Literatura

Tinder : Cita 7 – Mi ex?



Tinder : Cita 7 – Mi ex? - Literatura

Iba un tiempo sin encontrar nada que me llamara la atención y claro, habiendo sufrido algunas desilusiones, me pregunté si lo que probablemente necesitaba hacer era ampliar el rango de edades en mi búsqueda.

Recientemente había escuchado de una feliz historia entre 30 y 25 que llamó mucho mi atención, sobretodo la parte en la que, al ser mayor, te recargas de la energía del menor. Es un gana – gana si tenemos en cuenta que a los 25 sobra la energía y a los 30 dependemos de capsulas de magnesio para aguantar el trote de la semana.

Fue entonces que hice match con Nicole: cabello negro, lacio, gran sonrisa de dientes blancos, ojos grandes, delgada. Al ver que habíamos coincidido me alegré sinceramente porque recordaba perfectamente haber mirado sus fotos con interés, no había sido una ojeada automática como muchas otras. La foto que más me gustó era una con un perro chiquitito. La hacía ver muy tierna y me dieron ganas de ser ese perro esponjoso por un momento.

Hablamos por algunos días y ella no reflejaba mucho interés. Incluso la invité a mi cumpleaños nº 29 a ver si así por fin podía conocerla de manera “casual”, sin embargo ella mantenía una actitud amable pero difícil y eso empezaba a frustrarme. Le daba pié a conversar de distintas cosas y andaba como idiota esperando respuesta suya, hasta que caí en cuenta de que simplemente el interés no era de ida y vuelta.

(No soy de las personas partidarias de que lo más difícil es lo más rico y ven el reto como algo interesante, a mí me parece ridículo y sobretodo, me aburre)

Fue así que dejé de hablar con ella por unos días, hasta que recibí éste mensaje:

-Oye!! Feliz cumpleaños! Me acordé.. –Me dijo.

-Hey, desaparecida. Gracias. – Contesté

-No podré ir a tu celebración de hoy. Pero realmente me gustaría conocerte pronto.

-Todo bien. Ya coordinamos en otro momento. Un abrazo! – Me despedí

-Oye! No pues, no te escapes. Cómo estás?

(¿Por qué serán así algunas mujeres, ¿no?)

Y retomamos la conversación, ésta vez con un ritmo mucho más frecuente. Ésta vez ella parecida interesada en saber más de mí. Y yo demostraba amabilidad, pero cero intención de verla.

A pesar de eso me pasaba HORAS al telefono, antes, durante y despues del trabajo. Mis horas de sueño se habían vuelto cortísimas por andar pendiente de un nuevo mensaje.

 

Fue ella quien propuso nuestra cita y prometió no cancelarme. Claro que sentí emoción de conocerla, pero evité demostrarlo y sólo acepté e hice una broma sobre dejarla plantada.

(Y es que esto suele gustarle a muchas chicas. Halagar y ser cruel al mismo tiempo. Ese agridulce genera una confusión que atrae. Ojo que esto no sirve con chicas que sean un poco inseguras porque podría generarle incomodidad en vez de risas)

Como ya saben, odio el “encuentro” y prefiero mil veces recoger a mi cita en la punta del cerro que pasar por ese momento incómodo de llegar al punto y buscar la cara “conocida” para decir “Hola”!  mientras te sudan las manos y no sabes ni cómo pararte.

Nicole no tuvo problema en darme su dirección y estaba muy cerca de mi casa. Ella vivía muy cerca del mar, con 2 roomates.  (Y yo ya me imaginaba despertando en su cuarto y viendo el mar por la ventana)

Al llegar a su casa iba escuchando Cerati. Casi siempre pongo a Cerati cuando presiento estar cerca de momentos gloriosos y sentí que éste sería uno.

Llegué a su bloque y fijé mis ojos en ella mientras caminaba hacia la puerta del copiloto. Traía unos jeans rotos y una polera grande, color verde. Le quedaba muy bien.

Sonreí.

Subió al carro y la saludé muy neutramente mientras arrancaba el auto y le proponía algunas opciones para ir a comer y tomar algo. Finalmente decidimos que lo decidíamos en la marcha, en cualquier lugar que nos genere el feeling de entrar.

-Cerati, me encanta. –Dijo

Sonreí otra vez en silencio.

Ya estando muy lejos entramos a un pequeño lugar de pastas que nos gustó como se veía por fuera.

