Historia

Tengo algo que decirte



Tengo algo que decirte - Historia
Que difícil resulta decirte o contarte muchas cosas, pero hoy estoy dispuesto a abrirme enteramente a ti…
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-Decía la primera línea de la carta de Alberto para Alicia, la pareja doble A del barrio, la exclusividad de la cuadra –
Y pienso hacerlo con toda la confianza que me has regalado a través de estos 3 años de relación, quizás rompa tu corazón por momentos, pero antes de que rompas esta carta quiero que decirte algo…
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– Llenaba de cierto misterio Beto, un miedo grande se apodero de Alicia sentada al borde de su cama repleta de peluches –
Desde que te conocí siempre supe que contigo podría sobrevivir a miles de cosas, en estos años de estar a tu lado e aprendido a quererte y me has enseñado a amar, pero dentro de este corazón hay miles de cosas que jamás pensé hacer y me animo a hacerlo porque simplemente se trata de ti, eres y serás siempre la mujer más importante de mi vida, se que no me crees ya, pero no esta demás que te lo haga saber, quizás me dirás que nunca me conociste, que nunca te conocí, pero para que veas que si, te apuesto a que me estas leyendo sentada al borde de tu cama.
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– Alicia sonrió nerviosa – me imagino… porque esa cama tuya tiene más de mil historias juntos ¿verdad?, la primera vez que usurpe tu cama fue cuando tus padres se fueron de viaje y con el pretexto de ayudarte a poner póster de Coldplay, Green Day y Gun´s Roses, tus padres nos dejaron con los stickers y las tijeras y se fueron dejando a su caperucita en manos del lobo, pero sin temor esa caperuza me regalo un momento que por más que pueda no podré sacarlo de mi mente.
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Pero así como tuvimos momentos especiales tuvimos momentos muy difíciles que nos separaron meses enteros sin saber nada uno del otro y se que todo fue por culpa mía, debo confesarte que si te engañe la primera vez, y que si paso algo con Aurora, fuimos más allá… tu sabes a lo que me refiero, lo siento… lo siento mucho, pero me estoy convenciendo de que soy un infiel empedernido que dudo se pueda enamorar alguna vez y que simplemente aprovecho la oportunidad, por lo mismo que me dijo Roberto «Eres el gran huevas que no cambiara» y Agustín aún fue más duro «Te quedaras solo huey», sin embargo Elías me da un poco más de aliento «Tu eres infiel ¿no?, sacavueltero ¿no?… a la mierda pues… tu vives acaso de los demás», se que Elías no te cae pero lo conozco toda mi vida, hablando de él… ante ayer que te ví, llegue hecho un yeso, se que te diste cuenta, pero siempre vas a ser así de prudentísima, sin decirme nada.
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El día que rompieron la luna de tu sala, pues fui yo… dile a tu papá que se la pagare, es que me dio cólera aquella discusión y me desahogue con la pobre luna, si, si, si… se que también ese ladrillo le calló a tu gato y que tengo que pagar el tratamiento la cirugía ósea, lo siento… Pero más siento haber besado a Susana, no ella no… Susana, tu hermana, ella me hizo jurar que no te lo diría y se que es un pretexto absurdo pero fue porque estábamos con tragos demás el día de su fiesta de promoción, y que confiaste en que no sería capaz de meterme con tu hermana… ella no tiene la culpa de tener un cuerpo fabuloso y un lunar estratégico cerca de la pelvis… ¿dije lunar?… ¿dije pelvis?… lo siento…
Durante este tiempo te he ofendido de manera letal y he ido carcomiendo esas ganas de amar tuya… pero tengo estas cosas y más guardadas en mi recuerdo y te las digo a manera de confesión porque se que tú me escucharás y probablemente entenderás.
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A pocas horas de casarme contigo quiero decirte que en mi despedida de soltero hubiera preferido celebrarlo contigo y un grupo de amigos en mi casa, pues así hubiera evitado que pasara algo con “Yomaira”, así me dijo que se llama, (así me dijo que cobraba) últimamente me he sentido mal y me a salido un bulto cerca de los genitales, hace dos semanas fui al medico y me dijo que era cáncer, es uno generalizado… tengo que seguir una tratamiento llamado quimioterapia, este cáncer ha ido creciendo hacia adentro y al parecer tendrán que amputarme lo que ya tu sabes… solo quiero decirte que estas a tiempo de poder cambiarme porque no creo que toleres algo más de mi, decirte que eres y serás todo para mi y que me hubiera gustado darte los cuatro hijos que planificamos y vivir en Roma como quedamos… te quiero mucho.
Alberto
(Un año después Alberto murió de cáncer y Alicia no se volvió a casar)
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Acerca del autor

Oscar Martins

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