Literatura

Ser cenizas en el viento



Ser cenizas en el viento - Literatura

La muerte va a darnos su escandalo, sin mas nombre que ponerle al asunto. Y de esta manera transcurro a través de las lineas del tiempo, tan embriagado de vida en la consciencia de saberme mortal.
Por decisión unánime mi cuerpo va a convertirse en cenizas cuando mande el destino. Y en particulas de polvo se va a desprender todo lo que fui: mis músicas, mis amores, mis palabras. Desprenderme de la tierra y partir a la nada misma en apenas unos gramos de polvo cadaverico. Segundos, acaso un instante va a resumir el porqué de mi existencia, divagar en el eter eternamente y sobrevivir en el recuerdo de aquellos que tengan la desdicha de recordarme. Pero no quiero el recuerdo, no me alcanzaria con renacer en recuerdos eventuales de memorias que invocando mi nombre solo se limiten a la maldición pasajera de una rutina detestable. No quiero el recuerdo. Prefiero la ceniza eterna, la partícula exparcida en una ciudad que es la ruina de un lugar que fue hermoso y sera el lugar hermoso de las ruinas venideras: quizá en mil años entendamos que vivimos en un lugar hermoso, cuando todo sea ruinas, pero nunca lo sabremos, por eso vivo con la sensación de que moriré en un lugar maravilloso, por si las dudas.
Entonces ahí van mis cenizas, libres como nunca, aladas como siempre. Cabalgando en el lomo del viento que sabe de libertad y que a veces engreído nos regala su belleza en el vientre de un cometa: puedo semtir el viento a través del hilo del barrilete, me llama incansablemente a naufragar en su ducto incorrumpible.
Pero aun no es tiempo, al menos mientras escribo estas palabras, quizás una bala perdida me encuentre desprevenido: entre tanta balacera las ideas se apabullan, las ideas que brotan de los libros y mueren huerfanas en las aceras. Bien podría el tabaco facilitarle las cosas a mi muerte. Y me da igual, porque voy indiscriminadamente a ser cenizas y cuando al fin mis particulas abran sus alas, ante la vista de todos y careciendo de escrúpulos, aparecera ella: mi alma.
La muchacha maleducada, la mal parida, la mal hablada. Inpune y tan libre como jamas la viera, desertora de mi cuerpo ya sin vida, mi cuerpo: ese envase descartable que se llevó todos los besos y los abrazos y las musicas de mis manos y las palabras de mi paladar.
Al fin mi alma emprenderá el vuelo eterno en el eter enternecidamenente. Y este juego de palabras sólo sera el recuerdo de alguien que ha perdido el tren del mediodía y mientras espera el proximo tren se gasta sus segundo en manuscritos instrascendentes.
La muerte va a darnos su escandalo, mi alma lo sabe.. ella sonríe y con voz chiquita para que mi cuerpo no la oiga, festeja, sin mas nombre que ponerle al asunto.

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elartededecir

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