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Sentir (Como Lo Vemos…)

Sentir (Como Lo Vemos…) - Literatura

SENTIR.

Es extraño lo valiente que me siento hoy; claro no puedo olvidar que ciertas amigas, que mi madre no aprobaría me envalentonaron hoy y te llame, mi corazón compite con el palpitar de los ratones, espero que te guste mi sorpresa.   Llamarte no fue difícil y mucho menos preparar mi hogar para tu llegada; fue esperarte, me llega a desesperar, cambié de opinión tantas veces que al final decidí hacerlo a toda costa, después de mil respiraciones profundas, cientos de lavadas de manos; por aquello del sudor nervioso.

Llame a mi restaurante favorito y ordene nuestra cena. No soy muy buena en la cocina y menos cuando estoy nerviosa.  Tome un baño después de que llego mi pedido, olía delicioso; espero que te guste, mis nervios aumentaban cuando se acercaba la hora, recibí la llamada de Ana, quería darme fuerza y pues lo aproveché, me coloque crema humectante en mi cuerpo y un toque de mi perfume, me quede desnuda y seguí el consejo de Nina; otra de mis amigas: “relájate ponte en el ambiente pensando lo que harás y lo que te harán, comienza el juego y deja que él lo termine”.  Imaginarme tentándolo me provocó un poco, pero cuando lo imaginé tomando el control; tuve que toquetearme un poco, cielo santo, te quería pronto.

Cumpliste con tu llegada, abriste con facilidad mi puerta; ya te lo había advertido, mis luces estaban tenues, había cerrado las cortinas antes de mi baño, saludaste curioso y me miraste, tus ojos recorrieron mi cuerpo, todo en mí se incendió, nos deseamos.  Te acercaste a mí; disfrute el olor de tu colonia y tome tu mano cuando rosaste tu cuerpo al mío, mordí mi labio antes de besarte y me miraste lujurioso, tu mirada seguía mi lengua cuando la pasaba por mis labios y te acercaste, no deje que me besaras, te guie al sofá y te senté en el medio, te bese y empecé a desnudarte lentamente, primero fue tu bufanda; le siguió tu chaqueta y camisa, acaricie tu pecho y brazos mientras lo hacía, suaves  besos te entregaba y tu sonrisa depredadora me consumía, me arrodille entre tus piernas y me dispuse a quitarte todo lo que estorbaba en mi camino, me ayudaste en el proceso; la verdad estaba muy torpe, besaste mis labios y me acariciaste, me senté en tu regazo para continuar con mi deseo y te aprovechaste de mis pechos, besos y caricias me enloquecieron, prendiste algo en mi cuando mordiste mis pezones suavemente; solo el rose de tus dientes me hizo ceder gemí con la sensación y la sorpresa de mi aprobación, te cedi todo el control, me olvide de mi plan y preferí seguir tu juego, disfrute de tu toque, me acomodaste sobre el sofá, entraste en mi deliciosamente, me tomaste a tu gusto y lo goce, quería más y te lo pedí, tus manos en mis caderas me anclaron al lugar, me impidieron moverme un poco, pero lo disfrute aún más, sentía el deseo de explotar, ese punto lo estimulabas increíblemente, cada rose, cada toque dios sí que lo deseaba, con cada embestida deseaba…. Y deseaba. El clímax llego poco después me sentía como platinista y eufórica. Tú te sentaste y colocaste mis piernas sobre ti, las acariciabas lentamente, mientras tu respiración se calmaba.

Escuche nuestras respiraciones calmarse, y un sonido suave en mi ventana llamo mi atención, creí escuchar un gemido suave, cuando mire hacia la ventana lo vi, un pequeño agujero entre el muro y la tela de mi cortina; Dios me había quedado mal cerrada, y alguien estaba tras de ella, vi lo que era la sombra de una cabeza y el pánico me invadió, grite con fuerza y señale la evidencia, alguien nos observaba un segundo y después emprendía la huida, me cubrí con tu cuerpo mientras te colocabas el pantalón, fuiste a la ventana luego a la puerta, mientras yo sollozaba en el sofá, tu llamaste a la policía.

Sabía quién era, no lo vi específicamente, pero lo supe; ese chico había estado espiándome desde hace algún tiempo, yo lo había rechazado en la escuela; era el novio de mi mejor amiga en aquella época; además, lo habían pillado fisgoneando en los baños femeninos y robando una que otra prenda íntima y tenía ciertos gustos sexuales dolorosos y extremos, así que prácticamente el tipo me aterraba.

Volviste a mí para consolarme, minutos después cuando había logrado un poco de calma llego la policía, tomaron nuestros testimonios; completamente avergonzada me abrace a ti, me diste la seguridad que necesitaba, era el quien había cometido el delito, nosotros sus víctimas, la policía lo corroboro y dijo que actuarían, se fueron de casa para ir buscarlo; los acompañaste a la puerta, regresando para consolarme, durante tu abrazo escucho un par de disparos y me estremezco, tengo curiosidad y al mismo tiempo no quiero saberlo; sin palabras, te permito decidir lo que haremos, me acaricias suavemente la espalda, me llevas a mi habitación, me distraes de lo sucedido, dejándolo a un lado  y preferiblemente , nos entregamos nuevamente a llegar al éxtasis.

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Acerca del autor

Luz.Karoll

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