Literatura

Surgir De Las Cenizas (2)

Surgir De Las Cenizas (2) - Literatura

La fiesta era un asco, todo me parecía muy aburrido, solo veía como la gente se reía de cosas que yo no lograba entender, eso me repudiaba; odiaba ser hijo de una de las familias más reconocidas del país. Islandia es mi nación, donde crecí y donde forme a mis amistades. Sin embargo con todo eso de los viajes que hacíamos todo se volvía cansado e irritante.
Gracias a eso perdí a mis amigos, lamentablemente desde pequeño fui muy protegido, yo sencillamente quería hacer que mi vida fuese más independiente, pero mis padres siempre me han negado ese derecho.
Es muy curioso, todas las personas que estaban en ese gran salón solo sonríen, como si lo que pasara a nuestras afueras no les importara en lo absoluto. Mi familia negociaba con unos empresarios Alemanes, eso me daba mucho miedo, ya que, esas personas se habían ganado mucha mala fama.
Yo claro, a mis 18 años lograba descubrir y escudriñar este tipo de cosas y estoy seguro que mis padres también lo hacían, pero como siempre, se hacían de la vista gorda.
Ellos no iban a dejar pasar esa gran oportunidad, no me dejan opinar y solo me quedaba rezando para qué no pasará nada malo.
Me paseaba por los pasillos del salón tratando de evitar a la gente, no quería ni acercarme a esos hipócritas, todos aquí eran unos malditos que se hacían ricos gracias a la pobreza de otros, no era justo; pero no podía hacer nada, solo estaba atado de manos llorando en un rincón cada noche, en donde estaba yo y solo yo.
―Chico ¿Estas bien? Te veo muy callado ―Un señor de tez morena me preguntaba mientras caminaba hacia mí.
Si que los odiaba, pero no por eso yo era descortés, cuando una persona me hablaba yo contestaba, además pareciera como si de verdad yo le importara, quizás y solo quizás él era diferente a los demás.
―Estoy bien, no se tiene que preocupar, solo pensaba algunas cosas, pero nada fuera del otro mundo ―Lo observé fijo a los ojos y al mismo tiempo movía la cabeza a los lados―. Usted siga disfrutando de la fiesta.
El señor sonrió y asintió para luego irse y llegar con lo que parecían ser sus amigos de negocios.
¿Que acaso la gente no se sabe otra pregunta? ¿Creen que por ser callado y no hablar mucho ya por eso estamos mal?
La gente estaba muy equivocada, aunque al mismo tiempo yo también seguía siendo un ser imperfecto.
La única manera de hacer algo sería que yo llegará al poder, aunque me daba mucho miedo ser corrompido al igual que todos ellos, tendría que tener una mente de hierro o algo parecido.
―Parece que de verdad quieres cambiar este mundo ―Susurró a mis espaldas.
Un señor desconocido apareció de la nada, nunca me percaté de su presencia.
Su atuendo era un poco desagradable, su ropa estaba desgarrada, sus dientes (bueno, los que le quedaban) estaban amarillos y tenía un sombrero de paja.
―¿Quién es usted? ―pregunté inmediatamente―. Tú no sabes que es lo que quiero.
El señor se empieza a reír de una forma muy irritante, eso era algo que sinceramente me parecía muy molesto.
―No causa gracia alguna ―sentencié―. Mejor responda de una maldita vez.
Este anciano ya me estaba haciendo enojar, por lo general soy una persona muy tranquila, pero también tengo mis límites de paciencia.
―Tranquilo, eres muy agresivo y eso es lo que me gusta de ti ¿Qué te parecería si te doy poderes? Esos poderes te ayudaran para que puedas hacer lo que más desees, lo mejor de todo es qué para obtenerlos no tienes que hacer casi nada.
¡Poderes! ¿De que hablaba este loco? Seguro esta drogado, pero siempre he creído en lo paranormal y ese tipo de cosas, quizás era una oportunidad o esté viejo solo me estaba ilusionando.
―Entonces diga ¿Qué tengo que hacer? ―Me quede quieto y lo agarre del cuello―. Pero por favor, no me haga perder el tiempo.
El señor se le miraba muy confiado y quitando mis manos de su cuello me termino empujando y retrocedí.
¿Quién era él? No lo sabía, pero por su apariencia y burla Suponía que no me diría nada hasta que le hiciera caso.
Lo peor de todo es que me lo soltó de golpe, casi no me dejo ni reaccionar.
Desde pequeño yo siempre he sido muy ingenuo con las cosas que me decían, era un blanco fácil sí lo que querías era engañar a una persona. Mis padres siempre me tomaban como el más frágil, claro, mi hermano ¡El gran Hombre! Él no le tenía miedo a nada, mi hermano Adam había viajado a los Estados unidos de América e increíblemente y para fortuna de mi familia, el regresaría hoy en la noche.
No podía dejar que él impresionara a todos ¡No otra vez!
―Solo tienes que dejar que yo presione tu pecho 10 veces, cuando lo haga podrás controlar tu aura y te convertías en un Handler.
¿Aura? ¿Handler? ¿Qué era eso?
El señor sin darme mucha opción se fue contra mi pecho y lo presiono 10 veces seguidas sin parar, una vez que lo hizo dio unos cuantos pasos hacia atrás. Mi cuerpo completó empezó a temblar, me dio mucho dolor de cabeza, finalmente caí al suelo, los brazos no me respondían para poder sujetarme.
El hombre empezó a decir cosas que yo no lograba entender, estaba haciendo como una especie de ritual.
Cuando él termino su última frase me pude levantar del suelo. De mi cuerpo salió una clase de vapor color verde.
-Está listo- El chimuelo me miro y sonrió, posiblemente del éxito que tuvo al darme los poderes.

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Acerca del autor

Bryan Alvarez

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