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Toxicidades.

Toxicidades. - Salud

Veamos.

Supongamos que tengo una madre tóxica.

Lo primero que hay que hacer es reconocerlo. Lo cual no es nada fácil. ¿Pero como es posible que sea mi propia madre la que me arruine la vida?. ¿Seré tan mala persona para pensar eso cuando ha sido ella quién me la ha dado ?…..Pues no te engañes, así es.

Y entonces aparece el fantasma de la culpa, una carga tan insertada en nuestra cultura judeocristiana y tan interiorizada….

“Claro, claro , hay que tratar de cambiar por todos los medios mi actitud porque soy YO el  que trata de complicar la vida a los demás”. Además nuestra “santa” madre ya se encarga de recordárnoslo…”Mira Juanito/a… tus hermanos no dan ningún problema..eres tú el/la que me amargas la vida. Ya es hora de que cambies, si es por tu bien….”

Y eso un día sí y el otro también.

Y no te digo nada si tienes la mala pata de vivir bajo el mismo techo. Entonces todavía la situación se agrava más si cabe.

Pero volvamos a los reproches. Es una presión constante que tienes en el alma y que no es nada fácil hacerla remitir. Cuando eso sucede, pregúntate porqué.

Según los psicólogos, el primer paso está en reconocer el problema y eso es cierto, pero solo en parte. Porque el reconocimiento es un ejercicio mental que el corazón no siempre está dispuesto a admitir. Y ahí viene la parte difícil.

Si eres capaz de relativizar el problema y tienes recursos suficientes para alejarte emocionalmente del foco de tus males, enhorabuena, y si los intentos de chantaje emocional ( que los habrá, de eso no te quepa duda) no te calan lo suficiente, entonces, doble enhorabuena.

Pero amiga/o, si estas en el grupo del 90 por ciento restante, es decir, en el del común de los mortales, el problema EXISTE. Y lo repito, el problema ESTA AHÍ.

Y ademas, mira, si vas andando por la calle y te pega un balón en toda la cara, desengáñate, tu no tienes la culpa de pasar por ahí en ese preciso instante. Pero NINGUNA culpa. La culpa será del niñato que ha tirado el balón o como mucho quien  deja jugar al futbol al crío en mitad de la calle. O quizá la culpa no sea de nadie.

Pues bien,  aquí tres cuartos de lo mismo…. independientemente de lo que hayas hecho o dejado de hacer, a ti lo que te destroza la vida es la relación con tu madre. Si, si,  TU MADRE.

Y,  de la misma forma que en el caso de una relación de pareja que, llegado el momento, (y eso lo ves, no te engañes)  no te deja crecer es hora de dejarlo cuanto antes, con tu madre, sucede lo mismo. ¿Que es tu madre? ,¿Y qué?.

Nadie dijo que esto de vivir fuese fácil, pero si has tenido esta mala suerte, y si no hay otra solución, es momento de poner tierra de por medio. Eres tú o ella. ¿Que suena fuerte?, ¿Que en todas la familias cuecen habas? . Bueno, bien, pero si no tomas la DECISIÓN a tiempo, cuando tu madre ya no esté entonces tendrás todo el tiempo del mundo para lamentarte por no haberlo hecho en su momento, y entonces quizás ya sea tarde.

Si esto te ha servido para dar el paso o para reflexionar y pensar que no eres el problema y que hay gente como tú que ha pasado por lo mismo, doy la reflexión por bien empleada.

El cuarto mandamiento es “honrarás a tu padre y a tu madre”. Es cierto. Pero ,en ocasiones, desgraciadamente, el mejor modo de honrarlos es alejándote. Créeme, la vida no se acaba ahí

La felicidad es de los fuertes. ADELANTE.

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Little Bighorn

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