Medio Ambiente

Turismo Sustentable… ¿en Serio?

Turismo Sustentable… ¿en Serio? - Medio Ambiente

Seguro cuando piensas en las playas sucias, los campos perdidos, los edificios donde antes había casas antiguas y demás “externalidades” de la actividad turística no imaginas como hay quienes creen que el turismo es capaz de cambiar al ser humano… ¡para bien!

Imagino que también es difícil considerar que esta actividad pueda lograr un mundo mejor, pues te diré que yo soy uno de los que lo creen, porque es que no hay un solo tipo de turismo, y por ello, no hay un solo tipo de efectos, positivos o negativos que se generen a partir de ello.

Empecemos por el principio, el turismo depende fundamentalmente de la motivación del turista, esto es, de lo que quiere hacer, y la lista de posibilidades es ¡inmensa! desde simplemente pasar unas vacaciones tomando el sol, bebiendo piñas coladas y comiendo pescado frito en una playa, hasta vivir a fondo la experiencia de la cultura rural, pararse a las cuatro de la mañana para el ordeño y el arreo, y pasar todo el día conociendo la vida del campo, hasta la noche, cuando agotado se acueste en una hamaca, sin aire acondicionado ni mosquitero.

¿Quién puede juzgar la motivación de un turista?

La respuesta es: ¡nosotros! Si, cada uno de nosotros tiene el derecho, pero también el deber  de juzgarla y actuar en consecuencia.

Veamos un ejemplo, nuestra comunidad está localizada en las cercanías de un parque nacional, área protegida, tenemos pocas opciones de trabajo y empleo, un gran consorcio nos propone construir un resort con más de mil plazas cama, turismo masivo, modelo mediterráneo, ¿lo aceptamos? ¿No lo hacemos? Depende de lo que queramos como estilo de vida.

Otro ejemplo, nuestro municipio no tiene los recursos para restaurar o mantener un castillo medieval, patrimonio histórico, pero las operadoras turísticas de la región pueden traer turistas y con ellos los ingresos requeridos, ¿apoyamos? ¿Incentivamos?

Podemos ser más claros aún con el tema de los valores sobre los que construimos la actividad quienes tenemos la responsabilidad de hacerlo, ¿fomentaríamos un turismo que propicia la prostitución infantil solo porque brinda divisas y “el cliente siempre tiene la razón”?

En otras palabras, si el turismo es un arma de doble filo, su uso depende de nosotros, y también sus efectos.

Pero que beneficios pudiera traer entonces una actividad con tantos peligros para el ambiente y nuestras sociedades, una revisión rápida de la web nos enseña que hay algunas experiencias positivas desde hace tiempo:

  • “…Jamu Lodge: reducción de impactos ambientales y apoyo al desarrollo local.” (Rainforest Alliance. Ecuador, 2012)
  • “…El Delta del Ebro en Cataluña, el cántabro Ecoparque de Trasmiera, la Sierra de las Nieves en Málaga y la población gallega de A Guarda son los designados este año como Destinos Europeos de Excelencia.” (National Geographic. España, 2013)
  • “…Las Mucuposadas® son manejadas exclusivamente por personas o familias autóctonas, que se vuelven microempresarios comunitarios capacitados y organizados formalmente en colectivos o cooperativas. De esta manera garantizan al visitante una experiencia única, auténtica y respetuosa de los patrimonios visitados.”   (Programa Andes Tropicales, Venezuela, 2018)
  • “…La Organización Mundial de Turismo (OMT) y la Organización de Estados Americanos (OEA) destacaron como un caso de éxito en las Américas al emprendimiento de turismo rural comunitario “Tingana”, ubicado en la región San Martín.” (Min. De Comercio exterior y turismo. Perú, 2018)

Y pudiéramos seguir, pero no es el objetivo de este post, en posteriores ahondaremos en el tema, por ahora digamos que todas esas experiencias tienen algo en común, en mayor o menor grado todas han dependido de un esfuerzo mancomunado entre las poblaciones, empresas privadas, ONGs y gobierno local, todas han planificado y ejecutado sus acciones procurando ser respetuosas con los valores y modos culturales y el ambiente natural, todas han involucrados a profesionales desde la multidisciplinariedad y para finalizar, todas han demostrado estar conscientes, por lo menos en lo que declaran, de la relación pero al mismo tiempo diferencia entre crecimiento económico y desarrollo.

Volviendo entonces al principio de lo que escribimos, podemos asegurar que un turismo que en sus dimensiones económica, social, ambiental y político/institucional sea respetuoso, equitativo, productivo y responsable, es un tipo de turismo que nos permitirá disfrutar de este maravilloso planeta en que habitamos, sin destruirlo, e incluso, con un poquito más de esfuerzo, rescatarlo.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

4.67 - 6 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

Joel Campuzano

Deja un comentario

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información