Literatura

Todo pasa por algo



Todo pasa por algo - Literatura

Mi celular no suena desde ayer, no hay ni una llamada, ni un mensaje, algo que demuestre que mi Fernanda este con vida, ayer la vi por última vez; debe estar aterrada, horrorizada mi  reacción, pero ella me provoca celos,  quizá esté algo confundida o  asustada, quizá piense que sigo molesto, si eso debe ser. Mi Fernanda es una mujer hermosa, tiene unos ojos azules como el cielo, una piel muy suave y una uñas rosaditas que están muy bien cuidadas. Pienso ir a buscarla a su casa, aunque esperaré un poco más.

Ayer me sobrepase mucho con ella, pero es su culpa ella me provocó, no estoy loco para molestarme sin razón, le grite un poco y quizá algo mas, pero eso ya no importa. Ella trabaja de niñera, es muy buena cuidando niños. Su frase mas usada es «todo pasa por algo», le digo mi princesa, mi preciosa, son apodos que le puse cuando no tenia nada que hacer.

Tanta espera me vuelve loco, me desquicia, así que saldré de casa; iré a verla, si eso hare. Tono mis llaves y mi abrigo por si hace frío, voy hacia su casa, en el camino pienso en que me dirá, que le diré yo, en que haremos a partir de ahora.

Saco la llave de su casa y habro la puerta, me dio su llave por había una emergencia como ahora. Al ingresar me soy cuenta que las luces están apagadas, ayer la deje dormida, seguramente se despertó del profi do sueño que tenía, por eso me fui; revise la cocina, la sala, toda la parte de abajo y no la ubiqué, así que me dirijo hacia arriba, mis zapatos hacen un fuerte ruido en las escaleras, pero no me molesta.

Camino hacia su habitación, veo la luz apagada y la puerta semiabierta.

– «Fernanda» – le grito – ¿estas ahí?

Iingreso y estaba recostada en su cama blanca con sabanas rosaditas como sus uñas, estaba todo oscuro, apenas y vislumbraba su figura debido al brillo de la luna llena de esa noche, enciendo su lampara y allí estaba ella. Sus bellos ojos azules ya no estaban, en su lugar se encontrabansus cuencas vacías con un gris oscuro y con algo de sangre en ellos, sus pómulos colgaban de su rostro, estaba llena de sangre, su linda cara ya no estaba, eso no era nada, solo un cuerpo bañado en sangre, estaba totalmente desfigurada, sus uñas rosaditas ya no estaban en sus manos. Y allí está, como la deje, no cambio nada.

– Espero no eated asustada, mi princesa – le dije. Le bese la frente para tranquilizarla y se le pase el miedo, apague la luz y fui hacia las escaleras.

Mañana conoceré a sus padres, su familia, espero caerles muy bien  y que me amen, como yo amo a mi Fernanda.

– Cuidate amor mío – le dije – mañana nos vemos.

 

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Rosario

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