-Entramos? Parece bonito no? – Le propuse

-Siiiii probemos ese lugar – Respondió ella de inmediato

 

Al bajar del carro me acerqué a saludarla de nuevo, con un beso en la mejilla. Ésta vez logré olerla y traía un olor dulce como a vainilla, pero no vainilla exactamente. Di un buen respiro antes de alejarme de ese saludo.

El lugar estaba bien. Nos sirvieron de entrada unas aceitunas con sabor muy interesante, con algo de aceite de oliva, y pan para picar. Pero les quite las estrellitas luego de que el mesero intentara coquetear con ella por segunda vez. (Tuve que contenerme un poco para continuar pareciendo una persona normal.) Además, ella parecía muy cómoda con el coqueteo. (Ésta vez les dejo ésta foto para ayudar a crear la escena)

Me sorprendió ver que Nicole pedía uno de los platos más ligeros de la carta. La gente ya no come así, pensé. Mientras intentaba no cuestionar su autenticidad.

Casi toda esa noche nos pasamos hablando de nuestras relaciones pasadas y aunque por momentos se tornaba doloroso el tema, seguíamos en ésta competencia de quién había tenido peores relaciones.

Ella terminó comiendo de mi plato, efectivamente había elegido mal el suyo y me di cuenta que probablemente había intentado cumplir con el cliché de chica light = chica atractiva.

En ese momento me pareció tierno.

Nos quedamos conversando hasta que el lugar cerró y me pidió que la lleve a su casa.

Manejando de regreso me preguntaba si era buena idea o no intentar besarla antes de que baje del auto. Imaginé en mi cabeza varias escenas con opciones de cómo besarla.

  1. Detener el carro bruscamente y lanzarme hacia ella.
  2. Esperar un semáforo y jalarla hacia mí.
  3. Estacionar y besarla cuando se saque el cinturón.

 

Mientras imaginaba los escenarios ya estábamos llegando y tuve que decidir por la opción C.

Estacioné y presté mucha atención al momento de que se quitara el cinturón y a penas lo hizo me moví hacía ella sin darme cuenta de que YO NO ME HABIA QUITADO EL CINTURON. Entonces el resultado fue un movimiento súper torpe, que no me llevó a ningún lado.

Ella sólo se rió y yo sólo terminé quitándome el cinturón y dándole un beso en la mejilla.

-Me atraque! Jaja. Chau cuídate! – le dije llorando por dentro

-jajajaja cuídate!. –respondió casi a la vez que bajaba del auto.

 

Salí riendo de ahí, con una sensación de frustración y ridiculez.

Esa misma noche intercambiamos algunos mensajes:

Yo:  La pasaste bien hoy?

Ella: siiii, el lugar, la comida, la compañía. Todo me gustó. Pero hay algo que me gustaría comentarte.

Yo: Que pasó?

Ella: Espero que ésto no cambie nada, es que en realidad yo ya sabía quien eras tú. Te había visto por fotos, cuando me encontré con tu ex en un festival el año pasado.

Yo: Son amigas?

Ella: Del colegio.

Yo : Lo repetimos?

Ella: El fin de semana estoy libre.

(Ésta noticia más que desanimarme, honestamente me impulsó a permitir que suceda lo que tenga que suceder, ella pensó que me echaría para atrás, pero en realidad me dio cierto morbo, sobretodo porque mi ex había sido una despiadada conmigo)

Llegó el fin de semana y yo me había ido al carajo en alcohol el día anterior. No podía comer ni ingerir nada más que agua y resulta que Nicole estaba igual.

Ella: Y si voy para tu casa y vemos películas?

Yo: Perfecto

Ordené todo y me metí a la ducha con una botella de agua con gas en la mano. No podía con mi existencia y tenía que revivir un poco antes de la llegada de Nicole. Al menos al punto de no dar tanta pena y poder mantener una conversación básica entre la película.

Tocó el timbre de mi departamento y subió. Cuando le abrí la puerta de mi piso yo acababa de ponerme la media derecha y retrasé el saludo para acomodarme la zapatilla mientras decía “disculpa”.

Cuando me incorporé a saludarla ella estaba inmóvil y eso me paralizó por un momento. Entonces me quedé mirándola, intentando descifrarla un poco. Vi como la dirección de sus ojos se iba trasladando a mis hombros, mis brazos, mi dorso, mi botón del pantalón y mis piernas. No llegó a los pies y regreso en el recorrido siguiendo sus pasos hasta mi boca y mis ojos otra vez y ahí se quedó. Me di cuenta que lo que estaba haciendo era advertirme lo que iba a pasar en breve.

Hice a, b y c en ese momento.

Me lancé

La jalé

Le quité el cinturón.

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Blue Bird

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