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Existe un buen número de personas que se autodenominan “Cristianas” pero con el agregado “a mi manera” y con eso aceptan muchas ideas y conceptos de otras corrientes religiosas o filosóficas, incorporándolas en su vida diaria. Pero también lo hacen en forma superficial porque, como en el caso de su concepción religiosa original Cristiana, sólo llegan a identificarse con lo que mueve sus motivaciones emocionales y coyunturales, no profundizan en la práctica porque eso ya implica una práctica comprometida y disciplinada, entonces ahí se acaba toda la simpatía por lo religioso y se dispara una nueva búsqueda de “algo” que vuelva a mover los apetitos emocionales.

A estas personas las denomino “turistas religiosos” y como tales, se mueven permanentemente en búsquedas infructuosas de algo que “los llene” en sus demandas emocionales. Puesta así la religión se convierte en un producto que existe para “llenar” a las personas en sus apetitos espirituales, pero desde una dimensión sensorial y afectiva y que permanece siempre en la superficie pero que nunca llega a calar en el propio espíritu.

Religión: Complejo de relaciones que unen el hombre a Dios y deberes que de ello se derivan. La universalidad del sentimiento religioso, nacido con el hombre, es un hecho histórico evidente, que ha llevado a muchos autores a postular un monoteísmo primitivo del cual proceden las formas animistas, fetichistas y politeístas que perduran en algunas sociedades. El proceso engloba desde la magia a las primeras concreciones verdaderamente religiosas, en que la divinidad una o múltiple aparece netamente objetivada, con lo que se manifiestan entonces las primeras formas definidas de adoración y culto con su enorme influencia en la plasmación de las colectividades humanas y en la evolución de los pueblos. Las civilizaciones vincularon a sus dioses, en general humanizados (antropomorfismo), toda su filosofía acerca del mundo y los fenómenos naturales y morales. Las principales religiones actuales son: cristianismo, islamismo, hinduismo, confucionismo, budismo, sintoísmo, taoísmo, judaísmo y mazdeísmo. El estudio de las religiones como fenómeno humano natural constituye una ciencia, que según se las considere en su aspecto histórico, social o psicológico se denomina historia, sociología o psicología de las religiones, respect.

Virtud que mueve a dar a Dios el culto debido.

Profesión y observancia de la doctrina religiosa.

Obligación de conciencia, cumplimiento de un deber.

religión natural La descubierta por la sola razón.

Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

La religión en la actualidad ha devenido en un algo que en definitiva se ha puesto en un plano secundario y que se mira en el mejor de los casos, con algo de respeto lejano y que adquiriere relevancia únicamente cuando nos agobia el miedo y acudimos a Dios por una respuesta, una señal o un milagro. En esos momentos de “urgencia” volvemos a rezar o a veces a reclamarle a Dios por lo que nos está sucediendo. Entonces es cuando pedimos su ayuda y rezamos una oración de paporreta, mientras sentimos la voz de la consciencia que nos reclama por el abandono religioso en el que hemos caído y nos sacamos en cara que sólo estamos regresando por la urgencia del momento. Y así transcurre nuestra vida, acumulando vivencias y entre ellas…las religiosas que una vez superada la “urgencia”, vuelven al segundo plano habitual hasta la próxima crisis.

En este contexto, ¿de qué nos estamos olvidando? Nos olvidamos de que no sólo somos carne, que dentro de nosotros y “animando” nuestro cuerpo mortal está la otra parte de nuestra naturaleza, el alma espiritual. Nuestro cuerpo tiene 5 sentidos que le permiten apreciar la naturaleza y expresarse como parte de ella (aunque muchos hablan de algunos más), de la misma manera la parte espiritual de nuestra naturaleza también tiene sentidos que deben desarrollarse y fortalecerse. Así como el cuerpo físico desarrolla y se fortalece a través de una disciplina, como es el caso del deporte que nos desarrolla los músculos y las capacidades motoras, el alma también necesita desarrollarse y ampliar capacidades que le son propias, como la voluntad, la perseverancia, el control de sí mismo y otras. Pero nuestra apreciación del mundo sólo se limita mayormente a los sentidos corporales y nuestra búsqueda siempre se realiza “con la vista afuera”, esto es, mirando el mundo exterior como fuente.

