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Terrorismo e Islam. Ensayo.

Terrorismo e Islam. Ensayo. - Sociedad

Terrorismo e Islam: realidades opuestas

Según la RAE, el terrorismo es una actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por locomún de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos. Por otro lado también define el islam comoel conjunto de los hombres y pueblos que siguen el islam, las creencias y preceptos morales que constituyen la religión deMahoma. Claramente son dos términos que nada tienen que ver el uno con el otro, pero, sin embargo, en nuestra sociedad se relacionan de manera casi mecánica. Todo ello, alimentado aún más si cabe por los atentados en Europa y Barcelona en los últimos años, durante los cuales nos hemos hartado de ver y escuchar frases islamofóbicas tanto en los medios como en las redes sociales, en manifestaciones o en grafitis en las propias calles, incluso se han cometido numerosas agresiones a personas simplemente por ser de ‘la otra’ religión. “En los últimos años se ha producido una acumulación de atentados terroristas en Europa y una crisis de refugiados que ha hecho que mucha gente asocie ambos fenómenos por la utilización interesada de las fuerzas de extrema derecha”, reflexiona el filósofo Santiago Alba Rico, autor de Islamofobia. (Club de lectura de La Libre, 27-01-16)¿Resulta que los malos de la película son ahora todos los musulmanes, sin excepción?

Los discursos políticos sobre la tolerancia, el respeto, la igualdad para todos y el propio Estado de derecho chocan continuamente con las leyes migratorias y el uso de la fuerza en países musulmanes con el fin de luchar contra el terrorismo. A su vez, los medios, siguen seleccionando las imágenes más sensacionalistas, los clichés y estereotipos más peligrosos y desintegradores, ya sea por ignorancia o por un cálculo preciso. Lo único que se consigue por este camino es ir degradando poco a poco a un pueblo, a otra cultura, en este caso la musulmana, creando e interiorizando lentamente una inferioridad de los mismos. Basta con acudir a un libro de historia para darnos cuenta de que esto no nos guía a muy buen puerto. Hoy en día nos horrorizamos al pensar en el Holocausto, en el trato a los judíos durante la segunda guerra mundial, y sin embargo se nos olvida que no se llegó a esta situación de un día para otro porque un gobierno muy malo llegó al poder. Fue el resultado de la aceptación de la inferioridad de una comunidad, la cual acabó convertida en un programa de gobierno de un partido que terminó por manipular a su población.

El propio ser humano tiene innato en sí mismo el impulso y la necesidad de clasificar todo lo que le rodea, al igual que es innato el miedo a lo desconocido y a lo diferente. Esto no es necesariamente malo, de hecho, es en parte un mecanismo de supervivencia gracias al cual nuestra especie ha llegado hasta donde estamos hoy en día. En cambio, al extrapolar este concepto al entendimiento de nuestra sociedad, no es tan sencillo. Precisamente aquí es donde encontramos el problema. Nuestra concepción de la cultura musulmana en el mundo occidental es la que los medios de comunicación nos ofrecen y en muy pocos casos es un conocimiento y entendimiento real de la misma. En la mayor parte de los casos, los medios dan a conocer la peor cara de la sociedad, sea de la cultura que sea. Por desgracia, en ningún momento se advierte de que la sociedad o cualquier cultura hoy en día están formadas por millones de individuos únicos y diferentes, y que generalizar puede ser útil en algunas ocasiones concretas, pero devastador en otras.

