Literatura

Temblor

Temblor - Literatura

Uno se tarda dos o tres segundos en asimilar lo que está ocurriendo, reconocer la vibración de los vidrios en las ventanas, el palpitar de la puerta en su marco, hasta levantarse de donde se esté sentado y agudizar los sentidos. Vi a través de la ventana y así reconocí que el edificio estaba oscilando. Entonces los libros comenzaron a caerse de los anaqueles y los bolígrafos a saltar dentro del vaso. Confieso que sentí un nudo de pánico. Llegué a la sala y las frutas de cristal bailaban en su plato de vidrio. Es un sonido que me acompañó durante todo el rato. Pareció remitir, calmarse. ¿Bajar hasta la calle? ¿Quedarme tranquilo y recoger las cosas caídas? Sentí que llegaba una segunda ola, tal vez un poco más intensa que la primera. Miré el techo y quise cerrar los ojos. Me quedé sujetando el respaldar de una de las sillas del comedor hasta que poco después, cuando todo el edificio había dejado de bailar, mis vecinos decidieron que lo más seguro era salir de los apartamentos y descender por las escaleras hasta la planta baja. La mente comenzó a volar , a imaginarse cosas, a recordar a los videntes de moda en un país como Venezuela el más mínimo acontecimiento te hace pensar en la salida del gobierno. Y entonces cavilamos sobre si será cierto o no la preddicción del temblor, si temblaría en Miraflores, si habría daños ….Sólo después comenzó a llover para apaciguar el susto y los pensamientos.

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sirius150

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