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Tonico

Tonico - Deporte

 

“Oigan en el Sueca hay un medio centro que será mejor que yo. Y si yo he estado quince años en el Valencia, él estará tantos como yo. Y será internacional”.

La frase, un verdadero presagio, fue pronunciada en el despacho del secretario técnico Luis Colina, el “sabio de Pardiñas”, de uno de los hombres con más talento y paladar futbolístico, el gran Carlos Iturraspe, un autentico descubridor de valores que, sí como jugador rindió magníficos servicios al club, como técnico no anduvo a la zaga.

Su insistencia fue tal, que, Juan Ramos Chiva, uno de los mejores directivos que ha tenido la historia del club, se echo mano a la cartera, le dio unos billetes y le dijo “Toma un taxi, vete a Sueca, tráete al chaval y le firmaremos”. Dicho y echo. “Coll gelat”, así le apodaban cuando jugaba en el equipo de su pueblo, pasaría a ser la mayor leyenda valenciana que ha vestido la camiseta del Valencia CF.

El mozalbete, alto, rubio, esbelto, que calzaba un 44 de pie, se llamaba Antonio Puchades Casanova y había nacido en Sueca el 4 de junio de 1925, tenía pues 21 años, y estaba haciendo el servicio militar en Alcoy. Fue cedido en el comienzo de la temporada 46/47 al Mestalla, dos o tres partidos, hasta que el 29 de septiembre de 1946, la segunda jornada de Liga, debutaba en Balaídos, en un campo totalmente embarrado, ganando 1-2, con dos goles de Mundo en el 70’ y 81’, dandole la vuelta al gol marcado por Borbolla en el 67’. 

Su madre le preparó dos maletas para viajar a Vigo, una con ropa y otra con comida para varios días. Esa primera aparición con el primer equipo le ayudó a madurar, porque a partir de 1948 sus apariciones comenzaron a ser casi obligatorias, hasta acabar convirtiéndose en un fijo de los onces iniciales.

Fue el 6 de un Valencia memorable en los años cuarenta y cincuenta, formando pareja de lujo con Pasieguito, más técnico, más fino, un dúo extraordinario, estilos de juego complementarios que les permitieron tener una compenetración casi perfecta. Su posición en el campo era la de centrocampista defensivo, principalmente debido a sus cualidades físicas y a su capacidad para recuperar balones. Pero tenía una gran calidad técnica, lo que además le permitía construir el juego del equipo desde una demarcación que era clave en una época en la que se jugaba con dos defensas y tres centrocampistas. 

Para muchos, se convirtió en el mejor centrocampista español de la época. De hecho, se convirtió en fijo con la selección nacional, y contribuyó a que España finalizara cuarta en el Mundial de Brasil de 1950, donde fue elegido como el mejor centrocampista del mundo.

Completó doce temporadas con el Valencia CF, conquistando un campeonato liguero (temporada 46/47), dos Copas del Rey (48/49 y 53/54) y una Copa Eva Duarte (49/50). Jugó un total de 367 partidos oficiales, de los cuales 258 de Liga en Primera División, 39 de Copa, 53 Amistosos, 2 de la Copa Eva Duarte y 15 de Pretemporada, siendo expulsado solo una vez, el 5 de abril de 1953, por el arbitro Arnal Valdivieso frente al Málaga en La Rosaleda, y marcó siete goles, cuatro de ellos en la temporada 49/50.

Rechazó suculentas ofertas de equipos de élite que intentaron llevárselo sin éxito. “El Barça me triplicaba el sueldo, pero no quise ir. Yo estaba muy bien en casa”, contó muchos años después. Puchades era un hombre casero, que disfrutaba y amaba su tierra. No habría cambiado por nada sus veraneos en El Perelló, y siempre llegaba feliz a los entrenamientos en Mestalla conduciendo su Topolino de segunda mano, comprado a Eizaguirre, en el que solían acompañarle sus paisanos de Sueca: Sendra, Mañó, Solves y los hermanos Ibáñez. Y así continuó, feliz, hasta su retirada a los 33 años.

