Sociedad

Todo cambia.



Todo cambia. - Sociedad

A medida que transcurre la vida pocas son las veces en que nos detenemos un momento para considerar todo aquello que ha quedado atrás, parejas, amigos, familiares, sueños, metas y mucho más.

Nos perdemos en el tiempo, con la monotonía y con las metas que la misma sociedad nos implanta, vamos de la escuela, a la universidad y tomamos decisiones cada día. Pero todo cambia, perdonamos, lloramos, reímos y olvidamos, porque eso se hace parte de la vida, nos desvinculamos de las cosas para evitarnos el dolor, el malestar y el tener que enfrentar la perdida, familiares que se mudan del país y difícilmente volveremos a ver, parejas que queríamos con el alma pero algo fallo en el proceso, sueños que creímos imposibles y la vida te obliga a continuar, porque el mundo ratifica que no lo vas a lograr.

Somos suspiros en el viento, efímeros y finitos, sentimos en impulso de luchar, de gritar, de evitar caer en la asquerosa visión de que tan solo somos uno más, dentro de la gran sociedad, soñamos con dejar nuestra marca, con hacer algo diferente, que nos recuerden, porque al morir eso queda, eso somos, recuerdos, viviendo en los pensamientos de otros.

Nos convertimos en el trayecto y nos olvidamos de ser parte del mismo, nos da miedo el que dirán y el que no digan también, no por indecisos o complejos sino porque constantemente luchamos entre lo que esperan de nosotros y lo que deseamos.

Nos enamoramos a distancia, porque algo alrededor te dice que ese amor no es correcto, nos detiene la edad, la familia, las amistades, el pasado, el qué dirán, aferrados a quedarnos donde estamos porque si no es así corremos riesgos, que algunos creerían innecesarios o peor la sociedad te llamara “mala madre”, “mal hijo”, “mal hermano”, “mal amigo” o cualquier otra cosa.

Parece por momentos que el ser humano está hecho para no permitirle al otro nadar contra corriente, para destruir con la boca y mover tanto el cielo como la tierra para que otros tampoco lleguen a sus metas. Nos quedamos plantados en el consumismo y la arrogancia, olvidando que somos capaces de hacer magia, de hacer felices a un extraño obsequiando tan solo una sonrisa, que otorgamos esperanza y con tan solo palabras cambiamos trayectos, perspectivas y emociones.

Somos seres poderosos que cambian la vida de seres vulnerables, adoptando a un perrito callejero o hasta un niño sin hogar, olvidamos la magia de un abrazo de una caricia y de un ¿necesitas hablar?, nos convertimos en esclavos sin cadenas, en seres vacíos y sin dinero o tecnología incluso nos hacemos obsoletos.

Pero ¿por qué? Yo quiero ser mucho más que eso, muchos anhelamos  la libertad, la palpamos en nuestros sueños y la plantamos en el trayecto, pero no hacemos lo más importante, disfrutar cada momento, no mirar tanto hacia delante y respirar por tan solo un segundo el delicioso sabor del presente, caminar con paso firme pero sin gríngolas, mirar a nuestro alrededor y hacer magia.

Porque eso somos, magia circulando en un espacio, tiempo.

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Alexia

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