Sociedad

Ummo, ¿un dios venido de lejos?

Ummo, ¿un dios venido de lejos? - Sociedad

¿Estamos sólos en el universo? ¿Somos visitados por vecinos siderales? Estas y otras preguntas siguen sin respuesta, excepto en el caso de los ummitas, que nos ofrecían además lecciones de ciencia, tecnología, biología… mediante el envío por correo de cartas mecanografiadas con un curioso símbolo. Y uno de los avistamientos OVNI con esa “H” en la panza más intrigantes fue quizás el ocurrido en julio de 1985 en los cielos españoles, protagonizado por un vuelo de Iberia que cubría la línea Madrid-Barcelona, al mando de un experimentado piloto con 16.000 horas de vuelo, que relató el incidente al famoso ufólogo español Juan José Benítez. Según el comandante, al que me referiré por sus iniciales, C.G.R, ese día volaban relajados bajo un cielo totalmente despejado a una altitud de 29.000 pies, cuando hacia las 13.45 horas, volando sobre Teruel, apareció en la lejanía algo similar a una lenteja, algo que interpretaron como otro avión, sin darle mayor importancia. Y ese supuesto avión siguió acercándose o, mejor dicho, ellos a él. El “avión” fue tomando una forma esférica, lo cual les hizo pensar en un globo sonda, y así lo comunicó C.G.R al control de Barcelona. Negativo. Barcelona no veía nada. Dado que volaban sobre Teruel, aconsejaron informar a Madrid. Negativo también. Aquello se encontraba muy alto, a unos 25.000/30.000 metros. Madrid aconsejó llamar a los militares para que rastrearan la zona. C.G.R llamó entonces a Zaragoza, mientras aquello seguía creciendo y creciendo, hasta poder observar que no era un globo sonda. Era como una gran pelota metálica estacionada, que carecía del típico instrumental que suele colgar de esos artefactos. La respuesta de los militares también fue negativa, no tenían nada en pantalla, pero un avión que volaba de Valencia a Madrid sí, y así lo notificó, también lo veía.

 

Llegados a aquel objeto, empezaron a deslizarse por debajo de él, cuyo diámetro era gigantesco, C.G.R calcucló que era como tres o cuatro veces un Jumbo. En la panza, por llamarla así, aparecía una especie de “H” con un palo vertical en el centro, en negro y resaltando con absoluta nitidez. El comandante volvió a llamar a Madrid diciendo que se encontraba justo debajo de “aquello”, pero Madrid siguió en sus trece: “Le tengo a usted en pantalla, pero nada más”. En ese instante el comandante se asustó, ya que “aquello” tenía que sustentarse de alguna forma. ¿Podría afectar al avión su campo de energía? Pero no, el instrumental no se vio afectado en ningún momento. “Aquello” sin duda no era normal. ¿Qué era? Algo artificial, desde luego, perfectamente definido, una esfera perfecta. El vuelo Valencia-Madrid intervino de nuevo: “Afirmativo, vemos una esfera”. La observación duró unos ocho minutos. Al dejar atrás esa “cosa”, el comandante llamó nuevamente a Madrid: “Reporto fenómeno OVNI, tome usted nota, voy a hacer un informe oficial”.

 

Este no fue el único, ni por asomo, avistamiento OVNI en los cielos españoles con ese extraño símbolo. Hubieron otros en Sevilla, Vitoria, Madrid, Algeciras… Ni el primero: el caso Ummo fue anunciado por los OVNIS de Aluche (1966) y San José de Valderas (1967), tras los cuales un reducido grupo de ufólogos españoles comenzó a recibir unas extrañas llamadas telefónicas seguidas del envío por correo de unos informes mecanografiados que trataban de los más diversos temas científicos en un pulcro lenguaje:

 

“Entrañables humanos de Oyagá: entendemos que no crean en nosotros. Les exhortamos a que siempre obren así. Nunca avalen una hipótesis que no pueda ser confirmada con absoluto rigor. Lo que ustedes llaman “sentido común” no debe ser utilizado como patrón para la formulación científica”.

 

“Nuestra ley moral nos impide interferir en el proceso evolutivo de otra comunidad galáctica. Si les proporcionáramos avanzados informes sobre comportamiento de masas y tecnología, estos serían utilizados para fines bélicos. Un cuerpo de conocimiento no puede ser asimilado bruscamente, necesita de una progresiva pulsión cerebral”.

 

Mario Lleget, célebre investigador del fenómeno OVNI, recibió de un remitente que jamás llegó a conocer dos muestras que decían ser de los OVNIS ummitas de Aluche y San José de Valderas: un tubo de metal y unas tirillas de plástico. Lleget pasó el encargo a Rafael Farriols, químico de profesión, quien envió dichas muestras al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) para que fueran analizadas. Resultó ser un tubo de níquez, de enorme pureza, y unas laminillas de polifluoruro de vinilo que por aquellas fechas sólo fabricaba la firma norteamericana Dupond de Nemours. Y los acontecimientos se precipitaron.

 

¿Una criptosociedad terrestre? ¿Un test de la NASA? ¿Una secta de nuevo cuño? En nuestros bien informados días, huele a fraude tanta actividad extraterrestre con la Tierra como objetivo. Según las cartas de los supuestos ummitas, su planeta gira alrededor de la estrella Iumma, a unos 14 años luz de la Tierra, de la que daban sus coordenadas. Resultó ser la Wolf-424, un sol enano con una temperatura superficial de apenas 3000ºC, totalmente insuficiente para mantener a su alrededor a ningún planeta habitable. En cambió, cálculos de masas muy precisos han revelado esta posibilidad en torno a estrellas más parecidas al sol, como Tau Centi y Epsilon Eridani, situadas respectivamente a 12,2 y 10,8 años luz de la Tierra. Pero es prácticamente imposible que en otro planeta haya surgido una civilización como la nuestra, capaz de comunicarse con nosotros mediante cartas mecanografiadas. Somos como somos por un cúmulo de casualidades, y si los acontecimientos en la Tierra se repitieran, sería muy improbable que volviera a surgir algo parecido a un ser humano.

 

Sin embargo, estos y muchos otros datos eminentemente científicos no impidieron que se tejiera la leyenda de Ummo, quizás una cortina de humo levantada (sin duda) por especialistas en sondear la reacción pública. Si lo que se pretendía era realizar una encuesta a nivel nacional para comprobar la madurez de los españoles en cuestiones espaciales, los resultados no fueron muy halagüeños. Claude Poher, notable investigador francés que también dedicó su atención al tema Ummo, sostuvo que detrás de todo este asunto pueden esconderse muchas cosas, y no todas agradables. Y piensa que resulta difícil admitir que alguien pudiera haberse divertido. ¿Podría tratarse de un juego mucho más profundo y menos pacífico? ¿Un ensayo de difusión de falsas informaciones a gran escala? ¿Un test de la NASA? ¿O el intento de creación de una secta de nuevo cuño? Lo que está claro es que se trató de un “juego” perfectamente realizado, y cuya llama sigue viva en algunos, cuyo principal altavoz es la página web “UMMO-Ciencias, Sitio dedicado al estudio racional del asunto Ummo”.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

4.67 - 3 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

materia_oscura

2 comentarios

Deja un comentario

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría comenzar a escribir y además poder ganar dinero mientras tanto?
Escribe en NoCreasNada y te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información