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Sociedad

Soy

Soy - Sociedad

SOY

Bien. Todos hallamos dificultades a la hora de definirnos. Como mortal medio que soy, no soy menos. Siempre he buscado la forma de explicarme, de definir qué soy. Pese a que mi autoconcepto siempre abundé con numerosas certezas acerca de mí, nunca llegué a ninguna explicación que definiera mi persona de manera completa. Hoy creo haber encontrado una definición para mí.
Empecemos.
Me resumo en una frase y luego voy desarrollando. Soy el equilibrio entre la perspectiva de la vida y la perspectiva de la muerte. ¿Qué significa esto?
La perspectiva de la vida es aquella en la que concibo la vida como un camino dinámico. Aquí entra todo lo que abarca vivir. Es decir, desde este enfoque, es importante mis relaciones con las personas, el amor, el disfrutar de los momentos de la vida, autorrealizarme, alcanzar metas, cumplir objetivos, esforzarme, descubrir, sufrir… Desde este ángulo, me concibo como un individuo en desarrollo continuo. Un ser con sed voraz de crecer en todos los sentidos.
Desde aquí, me parece de vital importancia mis lazos afectivos con las personas (que son lo más importante). Desde aquí, el cumplir objetivos académicos y laborales es fundamental, como lo es el viajar y descubrir mundo (aprendiendo todo lo posible en el camino).

Otro día más… Y llega la noche. […]

Es aquí cuando entra en juego la perspectiva de la muerte.
Es ahora cuando concibo mi vida como una miserable casualidad. Una insignificante coincidencia entre múltiples posibilidades en las que me hallé. Es desde aquí donde me imagino muerto. Me contemplo a mí mismo en mi tumba, rígido ante mi ya caducada existencia.
Desde este ángulo, todos los componentes existentes en la perspectiva de la vida se desvanecen. Pierden todo su sentido. Porque entiendes que la vida es sumamente frágil y puedes perderla en cualquier momento. Eres un ser vulnerable ante la muerte omnipresente en vida.
Sabes que cualquier día es bueno para quedar exento de esa absurda casualidad que llamamos vida.
Desde esta mirilla, nada de la vida tiene importancia. Esos objetivos, esas metas, esas vivencias, esas personas… no importan. Los problemas no son problemas, los lazos con personas se rompen, tu recuerdo queda diluido con la inanimada tierra, tu figura se desvanece en la memoria de tus conocidos y solo queda el olvido.

Pero pasa la noche y vuelve a ser de día.

De nuevo con esos objetivos. En busca de nuevas aventuras. Fortaleciendo esos lazos con las personas. Caminando por el sendero de la vida. Descubriendo mundo, alcanzando metas, celebrando logros, llorando penas, maldiciendo suerte, atravesando angustias, amores y desamores, decepciones… En fin, viviendo la vida.

Entonces, ¿quién soy? Pues bien. Es básicamente lo que he dicho al principio. Soy el equilibrio entre ambas perspectivas.
Me parece estimulante perseguir unas metas (perspectiva de la vida) pero tampoco es tan importante (perspectiva de la muerte). Lo mismo con las personas, con mis proyectos de vida, con todo…

En definitiva soy el equilibrio entre el disfrutar de la vida y aceptar mi fragilidad ante la muerte. Entre crear y fortalecer lazos con las personas y reconocer la banalidad de los mismos. Pelear por lo que quiero pero no apegarme a ello.
En suma y conclusión, soy la balanza que equilibra ambas perspectivas.
El punto medio entre la vida y la muerte.

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Josagoras

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