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Te Contaré Un Poco De Mi Vida

Te Contaré Un Poco De Mi Vida - Viajes y ocio

Al tocar el pasado, siento un gran aporte que me permite reconstruir aquellos momentos que me llevaron a centralizar muchas ideas sobre el desarrollo de una persona, a pesar de mi corta edad, la cual nunca será impedimento para darse cuenta hacia dónde quieres ir o quien deseas ser en la vida. Desde muy niño logré darme cuenta que mis pensamientos, eran muy diferentes a la mayoría de personas en mi entorno, siendo esta la razón por la cual quise plasmar esos pensamientos en este libro.

Desde niño siempre fui un chico alegre, de esos que llegaba lleno de barro a su casa luego de un gran partido de futbol con sus amigos, al que divertirse, salir a jugar, reír, estudiar y hacer los mandados a la tienda eran mi estilo de vida. Pero siempre tuve algo en particular, el hecho de ser muy observador y gracias al ser criado en el seno de una gran familia, donde encontré unos padres amorosos, y que popularmente dicho ¡A mano firme! Me enseñaron las buenas y malas cosas que trae la vida. Esa particularidad llamada “Observación” lleva a las personas a tomar conclusiones sobre cuales pasos seguir o cuáles no y yo no fui la excepción ya que en mi casa podía darme cuenta de aquellas dificultades que pasaron mis padres en algunas ocasiones referente a su estabilidad económica y como esta frase luego de un día de escuela marco en mí, una gran enseñanza de vida, -Hoy no hay de comer hijo- dijo mi madre con voz temblorosa, pero gracias a un apoyo espiritual que siempre nos guía y acompaña, iluminaba a mis padres quienes  con gran esfuerzo y con un gran amor por brindar a sus hijos,  lograron superar estos momentos.

Sin darme cuenta la vida iba dejándome grandes enseñanzas como por ejemplo un gran, sentido de independencia desde ese día. Sentí una voz interna que exclamaba frases como: ¡Lucha por tus sueños!, ¡No temas a nada!, ¡Esfuérzate! Y con temor como el de un niño siguiendo las palabras de un desconocido, así seguí internamente ese impulso. Desde ese día un pequeño volvió a nacer, un niño que buscaba hacer crecer en sus padres un sentimiento de orgullo hacia él, que buscaba no pasar más por esos momentos de tensión y a partir de unas imágenes en su mente, donde su madre sentía gran impotencia, al no poder brindar todo lo que sus hijos deseaban tener, se impulsaría para lograr todo lo que se proponga.

Sentía una mezcla de emociones: la rabia hacía presencia, pero más que todo esa ilusión de crecer se apoderaba de mí. Es por esto que de niño me propuse caminar por mi propia cuenta, cargar de mis propios intereses, luchar por todo lo que deseaba, pero de forma instantánea al plasmarme esos objetivos, surgió una gran incógnita – ¿Cómo puedo lograrlo? , ¿Cómo puedo luchar por mis cosas?, fue un momento donde el tiempo se detuvo para mi,  luego de plantearme esa independencia y posteriormente al preguntarme ¿Qué puedo hacer? Llegaban a mi mente los recuerdos de cómo mi padre me hablaba tanto de un tema en especial. Mi padre quien en muchas ocasiones gozo de tan gran felicidad en todos sus aspectos y que la vida misma muchas veces sintió que le daba la espalda, con su voz de experiencia me decía: -Cuando crezcas debes estudiar una buena carrera, conseguir un buen empleo y formar una linda familia- siempre me lo decía sin saber que, aquel consejo clavaba un techo para mi vida, Pero sin darme cuenta esas palabras de mi padre, fueron de verdad tan necesarias para continuar esa enseñanza emprendedora que la vida me estaba dando.

Luego de esto conseguí mi primer empleo, siguiendo a letra aquel consejo de mi padre y como respuesta a aquella incógnita de ¿Qué puedo hacer para tener mis propias cosas?, Como por impulso empecé a caminar en uno de los tantos almacenes de cadena que encontramos a la vuelta de la esquina. Y pregunte con muchos nervios, sin siquiera saludar, con las piernas temblando a una linda chica que trabajaba en el almacén y ella en medio de risas me llevó donde el jefe, desde ese día trabajaba como empacador en esa tienda. Asistí a mi primer trabajo con mucho entusiasmo, estaba logrando unas ganancias que para un joven de mi edad, hacen una diferencia, pero así mismo como todo joven, deseaba distraerme, jugar, charlar con mis amigos y que al pasar de un tiempo llegó  un momento  algo incómodo puesto que saciaba una necesidad, (Podía pagar mis propias cosas ) pero descuidaba otra, fue donde me di cuenta que las personas necesitamos de espacios donde podamos encontrar internamente un equilibrio entre la responsabilidad y el entretenimiento personal. –No todo puede ser trabajo- decía con un sentimiento vacío en mi interior, quería distraerme y espontáneamente fui reflejando ese desosiego  en mi empleo en ese entonces.  Al pasar un tiempo, la persona a cargo, mostraba su desagrado al ver que no realizaba las tareas como debían ser realizadas, notando luego de esa gran exaltación de mi jefe, que un empleo es un lugar donde aceptas las condiciones de otra persona y como empleado debes seguirlas o acoplarte a unas consecuencias.  Comprendí que así no era como quería que ocurrieran las cosas, donde una persona como tal, comandaran tus sentimientos y tus ganancias.

Consiguiente a esto, tuve muchas más experiencias siempre sosteniendo ese ámbito de independencia en mi familia. Buscaba sostener mis palabras internas, pero algo que no tenía en cuenta era que mi gran particularidad “La observación”  lograba en mí, luego de todos aquellos momentos que pasé buscando,  una gratificación personal, recopilar tanta información que al reunirla encontré los medios para llegar a donde me propusiera.

En esta época de mi vida puedo ver que tan importante fue para mí, pasar por todos esos momentos que me llevaron a aclarar las ideas y reunir en unos cuantos aspectos el camino directo hacia la satisfacción personal. Tomando como punto final que para poder sentirnos en la cúspide de la vida es necesario lograr una mentalidad ganadora y a la vez una riqueza mental. Porque nuestros objetivos y riqueza financiera gira entorno a darles a las personas que más amamos, como a nosotros mismos, la felicidad y amor que es necesario para vivir. Pues ¿te imaginas tener mucho dinero y no saber con quién gastarlo? A quien llevar a vacaciones, no pasar momentos en familia, no tener nadie con quien compartir miles de fantasías que siempre has tenido. El dinero te da a conocer nuevos mundos que quizás no conocías, pero el amor de una buena familia, una gran esposa, un buen amigo o tal vez una mascota, te enseña a vivir y disfrutar cada momento, por esta razón equilibrar estos dos grandes aspectos logrará en ti encontrar estabilidad mental y dicha,

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Acerca del autor

Miguel Vargas

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