Todavía en activo, finalizando la temporada 1952/53 la Federación Valenciana de Fútbol, organizó un partido homenaje para imponerle la medalla de oro al Mérito deportivo, ceremonia que llevo a cabo su presidente, Guzmán Zamorano Ruiz. El Valencia se enfrentó al Torino y fue la primera vez que Wilkes, enrolado en el equipo italiano, jugó en Mestalla. Precisamente a raíz de esté partido se fraguó el fichaje del astro holandés.

Y llegó la retirada del gran Antonio Puchades, fue un 8 de diciembre de 1959, cuando le fue tributado un homenaje, que el Valencia organizó con el máximo celo para que todo saliera a la perfección. En el Astoria Palace, lleno a rebosar de personalidades llegadas de toda España, y especialmente de los altos estamentos futbolísticos, ya no se le pudieron echar más piropos a su personalidad y la excepcional carrera de aquel modesto labrador de Sueca que había alcanzado los máximos honores nacionales e internacionales por todos reconocidos… A todo ello, Tonico no paraba de decir con el rubor subido a sus mejillas “Tot açó és massa, tot açó és massa…”.

Y en Mestalla, el público se rompió las manos aplaudiendo, recibió un montón de regalos, incluso un retrato al óleo, pero la ovación se repitió estruendosamente cuando un gran numero de atletas de las secciones deportivas del Valencia CF, saltaron al terreno de juego y, con sus cuerpos tendidos en el césped, escribieron el apellido del homenajeado.

Tras ello, el partido ante el Olympique de Niza, que el Valencia ganó 5-1, con goles de Mañó (2), Didí (cedido por el Real Madrid), Joel y Roberto. Jugó unos minutos y después se retiró bajo una excepcional ovación que encerraba cariño y gratitud por el amor, la honradez, rectitud y generosidad con que lo realizó todo. Fue su ultima vez en bajar las escaleras del túnel de Mestalla… Iba muy serio, llorando, pero caminando con firmeza, con seguridad de haber cumplido con su deber.

La extraordinaria fama que alcanzó Puchades hizo que proliferan las publicaciones glosando su biografía. Todas ellas tuvieron gran éxito, en especial la del maestro José María Arraiz, pese a que el número costaba seis pesetas de la época.

Mi gran y admirado Jaime Hernández Perpiñà explico, a finales de febrero de 2011, a los peñistas “Els Dimoniets” de Alcàsser, que “Puchades, al que pocos han tenido ocasión de ver jugar en directo, era un auténtico crack mundial incomparable con ningún futbolista del actual Valencia. Además era una persona entrañable, todo corazón”.

Don Antonio Puchades “Tonico”, falleció el 24 de mayo de 2013, su memoria comenzó a fallarle poco antes del 2010 (Alzheimer). El Ayuntamiento de Sueca decretó tres días de luto oficial. Todo el valencianismo quedó impactado por su pérdida, y el el 26 de mayo de 2013 se guardó un minuto de silencio en su memoria antes del partido de Liga contra el Granada. Sin duda, Puchades quedará por siempre en la memoria del club como una de sus más grandes leyendas.

Desde septiembre de ese mismo año, tiene su Estadio, en la Ciudad Deportiva de Paterna, el entonces presidente Amadeo Salvo, en el choque entre el Valencia Mestalla y el Ontinyent, descubrió una lona con un dibujo del centrocampista de Sueca, así como una pequeña biografía para que todos los asistentes al estadio, grandes y pequeños, puedan conocer quién fue Tonico.

Durante muchos años fue un estandarte del club, un futbolista admirado, un ídolo, carismático, exigente, imprescindible, cercano, afable… Una leyenda… “Un jugador de la terra”.

Para cerrar esté pequeño artículo conmemorando en este Centenario a un símbolo del Valencia CF, me gustaría recordar una famosa frase para aplicarla al fenómeno… 

“Para los que vieron jugar a Puchades, 

sobra toda explicación; 

para los que no lo vieron jugar, 

es imposible toda explicación…”.

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