Debido a esta generalización que llevan a cabo los gobiernos y medios, la mayoría de los musulmanes se ven afectados por una minoría extremista y radical, y no solo eso, se consigue que a ojos de la sociedad se conviertan en un colectivo peligroso, del que hay que alejarse o incluso que es inferior. Lo más preocupante es que debido a toda la presión que se ejerce sobre ellos, cuando ocurre un atentado, incluso los propios musulmanes se sienten culpables, señalados o simplemente intentan convencer a los demás de que no son iguales que los terroristas, siendo que debería ser obvio que ellos no forman parte de esa locura criminal. Ejemplo de esto es que tras los atentados de Barcelona este mismo año, muchos musulmanes intentaron hacer ver al resto que ellos no eran así, algunos dirigiéndose a sus conocidos y otros mediante manifestaciones. “¡No es el islam!”Era el grito de una joven musulmana, participante en la manifestación de solidaridad con las víctimas de los atentados de Cataluña. (El País, 23-08-17)

Esta respuesta de los musulmanes no es sino una defensa frente a quienes durante estos acontecimientos los culparon e intentaron vejar de una forma ruin y desde el desconocimiento. La islamofobia se intensificó de tal manera durante esos días que el hastagStopIslam fue trendingtopic en Twitter e incluso la violencia fue mucho más allá de las redes sociales, realizando ataques directos contra ellos en las propias calles. “El odio al islam se propaga en Internet, pero se han registrado también ataques al menos a cuatro mezquitas y pintadas a locales, y ha llegado incluso a la agresión física denunciada por un menor musulmán.” (El País, 23-08-17) Se trata de un ataque directo contra un colectivo, y aunque dicho ataque no provenga de toda la sociedad, sí que la mancha con una preocupante salpicadura de xenofobia.

 

El islam, al igual que el cristianismo, no permite el terrorismo.Los musulmanes siguen una religión de paz, misericordia y perdón, y la vasta mayoría de ellos no tienen nada que ver con los actos violentos que algunos tratan de asociar con ellos. Si un musulmán comete un acto de terrorismo, esta persona será culpable de violar la ley del Islam. Por contra, y como ocurre en prácticamente cualquier colectivo, aparecen minorías extremistas y radicales,  y aunque el núcleo de la doctrina no incluya la yihad como guerra contra el no-creyente, la experiencia práctica del Profeta armado después de la hégira, sí. Realmente los yihadistas son musulmanes y defensores de una versión radical, ultraortodoxa del islam, lo cual podemos comparar con movimiento cristiano pasado, la inquisición.

Pero existe otra forma de entender de dónde proviene y se funda el yihadismoy sus distintos grupos como es el Estado Islámico. Surge de una generación que ha crecido en un mundo marcado por el desorden, por la ruptura y el caos, donde unos países imponen sanciones inhumanas a otros para conseguir sus objetivos y donde se descargan cientos de toneladas de bombas sobre civiles inocentes. No existe un futuro para ellos. “Mi tesis es que el yihadismo no se explica en la evolución del islam. El éxito planetario de esta mortal locura viene del interior de la desesperanza y total ausencia de perspectiva.” afirma el antropólogo Alain Bertho. (La Vanguardia 01-12-15) Por ello, utilizan la violencia como salida y rechazo a la hipocresía, falsa moral y humillación que reciben por parte de la sociedad occidental, que unido al fracaso de las “primaveras árabes” dan fuerza al Estado Islámico. Y éste, a su vez, utiliza el islam como pretexto y origen de sus acciones radicales. Como insiste Alain Bertho, el Estado Islámico no revela una radicalización del islam sino una islamización de la radicalidad.(Club de lectura de La Libre, 27-01-16)

Además, el Estado Islámico y la islamofobia en nuestra sociedad occidental se retroalimentan mutuamente. De hecho, se necesitan y se corresponden. Mientras la islamofobia rechaza y trata de inferiorizar al conjunto de las comunidades musulmanas, el Estado Islámico separa racialmente de su comunidad de creyentes a casi el completo de la humanidad, incluidos musulmanes. Entonces, nos encontramos con que la culpa del conflicto recae sobre ambos lados, no sobre solo uno como siempre se da a entender.

