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Un Demonio Llamado Disforia



Un Demonio Llamado Disforia - Ciencia

Comencemos con la etimología de la palabra Disforia, la que hace referencia al griego «dysphoros» traducido como una sensación de constante malestar caracterizado por una emoción desagradable que conlleva tristeza, ahogo, irritabilidad incluso puede derivar en un estado o cuadro depresivo.

La disforia es un término que se ha relacionado últimamente con la identidad de género, dando como resultado el concepto de Disforia de Género, esto es, para quienes no conocen el concepto, un malestar o sensación incómoda respecto del género con el que nos han identificado desde nuestro nacimiento, pero que difiere totalmente de lo que sentimos que nos identifica.

Para ir mas profundo aún, la disforia de género es un demonio que te persigue noche y día, segundo a segundo, se apodera de tu autoestima, destruye tu imagen personal, tus relaciones sociales e interpersonales, te aísla y te hace ajeno o ajena a tu cuerpo, no te deja ser capaz de reconocerte a ti mismo cuando miras tu reflejo, mirar tus manos y no reconocerlas como tus manos, sentir que son horribles o que no encajan contigo, mirar tu cuerpo y sentir que tienes partes o medidas que no concuerdan con quien sientes que eres, mirarte en un espejo y no entender por qué no te ves como te sientes, te puede llevar hasta a odiarte, incluso a desear morir.

Existen dos casos específicos que son los más recurrentes, la disforia que afecta a una persona transgénero femenina y a una persona transgénero masculina. A continuación detallaremos el sentir de cada uno de estas dos miradas.

Transgénero masculino:

«Odio mis pechos, no deberían estar ahí, no tengo nada en mi entrepierna cuando debiera tener la representación de mi masculinidad biológica, mi voz es horriblemente fina, no me crece el bello suficiente para aceptar mi cuerpo como yo lo quiero, debo esconder mis curvas naturales con ropas anchas, no por gusto, solo por ocultarme, odio que me digan «señorita» y así va sumando.

Transgénero femenino:

«Odio mi estatura tan alta, quisiera que no me creciera bello ni barba nunca mas, tengo miedo de la calvicie, quisiera que mi voz fuese mas fina y delicada, que me trataran de «señorita» y no de «caballero», tengo partes en mi cuerpo que no deberían estar ahí, quisiera poder usar tacos sin sentir que hago el ridículo, poder usar maquillajes sin miedo, expresarme libremente como soy, nunca me veré como quiero» y así también va sumando.

En medio de un mar de lágrimas desconsoladas y desesperadas, y ya cuando ves que no hay más salidas, tomas la valiente decisión de ir con alguien especialista en el tema, que te guíe y te enseñe a deshacerte o a luchar contra el demonio de la disforia, es un camino largo, pedregoso, te confundes, sientes como te enajenas de la humanidad, crees que no perteneces a este mundo. Pero luchas y luchas y de a poco vas aprendiendo a hacer desaparecer al demonio, empiezas a ser tu, a liberarte, a atreverte, y comienzas a experimentar lo que nunca pensaste que pasaría, te empiezas a sentir bien contigo, nunca lo habías sentido, no sabías que se sentía quererte como tu verdadero yo, vas encontrando que realmente te amas y ahora también eres capaz de amar a otras personas, vuelves a sonreir timidamente al principio, te atreves a arreglarte y vestirte como quieres y sentirte a gusto, a expresarte como siempre tuviste miedo a hacerlo, finalmente te miras al espejo y ya no está ese rechazo, ahora miras tu reflejo y dices «¡Wow, que bien me veo hoy!»

La disforia de género ha sido, erróneamente catalogada como un trastorno psiquiátrico, creando el estigma con que se etiqueta a las personas transgénero. Afortunadamente, hoy en día ya no es considerada como tal, pero sigue la discusión y el dilema al respecto por las sociedades médicas que no terminan de entender que no se puede definir como un trastorno el sentir de una persona respecto de su propia identidad de género. Aun están queriendo determinar las causas de este sentir, pero es como preguntarle a un hombre ¿Por qué te sientes hombre? o a una mujer lo mismo. ¿Qué respuesta darían? si son lo que son desde que nacieron. Pasa igual con una persona denominada transgénero, es inverosímil el cuestionamiento al respecto y tristemente eso ha derivado en etiquetas y prejuicios sociales, culturales, etico-morales, médicos, etc.

Este demonio se puede vencer, y no es tan difícil como parece al principio, solo basta con enfrentarse a uno mismo o una misma y no tener miedo a ser quien eres. No eres tú quien está mal por ser quien eres, es la sociedad y su eterna ignorancia e intolerancia la que te reprime y te obliga a mentir y a mentirte. En resumidas cuentas, el llamado Demonio de la Disforia, solo se derrota siendo tú.

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xtrafran

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