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Trastornos alimenticios más comunes y su incidencia

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Trastornos alimenticios más comunes y su incidencia - Salud

Si no se sigue una alimentación completa, variada y equilibrada, adaptadas a las necesidades de cada uno, a la larga surgen problemas.

Un caso especial es la obesidad, el trastorno alimenticio más frecuente en las sociedades desarrolladas; una de las llamadas “enfermedades de la civilización”: en su origen suele estar la gran oferta de alimentos muchas veces superficiales y promocionados por una engañosa publicidad, así como el sedentarismo y el estrés propio de la vida moderna que no permite dedicar a la alimentación la atención adecuada y que incita a comer de cualquier manera para calmar la ansiedad.

 

La incidencia de la obesidad es bastante diferente entre las sociedades desarrolladas, donde se calcula que en algunos países afecta hasta el 20% de la población, como ocurre en los Estados Unidos. En las sociedades no desarrolladas esta cifra resulta ser mucho menos significativa, pues este trastorno no afecta siquiera al 1% de la población.

Del mismo modo, se observan diferencias en la incidencia según clases sociales en ambos tipos de sociedades (tanto desarrolladas como subdesarrolladas): en los países ricos está presente la obesidad en todas las castas sociales, pero principalmente en los sectores con menor nivel de educación y menores recursos económicos; mientras que en los países pobres se ve más marcada en la clase social alta.

Con respecto a la obesidad, se pueden distinguir varios tipos:

  • Obesidad precoz o infantil
  • Obesidad tardía
  • Obesidad localizada
  • Obesidad generalizada

Cabe anotar que la obesidad se denota de distinta forma para hombres y mujeres.

Para hombres, será obesidad androide y se caracteriza por un cúmulo exagerado de grasa en el abdomen, la parte superior del tronco y los brazos, el cuello y la cara, contrastando con la delgadez de las piernas y caderas.

Para las mujeres será obesidad ginoide y se caracteriza por un incremento en los depósitos de grasa en la región inferior del cuerpo, sobre todo en la zona baja del abdomen, las caderas, las nalgas y los muslos.

 

Un ejemplo contrario a la obesidad es la desnutrición, lamentablemente vigente en varias zonas del planeta, establecida específicamente en regiones donde predomina la pobreza, donde buena parte de la población recibe un aporte nutritivo global insuficiente.

Sin embargo, a veces se presentan deficiencias nutritivas no por falta de recursos, sino por seguir una alimentación desequilibrada; así es como pueden darse carencias de minerales o de vitaminas indispensables para el organismo con repercusiones muy diversas para cada individuo. Más paradójico aún es que en los países más ricos este trastorno es muchas veces propiciado por algo tan superficial como la “moda de la delgadez”; siguiendo este parámetro, surgen trastornos de conducta alimentaria como la anorexia nerviosa y la bulimia, enfermedades a las cuales conviene prestarle mucha atención pues afectan sobre todo a los adolescentes.

En términos generales, la desnutrición se puede dividir en dos tipos:

  • La desnutrición global con un aporte energético insuficiente provoca un cuadro llamado marasmo, que tiene como resultado una grave perdida de peso con disminución del tejido graso y muscular y un notorio retraso en el desarrollo corporal e intelectual; un niño con desnutrición global generalmente está triste, apático, no juega, presenta la piel fina y seca, sus cabellos son fragiles y su crecimiento en peso y altura están retardados.
  • La desnutrición proteica, conocida como kwashiorkor. Se produce en niños que reciben un aporte energético relativamente insuficiente en proteínas, donde luego esto implica poco desarrollo de las masas musculares y, posteriormente, una atrofia de la musculatura; pero llega un momento en el que la situación se complica aún más, en especial porque conlleva a la disminución de las proteínas plasmáticas. La delgadez general contrasta con la hinchazón provocada por el cúmulo del líquido que se produce sobre todo en el vientre y la cara; la piel es fragil, el cabello descolorido y el crecimiento en peso y talla se retarda tanto como el desarrollo intelectual.

Es importante recordar que muchos de los trastornos -y en especial la obesidad y la desnutrición, que son los más comúnes- se desarrollan en la infancia, por lo que se debe alimentar a los niños con la dieta recomendada por el médico nutricionista. No está de más decir que si se padece de estas enfermedades, se debe recurrir de inmediato a un especialista en el tema, para que el desorden alimenticio no tome demasiada ventaja.

 

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