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Un Mito

Un Mito - Deporte

En la zona del Camino Hondo del Grao, cerca del puerto de Valencia, en el día del trabajador de 1938 nacía uno de los personajes más queridos del Valencia CF y sin duda alguna más importantes y prestigiosos de la Comunidad… Bernardo España Edo, conocido por todo el mundo como “Españeta”.

De pequeño empezó a destacar por su extraordinario dominio de balón y como todo chaval tenía la esperanza de probar en la cantera del club de sus amores, pero, con 16 años, un accidente de tráfico con la moto, hizo que se rompiera el tendón de Aquiles y privo al Valencia de un hábil extremo derecho, pero le dio un utillero para toda la vida.

Así comenzó una historia de 55 años de fidelidad con la afición valencianista que lo han vitoreado en el campo como si fuera un jugador más. Una experiencia larga e intensa, repleta de anécdotas de todos los colores.

Empezó ayudando al utillero jefe José María Coll, llevándole a su casa, de la avenida del Oeste, la ropa para lavar de los entrenamientos del filial, y comenzó a llamar la atención en el manejo que tenía del balón, haciendo verdaderas exhibiciones.

Manolo Mestre contaba que… “Fue al primero que vio lograr dejar el balón quieto sobre la nuca, detrás de la cabeza, luego de pasárselo con un pie”.

Un año contrataron para el Trofeu Taronja a un francés que era el mejor malabarista con un balón del mundo, haciendo una exhibición en el intermedio, y por el entonces mister Carlos Iturraspe, le dijo a Españeta, “Ve tu detrás de él y haz lo mismo”. Así lo hizo, el campo se cayo de los aplausos.

Vicente Peris Lozar sería fundamental en su vida, ya que al llegar a la directiva del Valencia lo firmaría para ayudar al entonces jefe de utilleros del club, Ricardo de la Virgen.

En la temporada 1968/69 se quedó permanente con contrato y seguridad social, el sueño de su vida se hacía realidad, pasó a formar parte de la Institución, su andadura por el club lo convierte en historia viva.

Tenía una manía en los partidos y es que utilizaba la camisa más usada, la más antigua que tenía, así como utilizar siempre pantalones largos. Lloro amargamente el desastre de la temporada 1985/86 y ha reconocido como la alegría más grande que ha vivido desde su llegada al club, el titulo de Liga de la temporada 2001/2002.

Balones, botas, grasa, camisetas, guantes, espinilleras… fueron sus herramientas y siempre rodeados de cracks… Puchades, Wilkes, Pasieguito, Claramunt, Sol, Valdez, Bonhoff, Fernando Gomez, Penev, Keita, Saura, Diarte, Kempes… y un “feeling” muy especial con la afición.

Insignia de Oro y Brillantes del club en 2014, recibió una placa conmemorativa junto al calor de los aficionados, jugadores y directivos, en el acto de presentación de la plantilla 2016/17, donde fue el día de su jubilación definitiva, agradeciéndole su excelente labor profesional y humana.

Un valencianista de corazón, de lagrima fácil, trabajador, emblemático, eterno, amable, héroe en Mestalla, uno más en el vestuario… Un fenómeno, que en el fondo, siempre quiso ser futbolista.

 

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Corso

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