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Sofía Ferreira, una mujer que solo existe cada fin de semana

Sofía Ferreira, una mujer que solo existe cada fin de semana - Sociedad

A sus 27 años de edad, Jean Paul Guerrido Rodríguez personifica a la preciosa Sofía Ferreira, una chica de 19 años que toma la posibilidad de hacer de cada fin de semana un disfrute y una adquisición de experiencias en la vida para su joven persona.

Sofía Ferreira es una joven alma que gusta de pasar los fines de semana bailando y siendo muy agradable con las personas con las que se topa.

“Una entrevista romanceada, pues no sé qué sea, pero vamos a darle”. Fue lo que contestó su álter ego cuando se le propuso la idea. El encuentro se produjo en su casa, en un apartamento de todos cálidos y saturado de pequeños animales agradables en el barrio de Marsella. Es un espacio muy ordenado y muy hogareño, pues Jean Paul convive con su abuela y algunos primos.

A primera vista, Jean puede llegar a ser un tipo bastante normal. Una estatura respetable, un cabello castaño corto y a la moda,  alguno tatuajes en las caras internas de sus brazos, labios pronunciados y una sonrisa hermosa resguardada con ortodoncia, son algunos de los rasgos que caracterizan a este personaje. El día de la cita, venía vestido con un jean azule claro, unas zapatillas deportivas impecables y una camisa ajustada que revelaba el tatuaje de la cara interior de su brazo izquierdo y los otros dos tatuajes que se reparten armónicamente por su brazo y antebrazo derecho. No obstante, una vez que se llega a conversar con él se descubre que su estilo y apariencia son muy diferentes de su personalidad; un tono de voz muy animado que transmiten su efusividad y alegría inagotables.

Jean Paul es un chico que justo un 15 de Octubre del año 2016 decidió hacer un cambio radical en su vida y decidió ser Sofía. Sentándose en el mullido sofá de la sala, empieza a relatar lo mucho que deseaba ser Jessica Rabbit ese 31 de octubre, mientras cuenta lo costoso que le resultaba conseguir los pechos y el trasero de la sensual caricatura. Indica que fue imposible y que decidió solo ser una mujer normal, antes de Halloween porque se encontraba ansioso por verse como una chica e irse de fiesta como tal. “Fue una experiencia muy agradable, la verdad porque yo entré y me decían como “Bienvenida”, “estás muy linda”; me pasaron a la fila de las chicas para que me revisaran  y cuando tenía que ir al baño entraba al de niñas”. Jean Paul cuenta emocionado lo feliz que se sentía por ver cómo las personas le pedían una fotografía, le pedían bailar o solo le decían lo linda que se veía. La primera vez de Sofía empezó ahí.

“Ya llevo un año con ella, llevo un año y un mes, contentos ¿sabes? Porque es algo que… hay un proceso en el cual tú vas cambiando, ya sea por maquillaje, vestidos, por personalidad”. Sofía Ferreira tiene ahora 19 años, es una puberta que no le da miedo hablar con la gente y demostrar lo hermosa y natural que puede llegar a ser.

En cuanto a su trato familiar, su puso algo tenso, su sonrisa parecía forzada y su espalda estaba algo erguida mientras hablaba al respecto sobre cómo el ex jefe de su mamá, quien no se avergonzaba de ir a bares como Theatron; el bar gay más reconocido en la ciudad de Bogotá, le dijo a su madre que su hijo era gay y con muy poco tacto y prudencia le enseñó una foto en la que estaba Jean Paul en el lugar. “Fue como algo muy “Oh my godness” Mi mamá llegó y eso fue un “boroló”, me decía que prefería que yo fuera drogadisto… Imagínate”.

Los siguientes dos meses, estuvo sometido a un enclaustramiento por su madre, en el que solo salía de casa para ir a trabajar o a la universidad y que su mamá lo llevaba y recogía de ambos. Esto fue bastante abrumador para Sofía y su acostumbrada tradición de salir cada fin de semana y ser ella misma. “Yo me tenía que escapar, eso fue muy duro.” De repente, se arrastra un poco más al borde del sofá, para después poner las palmas sobre sus rodillas como si fuera a salir corriendo en cualquier momento y aparece una sonrisa pícara en sus labios “esa es como la parte gay de mi vida, pero con el trato de Sofía ella se enteró hace muy poco”.

