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Similitudes

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Similitudes - Sociedad

Similitudes ¿?
Desde que tengo uso de razón conozco la prisa de los adolescentes, principalmente
adolescentes femeninas__ y me incluyo__ por cumplir los añorados 15 años; símbolo
y confirmación de que están por comenzar los primeros pasos a la maravillosa etapa de la
juventud. Y no, no es que voy hablar de esa etapa de la vida sino de la similitud de sentimientos que sienten los adultos mayores__ y también me incluyo__, por cumplir los 65 años;
símbolo y confirmación absoluta de que están por entrar a comenzar los primeros pasos, pero en
reversa, donde casi todos los sentidos comienzan fallar y disfrutar de la vida a plenitud se hace cada vez más difícil. Pero… Aha, no es hasta esos ansiados 65 años que podrán gozar de “Los Beneficios”__ Y me vuelvo a incluir y confieso abiertamente que hace algún tiempo vivo en carne propia los irresistibles deseos de ser considerada una vieja. Si, vieja, dígase… de la tercera edad, adulta mayor, mujer grande, no importa el nombre, pero vieja. Y hasta puedo asegurar con cierta vergüenza que he llegado a sentir envidia de alguna de mis amigas de juventud que llegaron primero a la tan esperada etapa de no trabajar más y disfrutar de todo el esfuerzo antes realizado.
Sin embargo estos beneficios están sujetos a la circunstancia particular de cada persona. Y no siempre se logra que el sueño plateado __a pesar de los tintes__, sea todo lo bueno y placido que hemos estado esperando por tantos y tantos años.

En la juventud las amigas se reunían para ponerse de acuerdo en qué ropa se pondrían, a qué hora y día sería tal o mas cual evento; una fiesta, el cine, una discoteca. Presumían entre sí de tener la mejor figura, los ojos más bonitos, y quien era más inteligente. Por supuesto un tema obligado era lo referente al sexo opuesto; qué joven era el mejor parecido, quien tenía mejor posición económica, el mejor auto y la mejor casa, entre otras cosas.
Esas mismas amigas ya apenas se reúnen__ la mayoría ya no puede conducir y dependen de otras personas__ pero se llaman, se preguntan y se cuentan qué medicamentos están tomando, cuándo tienen la próxima cita con sus respectivos médicos de cabecera, y conste que la conversación se volverá aún más interesante si se trata de un especialista. Quién está mejor o peor de salud. Quién tiene el dolor más fuerte y, mientras peor sea el asunto, más importantes se sentirán__, es una especie de competencia inconsciente. Discutirán qué médico es mejor, dónde se ha graduado ese doctor, en que hospital trabaja. La edad del galeno será uno de los puntos más importante a tener en cuenta ya que los más jóvenes carecen de experiencia y por lo tanto se ha hecho un criterio generalizado que los médicos joven “No saben nada”.

De jóvenes se confesaban las salidas a hurtadillas y a espaldas de los padres tarde en la noche, digamos algo así como las 10pm__no se rían, tiempos atrás eso sería equivalente a las 2 0 3 am de hoy__, para salir corriendo y llegar sin aire al parque donde las esperaban sus respectivos galanes que las esperaban ansiosos para caminar agarraditos de las manos y tal vez robarles un beso, el inolvidable beso, el primero.

No podemos pasar por alto la seguridad con la que afirmaban entre sí, que al llegar a la plena juventud todo sería distinto; tendrían su propio espacio y los más afortunados hasta tendrían su propia guarida __ aquí me refiero mayormente a los muchachos__, entonces mamá y papá no podrían decirle qué hacer ni a dónde ir ni cómo vestirse. No podrían escoger sus amigos, no podrían intervenir en nada, ¡qué maravilla! ¡Por fin serían libres del yugo familiar!