Si nuestra actitud es la de buscar las respuestas a nuestras preguntas en el exterior y a eso le sumamos el menor desarrollo que le hemos provisto a nuestro espíritu, al cual no lo hemos dotado con la fuerza de voluntad, perseverancia, entendimiento, fe, etc., caeremos en la fácil aceptación de lo que “sintamos” que llena momentáneamente nuestras expectativas y sincretizaremos lo conocido con lo nuevo encontrado, convirtiendo paulatinamente nuestra concepción religiosa o espiritual en un verdadero papiamento. Ser un buscador no está mal, creo que una fe madura requiere de discernimiento y debe ser cuestionada, lo que no se conoce bien nunca llega a amarse y si no se ama, no llega a comprometer nuestra voluntad.

Todas las personas tenemos tres necesidades básicas que debemos satisfacer:

  • Ser amado
  • Ser reconocido
  • Ser aceptado

Cualquiera sea la deficiencia que sintamos sobre estas tres necesidades básicas, se traducirá en un pre-formateo de nuestras acciones que siempre estarán comprometidas a buscar satisfacer lo que sentimos que necesitamos. De esta manera reconocemos y entendemos los “afanes de figuración”, los complejos de inferioridad y de superioridad, los egoísmos, la irresponsabilidad, la falta de aceptación de la culpa, etc. Pero lo más complejo es que estas necesidades básicas son conocidas por el inconsciente y no por el consciente, de manera que no estaremos conscientes de que esa sea la orientación de nuestras acciones. Por esto es que se hace difícil advertir o corregir a las personas en sus tendencias.

Puesto esto nuevamente en el contexto religioso, debemos hacer un análisis profundo de la naturaleza de nuestra búsqueda, si esta obedece a una demanda verdaderamente espiritual o si esta proviene de estas necesidades básicas insatisfechas que nos atormentan y que como tales, serán siempre insaciables. Si son las segundas va a ser difícil que lleguen alguna vez a ser suficientes, el sincretismo emprendido será de tal naturaleza que con el tiempo se irá convirtiendo en cualquier otra cosa, menos en Cristianismo.

Dentro de esta órbita giran muchos conceptos que devienen de corrientes espirituales orientales, como es el caso de la “reencarnación” o la de la relativización de la santidad, la aceptación de la religión “personal” a la que nadie puede ponerle reglas porque se basa en la “libertad”. Me voy a quedar en estos ejemplos para no ampliar mucho más la tipificación y no aburrir. El caso de la reencarnación es algo que hace dudar inclusive a los más cercanos a la práctica religiosa, las personas no llegamos a explicarnos cómo es que si Dios es tan bueno no nos dio una segunda oportunidad para poder hacer las cosas bien…tomando como referencia a los bien pensados, porque otros simplemente aceptan el tema y lo dan por hecho porque… “nadie se ha muerto y ha regresado a la vida para contar cómo es”…

El tema de la reencarnación proviene, como ya lo mencioné, de corrientes espirituales orientales:

(Tomado de Wikipedia)

La reencarnación es la creencia consistente en que la esencia individual de las personas (ya sea mente, alma, conciencia o energía) adopta un cuerpo material no solo una vez sino varias según va muriendo.

Esta creencia aglutina de manera popular diversos términos:

  • Metempsicosis, que viene del término griegometa (después, sucesivo) y psyche (espíritu, alma).
  • Transmigración(migrar a través).
  • Reencarnación(volver a encarnar).
  • Renacimiento(volver a nacer).

Todos estos términos aluden a la existencia de un alma o espíritu que viaja o aparece por distintos cuerpos, generalmente a fin de aprender en diversas vidas las lecciones que proporciona la existencia terrena, hasta alcanzar una forma de liberación o de unión con un estado de conciencia más alto.

El mismo fenómeno pero sin la creencia en un alma o espíritu:

  • Metensomatosis: viene de meta(después, sucesivo) y soma (cuerpo).
  • Palingenesiao palingénesis: procede de palin (de nuevo) y genesis (nacer/principio).

La creencia en la reencarnación ha estado presente en toda la humanidad desde la antigüedad, en la mayoría de las religiones orientales, como hinduismo, budismo y taoísmo, y también en las religiones no «adulteradas» africanas y tribales de América y Oceanía. En la historia de la humanidad, la creencia de que una persona fallecida volverá a vivir o aparecer con otro cuerpo (con una personalidad generalmente más evolucionada) ha sobrevivido incluso dentro de las religiones judeocristianas (cristianismo, judaísmo e islam). Son prácticamente las únicas que no la contemplan, pero han permanecido bajo la forma de diversas herejías y posturas no oficiales.

