Historia

Un día como hoy

Un día como hoy - Historia

En el efemérides de mi vida hay cosas que recuerdo con las nostalgia propia de mis sentires, hay cosas en la vida que guardo y recuerdo, borro y olvido para siempre de mi. Destaco las cosas que me marcaron, marca y marcarán por secula seculorum.
Un día como hoy, papá viajo a los Estados Unidos con el sueño americano en los bolsillos, el avión de Aeromexico se lo llevó a Tijuana y aguardo algunos meses para que un “Coyote” les olfateara el terreno y esquivando águilas de migración pueda cruzar el río que dividía América. El indocumentado daba inicio al sueño que le tomaría muchos años alcanzar… donde la esperanza no se alejaría y se volvería su aliada.
Un día como hoy, salió el sol en mi vida y la alumbro un lunes por la mañana, al verla sentada en ese escritorio sometida a interminables papeles; eficiente, pro activa, dedicada, empeñosa… bonita, simpática, encantadora; la secretaria que provocaba mirar los lunes a primera hora se enfundo en traje de novia un día como hoy matando así las ilusiones de un puñado de galifardos y conquistadores que ella nunca descubrió.
Un día como hoy, mi mamá me dio la regañada del año, o del siglo, sentí la furia de su cólera en aquel jalón de orejas y rompí (más queriendo que sin querer) el cucharón de palo con el que hacia mazamorra los sábados por la tarde… no recuerdo por que fue (y mejor así)… le prometí portarme bien en lo sucesivo.
Un día como hoy, anote 4 goles en un partido de fulbito donde mi barrio se enfrentaba a nuestro clásico rival de cuadra… con alma, corazón y vida remontamos un 7 a 3 rompiendo así la tradición de perder siempre… un 10 a 7 para la historia que festejamos cual campeón del mundo, sendas coca colas heladas como premio al merito y extensos comentarios al finalizar el partido… los festejos de la noche gloriosa de nuestro triunfo de barrio terminaron a las 11 cuando nuestras madres ya nos llamaban para entrar a la casa… noche donde el sueño glorioso nos acompaño hasta que nos alcanzó el cansancio y la hora de dormir.
Un día como hoy, la jovencita que se desnuda ante mi me regala la inocencia de su cuerpo, en nuestra primera noche juntos, nuestra primera noche de intimidad… nerviosismo puro, inexperiencia toda, ojos cerrados y candor exacto… la noche que nos llevamos la pasión de cada uno y la envolvimos en nuestras sabanas, fue la noche que descubrí el amor en todo el esplendor, la maravilla del cuerpo humano y el misterio que esconde y la revelación de la sexualidad, la afinidad de la desnudez y su enigma por su descubrimiento… el amor, la pasión, el placer… todo escondido bajo la piel intensa.
Un día como hoy, conocí la decepción y la pena, la tristeza y la infidelidad se burlaron de mi, se mofaron de mi… y cortaron con la espada de la indiferencia de un solo tajo el encanto del amor, del amor vulnerable, del amor intenso… matando los sueños futuros, revelando caretas, rompiendo corazones… La sonrisa volvió cuando el mundo dio vueltas.
Un día como hoy ingrese a la universidad y me perdí entre libros y cuadernos, entre Vargas Llosa y García Márquez, entre periódicos y revistas, entre trasnochadas y amanecidas, ron y cigarros, cigarros y café, cigarros y otros cigarros, un beso y un adiós, música y luces… Varios años que culminaron un día como hoy con una toga y un ribete que cerraban un ciclo y abría otro… para toda la vida.
Un día como hoy, un retoño se aferraba a mi pulgar confiando a ojos cerrados quien era yo y gesticulaba fuera de su habitat maternal percibiendo ese aroma extraño de este mundo… percibiendo ese ambiente alegre de su llegada, sonríe aun sin saber cuando y como llego… el pedacito de vida que llego a mi vida tiene aun ese sello de bendición que Dios tiene para mi.
Un día como hoy, me enamore de nuevo y me alegro la vida, renovó mi vida, transformo mi vida y me entregue en cuerpo y alma para darle sentido a esa vida con el toque familiar que ya me toca… la mujer que me despierta cada mañana con una sonrisa y un café, me da un beso y un te amo cada día de la semana en sus 25 horas en los 367 días del año… y me ha susurrado al oído que quiere prolongar la dinastía de mi apellido conjugado con el suyo y vivir felices por secula seculorum.
Un día como, hoy honrare a mis padres por lo que me dieron y por los momentos que me hicieron feliz, y los recordare y rezare por ellos sabiendo que me acompañaran a todo lugar y a cada momento… dándome una bendición especial como cuando era niño.
… Un día como hoy cerraré los ojos y con las manos cruzadas para siempre y dejare a mis hijos el recuerdo de un padre que estuvo y estará desde más allá cuidándolos; de un hijo que a pesar de mis errores cumplí con obediencia las ordenes de mis padres; de un esposo que amo con integridad y recelo, y que respeto a su mujer dándole el trono que se merece; de un amigo que abrió su corazón y dijo sin prejuicio y censura, con la irreverencia y sinceridad de siempre, lo que tenía que decir, que perdí amigos porque el destino los consideró innecesarios para mi crecimiento.
Un día como hoy me iré de este mundo con la satisfacción de haber hecho lo que tenía que hacer.

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Acerca del autor

Oscar Martins

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