de hierro inoxidable fue efectuada mediante un proceso conocido como «soldado de fragua». Para ello, se habrían colocado uno sobre otro hasta 200 cilindros sólidos de hierro fundido que habría sido sometido a un eficaz proceso de tueste y fundido con carbón vegetal. Aun así, resulta difícil explicar cómo consiguieron la pureza de la columna, cifrada en el 99,78%, algo que nuestra metalurgia actual puede obtener, pero que más complejo comprender que se consiguiera en aquel tiempo.
Aún más difícil es explicar por qué no ha sufrido oxidación alguna. Durante los últimos años, la proliferación de agentes corrosivos y agresivos en el medio ambiente de la capital hindú ha ido en aumento de forma espectacular. Pese a ello, el hierro no ha sufrido las previsibles consecuencias de encontrarse en el corazón de una de las ciudades más contaminadas del planeta.

Hace pocos años, un investigador indio llamado L. Daswani encontró referencias antiquísimas, escritas sobre hoja de palmera, donde antiguos habitantes de la India explicaban el proceso para obtener aleaciones de hierro inoxidable. Dichas fórmulas no tienen nada que envidiar a las actuales. Recientes investigaciones efectuadas con microscopios electrónicos han puesto de manifiesto que se trataría de algo parecido a un barniz antioxidante que estaría formado por una combinación de ácido tánico con resinas sintéticas. Curiosamente, este tipo de barnices antioxidantes han sido recientemente comercializados. Son un logro de la sociedad moderna. Sin embargo, los hindúes conocían sus secretos muchos siglos atrás.

Al respecto, un informe emitido por los metalúrgicos del Instituto Indio de Tecnología de Kanpur, el 18 de julio del 2002, dice: “Durante los tres años siguientes a la erección del mismo se habría formado, de manera natural, una fina capa de «misawite» compuesto de hierro, oxígeno e hidrógeno, que protege el pilar de la oxidacion. La protección se formó por catálisis, gracias a una concentración importante de fósforo, debida a la fabricación del hierro por los antiguos indios que mezclaban directamente el mineral con carbón de leña. En otras palabras, el secreto de esa aleación es que contiene una inusitada proporción de fósforo. El hierro actual posee un 0,005% mientras que el material de esta columna contiene un 0,25%. De esta manera, el fósforo crea una película capaz de quemar el oxígeno exterior y proteger el conjunto de la corrosión y los estragos del tiempo. El hierro así tratado es más resistente y duradero”.
Lo que no han señalado estos expertos es cómo pudieron conocerse tales técnicas en tiempos tan remotos. Por cierto, las aleaciones a las que Daswani hace alusión son las que al parecer se empleaban para la fabricación de las vimanas.

En Alemania también hay una columna de hierro

En Europa también, existe una en Alemania Afortunadamente llegó un pilar de hierro hasta nuestros días. Está situado en los jardines de Kottenforst, en Bonn (Alemania). Allí se encuentra una columna cuadrada de hierro, denominada, a nivel popular, “Hombre de Hierro”.

Como se pueden imaginar, no presenta casi señal alguna de herrumbre. No tendría la menor importancia si no fuera porque es mencionada por vez primera en las crónicas del siglo XV como divisoria de caminos, marcando el límite del mercado local, una calzada de piedra y un acueducto, siendo su antigüedad probablemente mayor. Al contrario del pilar de Delhi, este es áspero, poroso e irregular, mide cerca de 1,20 metros en su parte visible. El ancho de sus caras varía entre 21 centímetros y 10 centímetros, promediando los 15 centímetros.
El pilar cerca de Bonn se prolonga 30 metros bajo la superficie. A pesar de estar en un bosque, no presenta rasgos de corrosión, óxido o crecimiento de moho. Se ha analizado su composición y contiene proporciones de carbón, manganeso, fósforo, silicio y sulfuro. Es un misterio como fue elaborado, como mínimo en el siglo XIII y se sospecha que es muchísimo más antiguo.

Las mediciones de resistencia magnética indican que la columna de Alemania se prolonga 30 metros bajo la superficie, algo similar a lo que ocurre con la columna esférica de Qtub Minar y la de Kudaasadri. Estos hechos son otro de los síntomas de algo que cobra fuerza: que el remoto pasado contó con unos conocimientos técnicos y metalúrgicos mucho más avanzados de lo que la “Ciencia oficial” nos hizo creer. Conocimientos que recién ahora la ciencia moderna ha logrado equiparar.

Esto son solo 5 ejemplos de infinidad de curiosidades existentes en este mundo, estos Ooparts se debaten entre lo fantástico y las declaraciones objetivas de los expertos y científicos, aunado al hecho de la escasa información y pocos hallazgos relacionados al tema.

Este tema resulta caldo de cultivo de libros, películas o series de ciencia ficción que entretienen, en ocasiones de manera muy bien llevadas para entrener a multitudes, por que despiertan esa curiosidad imnata en nosotros por descubrir, que hay detrás de ese gran misterio o que secreto entraña un tema en particular.

 

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Fringe

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