Sociedad

“un Caso De La Vida Real”

“un Caso De La Vida Real” - Sociedad

Una tarde de Febrero del año 56, don Julio Riquelme Ramírez junto a su mujer y dos de sus hijas, abordaban el tren rumbo a la ciudad de Iquique, Chile, el motivo del viaje era el bautizo de su primer nieto.

El viaje tenía una duración de tres días cruzando el desierto de Atacama, uno de los más áridos del mundo.

Todo transcurría tranquilo, el tren hizo algunas paradas en pequeñas estaciones ferroviarias, mientras los viajeros gozaban de amenas pláticas y otros en reñidos juegos de naipes y dominó.

En la mañana del tercer día, la mujer de don Julio despertó y no vio a su marido en el asiento, pero no le prestó importancia porque pensó que éste se encontraba en el baño, por lo que ella y sus hijas fueron a desayunar.

Como pasaba el tiempo sin que apareciera don Julio, una de sus hijas fue en su búsqueda, pero no pudo encontrarlo por lo que volvió a informarle a su madre. En ese momento las tres volvieron a recorrer cada rincón del tren, pero la suerte no fue distinta, por lo que informaron  de la rara situación a los inspectores a bordo y éstos a su vez al conductor, quien inmediatamente detuvo la marcha.

Los inspectores interrogaron a cada uno de los pasajeros, pero nadie lo había visto, almenos durante esa mañana, algunos obviamente lo habían visto el día anterior junto a su familia, así también otros se habían topado con él en los pasillos, pero esa mañana se transformó en un misterio.

Curiosamente lo único que se encontró fue una de las dos maletas que él llevaba, por lo que comenzaron inmediatamente las especulaciones.

Para sus hijas y mujer estaba claro que él había bajado voluntariamente del tren porque seguramente tenía una amante. A pesar de esa hipótesis también reconocían que don Julio siempre había sido un hombre tranquilo y jamás había faltado a su mujer.

Pasaron los años y todos se olvidaron de él, incluyendo su familia, quienes sentían cierto rencor por lo que supuestamente su padre había hecho.

En el año 2000, 44 años después, un policía que hacía una aburrida guardia en un aeropuerto del Norte, al entrar al baño se encontró con un sobre sellado sobre uno de los lavamanos, no tenía nombre por lo que se dió cuenta que no era el olvido de un pasajero, así es que lo abrió, también por curiosidad supongo. Allí en una hoja estaban unas coordenadas que daban cuenta de un esqueleto que se encontraba en aquel lugar, todo escrito en inglés. Inmediatamente el policía dió cuenta a sus superiores y días después fueron al lugar indicado.

Efectivamente allí se encontraba las osamentas muy bien conservadas de una persona, a primera vista pensaron que se trataba de un detenido desaparecido de los tiempos de la dictadura.

El esqueleto se encontraba aún con sus zapatos,a un costado un abrigo de tono marrón claro, un reloj de pulsera, un anillo de matrimonio, unas llaves oxidadas,  fotografías familiares, una pequeña maleta con su contrato de trabajo, una lapicera parker, unos anteojos, un destapador de botella, un cortaplumas, dos gomas de borrar, una invitación de bautizo y una billetera, la que contenía dinero antiguo y la identificación de su dueño, don Julio Riquelme Ramírez.

La policía ubicó a una de sus hijas y le comunicó el hallazgo, la mujer lanzó un llanto pidiendo perdón por por todos los años que había vivido pensando que su padre había formado otra familia.

 

 

 

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ulma

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