Exactamente un día antes de que su madre partiera a Panamá; donde reside actualmente, ella convidó a Jean Paul a que se sentara con ella y le soltó la bomba.
“(…) me dijo “Yo sé que usted tiene un Facebook de Sofía” y yo quedé como “¿¡cómo se te ocurre!?, eso es mentira”.”. Fue en ese momento en que tuvo que enfrentar la situación y defender su identidad y autonomía.

Una cosa es ser transformista y otra es ser travesti (…) yo soy una persona transformista, que le gusta el arte, el arte de vestirse como mujer.

Sentirse como mujer, verse lo más parecido a una, es lo que lo llena. Ser casi como una Drag Queen, pero sin los excesos. Sin embargo, eso no evita que en ocasiones tengan diferentes desacuerdos con su mamá cuando asiste a algún reinado como la flamante Sofía Ferreira junto con su familia transformista.

Al momento de hablar de su diferencia de personalidad cuando está vestido de Sofía se denota, pues se pone de pie, camina un poco, se sienta, repite el proceso y al final termina sentándose en el suelo en posición de indio, con los codos apoyados sobre sus rodillas y las manos sosteniendo su cabeza por la barbilla mientras eleva la mirada y deja salir una sonrisa relajada. “Es mi álter ego, es mi otro yo. No puedo sentir que ella tenga mi misma personalidad porque no va a ser así”. De los dos, Sofía es la más extrovertida, la chica sociality, el alma de la fiesta, la coqueta; Jean Paul no es así. Él es ese tipo de chico que se sienta en algún lado durante la fiesta hasta por dos horas mientras toma confianza para entablar alguna conversación amigable; porque lo introvertido no le quita lo amistoso.

Se levanta y toma una cerveza de la cocina que queda por el costado derecho de la entrada al apartamento y vuelve a sentarse como indio, pero esta vez sobre el sofá para hablar un poco sobre alguna situación que haya sido difícil para Sofía. “En cuanto a la sociedad nunca le ha pasado nada a Sofía porque ella es muy respetuosa y ella es muy tolerante a las cosas”. Sofía se identifica como una persona de trato fácil; si la saludan, no dudará en regresar el saludo acompañado de una sonrisa.  Sin embargo, piensa un poco y menciona la posibilidad de que ella haya vivido alguna situación de discriminación, que se catalogaría más como violencia de género. “En este caso, hablemos de los taxistas. Ella sale del bar y los taxistas son como unos “morrongos”, ellos van y le dicen a uno como: “Hey, venga mamasita yo la llevo, y ahí cuadramos”. Pero Sofía es una dama refinada y educada, eso le incomoda y se puede notar en su expresión de desagrado mientras menciona otras situaciones similares.

“Yo era de esas personas que decía como “No, me van a mirar mal, me van a… No” Y eso es sugestión, si tú llegas y dices como “No, estoy fea, estoy con no sé qué”. Obviamente nadie te va a mirar, o sea tú tienes que tener una actitud positiva, así te hayas ido fea. Y esa actitud es la que te lleva a ti, porque si no tienes actitud, nada, no prevaleces (…). Sofía es un “BOOM” , yo la siento a ella como un “BOOM” y es como, la mejor”.

Jean Paul no está seguro de que haya planes para el futuro de Sofía, pues es una chica que hasta ahora está viviendo la vida, compartiendo con amigos y conociendo personas. Ambos comparten el placer de ser personas que no miran el futuro, que viven el presente y esperan lo inexplicable del mañana. Él como Jean Paul espera demostrar que el transformismo es un arte, es belleza y que eso, no es nada malo. Y Sofía… Que siga.

“¡Que siga molestando, que siga jugando, que siga cuando ella puede salir!”

Escrito por: Cam

19.11.17

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Cam Montoya

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