Sociedad

Un niño queriendo cosas de niña.



Un niño queriendo cosas de niña. - Sociedad

Llegaba diciembre del 2014 y en mi cabeza sonaba esa canción tan famosa de la película Frozen, -libre soy, libre soy… yo me veía tanto en ese vestido azul diamantado dando vueltas por toda la casa, pero para la abuela no era correcto por que yo era un niño y los niños no usan vestido así que me quede con las ganas de poder usar ese vestido en mi fiesta de cumpleaños. Era mi cumpleaños y mamá trato de consentirme lo mas que pudo muñecos de nieve por todos lados en similitud a aquella película, cuando escuche la canción no lo dude y corrí a bailar en medio de los invitados dando vueltas sin parar  yo era feliz aunque no trajera vestido.

Pasaron los meses y mi gusto por los vestidos creció conforme el de jugar con muñecas en vez de los carros y solo escuchaba decir a la abuela que eso no era para mi, pero cuando estábamos solos en  mi cuarto, mamá me daba las barbies y me dejaba poner el vestido azul diamantado mientras me susurraba al oído -te amo tal cual eres y si esto es solo una etapa yo te apoyo y si es para toda la vida mamá no se cansara de luchar por que tu seas feliz.

Se aproximaba una nueva navidad y ya toda mi familia sabia de mis gustos así que no dude en pedirle una gran muñeca a los reyes magos los cuales no se negaron a traerme, jugué como un loco con ella era completamente feliz solo había algo que opacaba mi felicidad, aun me daba pena que la gente me viera jugando con muñecas. Los años pasaron deje los vestidos pero no el gusto por las muñecas y aunque a la abuela le costo mucho trabajo creer que su niño jugaba con muñecas, mamá siempre me defendió. Sin pensarlo ya íbamos a las tiendas a comprar muñecas y en el mercado me compraba la ropa para vestir a mis muñecas pero a veces la gente me hacia sentir mal por que siempre decían -es para el niño, y mi mama con cara seria decía -¡si! es para él, le puedes mostrar.

He aprendido a ser feliz jugando con muñecas, lo hago todo el tiempo y tengo hermosas casas para cada una de ellas, las meto a bañar conmigo, peino su cabello, las cambio de ropa incluso yo mismo la diseño, tengo una gran colección de ellas y en halloween y navidad no dudo en colocarles un diseño especial de temporada. Y aunque la gente me mira mal por la calle y se sorprenden al verme con muñecas, hoy la abuela me dijo -así te amo y que no te importe lo que la gente piense. Tengo mi felicidad completa,¡oh sorpresa! la abuela me llevara a comprar muñecas.

 

 

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Acerca del autor

Pamela Ponciano

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