Salud

Tendinitis rotuliana



Tendinitis rotuliana - Salud

La tendinitis rotuliana es una alteración producida en el tendón rotuliano que si bien no tiene causa determinante la teoría más aceptada es el  agotamiento por sobreuso, que conlleva un aumento de la rigidez muscular con una disminución de la extensibilidad del complejo musculo tendinoso, y una menor capacidad de contracción rápida que hace que aumente la tracción sobre el tendón.

Cuando se extiende la rodilla, el cuádriceps ejerce una fuerza ascendente del tendón de dicho músculo, que a su vez desliza la rótula sobre el fémur en el mismo sentido realizando un ascenso de ésta. Luego, la rótula  del tendón rotuliano y la tibia, y permite que la rodilla se enderece. Al flexionar la rodilla, en cambio, los músculos de la corva tiran de la tibia, y esto hace que la rodilla se flexione. Continuamente el organismo no puede realizar una reparación adecuada en el tejido alterado, generando que la tendinitis rotuliana pase a un estado crónico generando una Tendinosis, la cual se manifiesta con sintomatología más dolorosa, tardando meses e incluso años en curar.

Síntomas

  • Dolor directamente sobre el tendón rotuliano (o, más específicamente, debajo de la rótula).
  • Rigidez en la rodilla, en particular al saltar, arrodillarse, agacharse, sentarse o subir las escaleras.
  • Dolor al flexionar la rodilla, dolor en el cuádriceps
  • Debilidad en la pierna o la pantorrilla, problemas de equilibrio.
  • Aumento de la temperatura, sensibilidad excesiva o hinchazón alrededor de la parte inferior de la rodilla

Tratamiento

Una vez realizad una  exhaustiva evaluación clínica para identificar áreas adicionales de problemas biomecánicos en la cadena del movimiento, se comienza con el plan de tratamiento, ya que éste se debe hacer de manera integral para atacar los problemas en conjunto. Se inicia con un tratamiento conservador, el cual dependerá de la etapa clínica en que se encuentre. Al ser tendinitis, ocurre una inflamación del tejido, por ende es necesario el reposo de la zona afectada, para así no agravar la lesión. Luego aplicar crioterapia con el fin de disminuir la inflamación, aliviar el dolor y disminuir el espasmo muscular favoreciendo la recuperación. En esta etapa se debe controlar los factores intrínsecos de manera que se debe aplicar durante las primeras 24 a 48 hrs. La compresión de la zona afectada también es muy favorable así como la elevación de la extremidad. Una vez controlada la inflamación se aplica calor ya que facilita la cicatrización y alivia la contractura muscular que se haya producido en la zona.

 

 

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Acerca del autor

Daniel G

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