Anuncios
Literatura

Una Danza En El Fuego

Una Danza En El Fuego - Literatura

— Tenemos que irnos pronto.

— ¿Por qué? ¿Qué sucede?

— Levántate y mira. —Olfren extendió su mano hacia el horizonte, señalando algo. En la distancia, al sur, se podía distinguir un tenue resplandor cobrizo cortando la penumbra. Incluso en la oscuridad era difícil percibirlo, pero una vez que lo veías se hacía obvio. Me recordaba las ascuas de la fogata que moría en el centro del campamento—. ¿Sabes lo que es?

— No. ¿Debería? —pregunté—. Nunca he ido hacia la costa. Es muy lejos y atravesar esas tierras es difícil si no tienes el equipo adecuado. Eso lo sabes bien.

— Velcis está bajo ataque —dijo de forma tajante Olfren—. Ya envié un mensaje a los demás. Empaca tus cosas, tenemos que irnos. Tienes una hora.

Si algo he aprendido durante estos últimos años, era que cuando el viejo mercenario decía algo, lo mejor era escucharlo. Conocí a Olfren durante una excursión a las ciénagas. Estaba mal herido y a duras penas caminaba, pero sujetaba la espada con una fuerza antinatural para un hombre de su edad. Supongo que se sujetaba con la misma intensidad a la vida, o no estaría aquí ahora. Recuerdo que pensé que debía ser un guerrero excepcional para recorrer el camino entre Greyfell y Laran por su cuenta. Ningún otro lo había logrado. Las tierras estaban plagadas por animales retorcidos, poseídos por una rabia feroz que nadie sabía explicar.

Laran era uno de los pocos poblados que todavía quedaban al borde de La Grieta, como solíamos llamar a los valles pantanosos que surcaban la región de este a oeste. Greyfell se encontraba en el extremo opuesto. Debido a lo peligroso del trayecto, nadie se había molestado en medir la distancia entre ambas, pero por lo general las caravanas demoraban una o dos semanas en cruzar la región. Un grupo intrépido, bien armado y experimentado, podría hacerlo en cuatro días o menos. Era tierra de nadie, despreciada incluso cuando los reinos se dividían el continente. A veces me pregunto si el valle siempre ha estado maldito.

Una brisa fresca recorría la colina. La noche estaba en calma, interrumpida solo por el susurro de algún roedor moviéndose entre la hierba. El viejo, por su parte, parecía tenso. Nunca lo había visto así, ni siquiera cuando patrullábamos los alrededores del poblado buscando bandidos. Ahora que lo pienso, tampoco había notado que siempre parecía mirar de reojo hacia el sur.

— ¿Los demás no vendrán con nosotros?

— No. No hay tiempo para regresar y organizar las cosas.Confiemos en que ese inútil de Finn habrá tomado en serio mis palabras y se encuentre preparando todo. A partir de ahora es cada familia por su cuenta, y mientras más distancia pongamos entre nosotros y los invasores, mejor. Vamos.

— ¿Invasores? No me digas que…

— La única forma de tomar Velcis desprevenida es atacando desde el mar. Las murallas no cubren los muelles porque el idiota de Osvald y sus antepasados siempre han pensado que su flota es suficiente. No hay nada entre la capital y el imperio. ¿Entiendes lo que quiero decir? La tregua terminó.

Partimos sin decir más. Todavía faltaban un par de horas para el amanecer. A lo lejos se podía escuchar el desesperanzador rumor que hacen aquellos obligados abandonar su hogar: las pesadas carretas siendo cargadas con suministros, los hombres preparando sus armas para el trayecto y el ocasional llanto del niño que despierta sin saber qué sucede.

Hoy es el último día de nuestra aldea, y el primero de la Gran Guerra.

Anuncios
¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

4.50 - 8 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

J.D.Silva

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información