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Sammy Gravano: Un testigo contra la Mafia (Parte II)



Sammy Gravano: Un testigo contra la Mafia (Parte II) - Cine y Televisión

El artículo que hoy nos ocupa ampliará el que dedicamos el otro día a la película sobre Sammy Gravano, “Witness to the Mob”.

(Imagen: Ficha policial de John Gotti, jefe de la familia Gambino contra quien declaró Sammy Gravano. Wikimedia commons, dominio público)

Si la recientemente reseñada “Bonanno: La historia de un padrino” nos evoca la famosa trilogía de Coppola, en el telefilm “Witness to the Mob” no pueden obviarse los numerosos paralelismos con el “Goodfellas” (“Uno de los nuestros”) de Martin Scorsese. Ambas producciones televisivas (la dedicada a “Bonanno” y ésta “Witness to the mob”) tienen una duración similar, que ronda las 3 horas. La miniserie biográfica sobre Joe Bonanno, nos narra la consolidación del poder por parte de un “Don Corleone” de la vida real. Desde sus orígenes en Sicilia hasta la anciandad, pasando por la época en la que los casinos de Cuba peligraban ante la insurgencia castrista – Por todo ello, las analogías argumentales con “El Padrino” I y II son destacables.

En ésta “Witness to the mob”, por otro lado, el protagonista Salvatore Gravano nos cuenta a base de flashbacks y usando el recurso de la voz en off su carrera y fulgurante ascenso en el seno de la Mafia. Lo que establece paralelismos con “Goodfellas” (además del formato, el estilo y la temática), es que ambos protagonistas (Henry Hill en la película de Scorsese y Gravano en ésta) se convertirían, después de toda una vida de crímenes, en “ratas” – chivatos, en el argot mafioso. Ambas historias están basadas en hechos reales. Henry Hill, al ser solo parcialmente italiano (por parte de su madre) no podía ser nombrado oficialmente como miembro de la Mafia. Tuvo que contentarse con ser un “asociado” o “conectado” de la familia Lucchese. En cambio, Sammy Gravano sí fue un “hombre hecho” y poco después de entrar en los Gambino conoció a John Gotti, quien logró convencerle para participar en el complot contra el jefe Paul Castellano. De ese modo, Gravano lograría convertirse, en 1986, en el subjefe de los Gambino. Pero las desaveniencias con Gotti no tardaron en surgir. El nuevo líder, además de ser muy popular en el barrio, se ganó pronto la atracción de los medios; le gustaba mostrarse y ser el centro de atención. Eso no solo irritaba a los mafiosos de la vieja escuela, amantes del secretismo y enemigos de la ostentación; sino también al subjefe Gravano… Mientras tanto, el FBI se había enterado de que cuando Gotti y los suyos tenían asuntos importantes de que hablar, no lo hacían en el club social donde acostumbraban a reunirse, sino en un piso en el edificio de al lado. Los agentes colocaron micrófonos en ese apartamento y pronto tuvieron pruebas suficientes para arrestar a Gotti por extorsión y por encargar diversos asesinatos – entre ellos el de Louis Milito, viejo amigo de Gravano.

Cuando Gotti y Gravano fueron arrestados a finales de 1989, el primero creyó que saldría indemne como tantas otras veces. Pero Gotti no contaba con que en ésta ocasión su “brazo derecho” Sammy Gravano accediese a colaborar con las autoridades. Gravano se decidió a romper la omertà y delatar a su jefe y a muchos de sus compañeros cuando escuchó en las grabaciones del FBI a Gotti hablando mal de él a sus espaldas. John Gotti fue condenado a cadena perpetua y Gravano (quien confesó haber cometido personalmente 19 asesinatos) a sólo 5 años de cárcel. Se convirtió en el chivato de mayor rango dentro de la Mafia hasta que Joe Massino, el jefe de los Bonanno, accedió a testificar unos diez años después.

Al cumplir su condena, Gravano fue puesto en el programa de protección de testigos. Como más adelante se vería confirmado, delató a Gotti para salvar su propio pellejo; y no porque estuviera arrepentido de su carrera criminal. En 1999, un año después de que se emitiera éste telefilm, Gravano fue arrestado por narcotráfico junto a su mujer Deborah y sus hijos. “Sammy the Bull” dirigía una red de distribución de éxtasis en Arizona. La mayoría de los consumidores a los que surtía eran menores de edad, alumnos de un college o instituto.

Anthony “Gaspipe” Casso, jefe en funciones de los Lucchese que también terminaría colaborando con las autoridades, ya había advertido a principios de los ´90 que Gravano se había dedicado intensivamente al narcotráfico durante sus años en la Mafia. Pero como el propio Sammy siempre lo había negado, los jueces desestimaron en aquel momento las alegaciones de “Gaspipe”. Pues no podían permitir que la credibilidad de Gravano, “testigo estrella” contra Gotti, fuera puesta en entredicho.

Otra similitud que apreciamos con “Goodfellas” es que en ambos films nos muestran que en la Mafia la lealtad a la jerarquía de la “familia” está muy por encima de los vínculos personales y de amistad que pueda haber entre sus miembros. Así, si los jefes lo deciden, un mafioso tiene que matar a su mejor amigo, a uno que considera como su hermano. O si la situación lo requiere, incluso a un integrante de su auténtica familia. En la película de Scorsese Henry Hill nos explica que “el asesino siempre viene con una sonrisa”. Pues los jefes suelen dar el “contrato” de liquidamiento a un individuo próximo a la designada víctima; para que ésta no sospeche lo que le espera. Y a veces, alguien debía ser eliminado sin haber necesariamente cometido una infracción contra la familia: Sammy nos obsequia a éste respecto con la siguiente perla de sabiduría: “Era buena gente, pero era débil… Y si un eslabón es débil, la cadena se rompe”.

En „Witness to the mob”, John Gotti está óptimamente caracterizado. El actor Tom Sizemore interpreta a un Gotti muy similar al auténtico, mucho más parecido que Armand Assante en el “Gotti” (1996) de Robert Harmon. El gran secundario Frank Vincent, que interviene en las scorsesianas “Goodfellas” (1990) y “Casino” (1995) interpreta a Frank LoCascio. Vincent también aparece en el “Gotti” de Harmon, aunque en otro papel – no como LoCascio sino como Robert DiBernardo. Paul Castellano es Abe Vigoda, quien en “El Padrino” (F.F. Coppola, 1972) da vida a Tessio. En “El Padrino”, por cierto, el personaje de Peter Clemenza está interpretado por Richard S. Castellano, un sobrino del jefe de la familia Gambino. Debi Mazar es la actriz que se pone en la piel de Deborah, la mujer de Sammy. A Debi Mazar podemos verla también en „Uno de los nuestros“ (1990): Es una de las amantes de Henry Hill (Ray Liotta), cómplice suya en el negocio de las drogas. Michael Imperioli (Louis Milito) y Vincent Pastore (Mikey DeBatt) aparecen ambos en la célebre serie “Los Soprano”.

En IMDb, se indica erróneamente que la duración de “Witness to the mob” es de 2 horas y 4 minutos, cuando en realidad la versión íntegra cuenta con casi 3 horas de metraje (2 horas y 51 minutos). Uno de los productores ejecutivos de “Witness to the Mob” fue Robert DeNiro.

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Felix85

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