Una gran mayoría de aquellos jóvenes rebeldes e irreverentes pasan el día en un centro de cuidados para adultos, la mayoría viven solos y el pensamiento fijo ha cambiado; la mayor alegría sería regresar, pero ha pasado demasiado tiempo, ya no hay casa, ya mamá y papá no existen. Y esa cruda realidad los golpea y es por ello que están dispuestos a entregar toda su escasa fortuna monetaria para que alguien los acoja en casa y apaciguar de alguna manera la soledad que los consume.
Los que han tenido la suerte de quedar viviendo con los hijos y nietos, no siempre la pasan de maravilla, porque el tiempo es Oro, el Oro es dinero, y el dinero es para hacer paseos con los hijos y los nietos a donde generalmente “los abuelitos no puede ir”. ¿Qué van a hacer los abuelos en un parque de atracciones como los de Disney? ¡Molestar! Provocar un caos si a una hora determinada ya quieren regresar al hotel a descansar, mejor los dejamos en casita; para que no se cansen, para que no suden. No se va a aburrir porque para eso están las novelas__ ¡No, no, no, los abuelos no puede ir a la playa! Cómo se les ocurre; hay mucho Sol y, se imaginan cuanto demorarían en atravesar toda la arena para llegar al mar. Definitivamente los abuelos son para la casa. Para tener la comida lista, para cuidar al perro__ aclaro que no estoy generalizando, existen sus buenas excepciones, pero me atrevería a afirmar que en la mayoría de los casos es así.

Por supuesto que existe los abuelos ágiles, pícaros y yo diría también astutos que deciden voluntariamente no acompañar a la familia con algún pretexto; para quedarse a solas e invitar a sus amigos y armar la pachanga y pasarla súper; podrán darse el lujo de escuchar aquellas canciones de los 60, 50 y hasta de los años 40; que eso sí que eran buenas letras, buen ritmo para disfrutar y se acordaran de cuando hacían lo mismo de jóvenes simulando preferir quedarse en casa, supuestamente para estudiar.

Cuando somos jóvenes los consejos nos parecen absurdos y las advertencias extremas.
Solo acudimos a los mayores cuando los necesitamos ¡Y cómo los necesitamos! Y cuando somos adultos cómo nos duele y molesta que los jóvenes no nos escuchen y nos tachen de exagerados y pájaros de mal agüero.

Los tan ansiados beneficios apenas si se pueden disfrutar, porque no todos pueden dejar de trabajar a los 65 __. Sencillamente ¡no alcanza! Solo el médico se hace más accesible.

Y es por eso que en múltiples ocasiones me he preguntado: ¿Vale la pena estar meses y meses reuniendo para ir a un crucero si tienes que arrastrar un baloncito de oxigeno como si fuera tu bebé? Acompañada de tu mejor amiga que se ha embullado a última hora y también arrastra, pero su pierna acompañada de un bastón porque un año atrás se le partió una cadera. Y que José__ por poner otros ejemplos__, uno de los que quedan de aquel grupito que se mantuvo unido a través de los años ya no escucha nada pero se empecina en no usar ese aparatico como él le dice y hay que estar gritando todo el tiempo o aquel otro amigote de esbelta figura y ojos verdes… al que tan solo le queda el verde. Imagínenselos en pañales desechables. ¡Un verdadero horror!

Creo que podría estar escribiendo páginas y páginas acerca de este tema y las ramas que lo acompañan, ¿pero saben qué? Se acabó, estoy por cumplir los tan aclamados 65 años y estoy cansada. Y reflexionando mientras escribo he llegado a la conclusión de que llegar a viejo no es una bendición como dicen; llegar a viejo es una mierda.

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Acerca del autor

Gloriana

1 comentario

  • Tengo la inmensa fortuna de ser abuela con 45 años, aún puedo hacer volteretas y saltar olas con mis nietos. Llegar a “viejo” es una fortuna, siempre y cuando, como tú dices, la salud acompañe. Espero poder jubilarme con ímpetu y salud, lo trabajo con deporte, y que tener 65 años sólo sea un número.
    Disfruta como sea, aunque arrastres botellita o tengas incontinencia, que nada pare tus deseos de hacer cosas.
    Y si la vida no te da para ir a un parque de atracciones, siéntate a leerles cuentos en la oscuridad. No hay nada más bonito que los recuerdos que creamos. Besos.

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