 

 

Realmente si nos paramos a pensar quienes son los terroristas, no sólo obtendremos la respuesta del yihadismo, también podríamos pensar que son quienesimponen sanciones inhumanas o fomentan guerrasen otros países para conseguir sus fines económicos matando en este proceso a miles de civiles inocentes, quienes proporcionan o venden armas a estos mismos países o los que violan los tratados internacionales mientras que predican que son otros los que deben cumplirlos. Con esto no pretendo afirmar que el yihadismo no sea peligroso, lo es, y mucho, pero no todos los bandos son completamente blancos o completamente negros. La realidad no es tan simple.Y como podemos inferir, en este caso parece que ninguno de los dos se acerca al blanco, más bien nos encontramos a ambos en la gama de unos grises muy oscuros.

 

 

La solución es difícil, pero debería empezar por las decisiones que toman los grandes países del mundo, que son los que generan estos conflictos con el fin de lucrarse económicamente. No se debe cesar la ayuda a los pueblos oprimidos, pero sí sacar de la ecuación los intereses económicos propios y velar por la paz. Europa debe aceptar la realidad en la que se ha sumido, los inmigrantes o refugiados no van a dejar de llegar, se deben buscar soluciones para poder acogerlos, de forma controlada eso sí, pero asegurando sus derechos como impone Naciones Unidas. De igual forma se debe eliminar la islamofobia, y en España tenemos una ligera ventaja en este aspecto, ya que no existen intelectuales que hayan dado cobertura y prestigio a esta corriente como ocurre en países como Francia.

A su vez, un problema de estas dimensiones no se soluciona con una acción desde los altos cargos de un país, necesita también de una acción a nivel de calle, que ciertamente es la más importante para poder acabar afectando a la primera. Para ello se debería partir de una mejor educación, tanto por parte de las instituciones educativas como tal como por parte de los medios de comunicación, muy importantes hoy en día. Se deberían dar a conocer los aspectos de ambas culturas, no priorizar una sobre la otra, para así favorecer un entendimiento y acercamiento entre ambas. Dicho acercamiento también generaría la eliminación de estereotipos y prejuicios sobre los otros. Además, se deberían fomentar las actividades conjuntas, una creación de cultura combinada capaz de unir las dos existentes, creando lazos de unión y fortaleciendo al conjunto de la sociedad.

 

Para concluir, el terrorismo y el islam son conceptos separados y opuestos, y debemos aprender a diferenciarlos como sociedad, acabando así con la islamofobia, formando una sociedad conjunta y unida más fuerte, y por tanto siendo capaces entre todos de debilitar a quien intente ser un obstáculo para la paz. Es nuestra decisión tender la mano a quien la necesita, en vez de darles la espalda, y crear así un lugar más justo y humano donde vivir.

 

Bibliografía

Alba-Rico, S. (2016, 27 de Enero).Club de lectura: “Islamofobia. Nosotros, los otros, el miedo.”Club de lectura de La Libre. [en línea] Recuperado de: http://www.librerialalibre.org/actividad/club-lectura-islamofobia-nosotros-los-otros-miedo

Alba-Rico, S. (2015). Islamofobia.Nosotros, los otros, el miedo. Icaria Editorial.

Elorza, A. (2017, 23 de Agosto). ¡No es el islam!El País.[en línea] Recuperado de: https://elpais.com/elpais/2017/08/22/opinion/1503397837_498773.html

García de Blas, E. (2017, 23 de Agosto). La islamofobia se desata en las redes y llega a la calle tras los atentados. El País.[en línea] Recuperado de:https://politica.elpais.com/politica/2017/08/22/actualidad/1503428186_516127.html

Poch, R. (2015, 1 de Diciembre). Alain Bertho: “El yihadismo surge de una ausencia total de futuro.”La Vanguardia.[en línea] Recuperado de: http://www.lavanguardia.com/internacional/20151201/30503868462/alain-bertho-yihadismo-ausencia-futuro.html

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Acerca del autor

Adriana Basterra

1 comentario

  • Una islamización de la radicalidad, totalmente de acuerdo. Aquí la religión es sólo un maquillaje. De hecho, los países musulmanes es en donde los terroristas han provocado muchas más víctimas que en Europa.

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