Estos conceptos se autoafirman en estudio carentes de fundamentos científicos sobre diversos casos de personas que “recuerdan” vidas anteriores y que podrían, según los seguidores de estas ideas, explicar el tránsito hacia otras vidas. Sin embargo pongo entre comillas este recordar porque la ciencia actual ya está estudiando con mayor profundidad el cerebro humano, habiendo determinado la relación entre consciente, subconsciente e inconsciente, siendo estos dos últimos los que actúan en forma autónoma y casi no perceptible por la parte consciente. A este mecanismo me referí en un escrito anterior cuando trataba el tema de los recuerdos que quedan grabados en el inconsciente y que condicionan la respuesta del subconsciente, el cual actúa en forma refleja y no necesariamente en forma inteligente.

Adicionalmente existen todo un tratado complejo que habla de la “esencia” del universo (Satva, Raja y Tama), los “diferentes” cuerpos del ser humano (Supracausal, Causal, Alma, Mental, Vital y Físico), los planos de existencia en el universo (7 positivos y 7 negativos) y que si tienen tiempo para leer está mencionado en:

http://www.spiritualresearchfoundation.org/es/despues-de-la-muerte?gclid=CN3QiZjU6bkCFUhk7AodWW8Apw

Lo que me llama la atención con respecto a este estudio es la forma como libremente se le asigna nombres y descripciones a la esencia del universo, a la conformación del ser humano y a los planos de existencia en el universo, es decir cómo está conformado el universo en su totalidad, cómo está conformado el ser humano y cómo se desarrolla la vida en el universo, conceptos para los cuales sólo queda aceptarlos en un acto de fe, como un axioma, porque nada de esto es científicamente comprobable, pero cuando se trata de cosas más simples que tienen toda una fundamentación científica, arqueológica, histórica y sobre todo moral  y de fe, que están basadas en la historia y las enseñanzas de un hombre/Dios que murió en la cruz por sus semejantes, no se pueden aceptar…simplemente porque ¡no!

Qué dice al respecto al Doctrina Cristiana:

(Del Catecismo de la Iglesia Católica)

1007 La muerte es el final de la vida terrena. Nuestras vidas están medidas por el tiempo, en el curso del cual cambiamos, envejecemos y como en todos los seres vivos de la tierra, al final aparece la muerte como terminación normal de la vida. Este aspecto de la muerte da urgencia a nuestras vidas: el recuerdo de nuestra mortalidad sirve también para hacernos pensar que no contamos más que con un tiempo limitado para llevar a término nuestra vida:

«Acuérdate de tu Creador en tus días mozos […], mientras no vuelva el polvo a la tierra, a lo que era, y el espíritu vuelva a Dios que es quien lo dio» (Qo 12, 1. 7).

Esto nos lleva a varios conceptos que se deben tener en cuenta, el primero es que el dueño de la vida es Dios y que de Él viene ésta y el regalo de tenerla y que a Él la debemos devolver al morir. El segundo tema es que nada en el universo tiene una característica similar de reencarnación, todo tiene una “duración” que es finita, nada en el universo es “para siempre” y si bien existen ciclos en diversos aspectos naturales, como es el día y la noche o el paso de los años, las estaciones, etc., estos aspectos no dejan de tener una condición finita. Desde este punto de vista, ¿por qué razón tenemos los hombres que auto erigirnos en infinitos mortales? Si somos mortales, pues morimos y ¡punto! Creo que en el fondo de esta acepción existe un tufillo de soberbia que debería ser mejor estudiado. El tercer punto es el concepto moral de “tener chances” para uno poder vivir como quiere y luego “enmendar” la plana en una segunda, tercera, cuarta…etc. vida. Bajo esta premisa de qué nos sirve buscar la perfección en una vida, si podríamos arrastrarnos en nuestros instintos animales hasta que nos dé la gana de ser “buenos” y entonces empezar a tomarlo en serio, esta acepción es totalmente infantil, pero es así como la toman muchas de las personas simpatizantes de estas corrientes mal entendidas, en franca rebeldía contra las “normas” que “impone” la Iglesia. Señalo “mal entendidas” a estas simpatías porque la esencia esotérica que las postula también impone disciplinas y reglas para la mecánica operativa de las mismas y esta parte nunca llega a estudiarse ni menos a practicarse.

Para los que deseen tener una visión más completa de lo que dice la Biblia respecto a la Reencarnación, pueden revisar este link:

http://mercaba.org/FICHAS/JESUS/que_nosdice_biblia_reencarnacion.htm

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Acerca del autor

Jorge De la Barra

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